Anglada Camarasa. Mujeres, paisaje y flores. | El Blog de La Tabla

07 julio 2015

Anglada Camarasa. Mujeres, paisaje y flores.




“A mi abuelo le fascinaba la noche parisina, los cabarets y el efecto que producía la luz eléctrica sobre esos locales, después de que se hubiese sustituido la luz de gas. Estas mujeres, casi siempre en obras de pequeños formato, son evanescentes y etéreas, con vestidos vaporosos”. Silvia Pizarro Anglada-Camarasa.




Pero Hermenegildo Anglada Camarasa (Barcelona, 1871-Pollença, Mallorca, 1959) no solo retrató el París de la Belle Èpoque. El folclor y el decorativismo hispánico, inspirado principalmente en la imaginería valenciana (residió unos meses en Valencia), también aparecen; del mismo modo que retrató el paisaje, aún virgen, de Mallorca.

Anglada Camarasa pasó gran parte de su vida fuera de su ciudad natal, Barcelona. Su obra se dio a conocer durante su estancia en París, donde estableció su estudio a principios del siglo XX. Al reconocimiento de los franceses, le vendría después la adoración de los rusos,  la admiración de los británicos y la veneración en  Suramérica.  Cuando estalló la Primera Guerra Mundial se instaló en Mallorca y durante la Guerra Civil Española se refugió en el Monasterio de Santa María de Montserrat. Al finalizar la guerra se exilió en Francia (1939-1947), época a la que pertenecen sus bodegones de flores; para regresar posteriormente a Mallorca.


Se le considera uno de los principales inspiradores del modernismo pictórico, movimiento que enlaza a los artistas del siglo XIX con las vanguardias del siglo XX. Es un destacado representante de postmodernismo y en su obra la luz y la figura femenina serán una constante.



Luces y sombras, vivos colores, exuberancia, decorativismo modernista (en línea con el Art Nouveau), textura, refinados arabescos… son  infinidad de cualidades las que se han destacado en la obra de Hermen Anglada Camarasa, que murió tal día como hoy en el año 1959, en Pollença, Mallorca. Tenía 88 años y una extensa y colorista obra para recordar su paso por París, Valencia y Mallorca a través de las mujeres, las flores y el paisaje que le rodearon. 















  






 





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