Acanthus mollis, a pesar de los caracoles | El Blog de La Tabla

19 mayo 2014

Acanthus mollis, a pesar de los caracoles




Serán las hojas o su inflorescencia. El porte que tienen o su historia. Su vena artística o su leyenda. ¿Qué nos gusta más del acanto? A mí todo, y cada vez más.

Dicen algunos expertos que en España el uso de esta herbácea perenne rizomatosa se ha frenado, debido a la facilidad con que es atacada por caracoles y babosas. Claro, al acanto (Acanthus mollis L.) le gusta crecer en el ambiente húmedo propio del sotobosque y ese es su precio: sus grandes hojas se convierten en un festín para estos moluscos.

A nosotros (a nuestros ojos, se entiende) también nos ofrece esas hojas inmensas que dan tanto juego en el jardín y nos regala  inflorescencias en forma de espiga cilíndrica, realmente bellas. La inflorescencia puede llegar a medir 40 cm de largo y producir hasta 120 flores tubulares de color blanquecino y lila. Está rodeada por tres brácteas de color verde o violáceo, siendo la bráctea central espinosa y más grande que las otras dos. El cáliz tiene dos labios, el superior es de color púrpura en la parte más alta. La flor del acanto reúne las cualidades que le hacen atractiva para los insectos (entomófila), pero es polinizada únicamente por las abejas o abejorros suficientemente grandes como para poder alcanzar el néctar en la parte inferior del tubo.



























¿Vamos a renunciar a la belleza de una planta tan espectacular por culpa de babosas o caracoles?. Claro que no.  Tenemos la posibilidad de utilizar trapos mojados con cerveza, vaso de cerveza, piel de naranja o piel de patata bajo una teja, que se convertirán en un buen remedio ecológico para combatirlos. Pero hay más y este vídeo puede ayudarnos a encontrar diferentes métodos para luchar contra ellos. Mientras tanto, vamos a disfrutar de los jardines mediterráneos y del acanto, porque su floración es abundante y espectacular, desde mayo hasta agosto.




Familia: Acanthaceae 
Género: Acantus



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