Villa Gamberaia en la Toscana. La primavera despierta en los Jardines de Italia | El Blog de La Tabla

15 abril 2016

Villa Gamberaia en la Toscana. La primavera despierta en los Jardines de Italia




Hasta macetas de terracota italiana con “puntos de sutura” vamos a ver en este jardín de la Toscana italiana, que va despertando a la primavera y se presenta así de bello en este mes de abril.


Al parecer el jardín de Villa Gamberaia inspiró en su día a Pierre S. du Pont, el fundador de Longwood Gardens. No es en absoluto una mala referencia para buscar inspiración. Está situado cerca de Settignano, en las afueras de Florencia. Nos encontramos, pues,  en la Toscana y creo que nos vamos a quedar un rato.


Villa Gamberaia | El Jardín

El nombre de Gamberaia significa literalmente “lugar de cangrejos de rio” y para buscar el origen de la villa, tenemos que situarnos a principios siglo XIV. Entonces era una casa de campo propiedad de Matteo Gamberelli, albañil de profesión.  Sus hijos se convirtieron en famosos  arquitectos y uno de sus nietos, Jacopo Riccialbani, amplió la casa en 1597.

El siguiente propietario, Zenobi Lapi, fue quien la reconstruyó casi completamente y en esa época cuando aparecen referencias del parterre de césped y las macetas con limoneros, convirtiéndose en una de las características más antiguas del jardín.

En 1717 pasó a ser propiedad de la familia Capponi, que introducen los cipreses, la fuente monumental dentro de la zona boscosa y numerosas estatuas.  Se sucedieron los propietarios y después de la Segunda Guerra Mundial  la Gamberana fue casi completamente destruida. Con la ayuda de grabados antiguos, mapas y fotografías, Marcello Marchi logró restaurarla.

Hoy en día se puede ver un jardín que evoca un claro estilo renacentista italiano, donde no faltan el agua, los setos y arte. Una de las zonas que inspiró a Pierre S. du Pont  para construir el jardín acuático italiano en Longwood Garden, fue precisamente el sistema de piscina a cuatro partes.

Veremos también escaleras de piedra, rosas y glicinias, peonias y romeo; balaustradas talladas; conchas y corales prensados sobre los muros;  numerosas estatuas y un larga alfombra verde, bajo la cual pasa la carretera pública, puesto que, obviamente, el jardín había que respetarlo.

Y hasta aquí puedo leer, porque para eso he traído estas imágenes realizadas hace unos días que nos llevan a ese jardín cargado de historia, repleto de arte y… bellísimas macetas de terracota.  No olvidéis observar también las vistas a Florencia y el Valle del río Arno que se ven a lo lejos.




Fotos Karl Gercens





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