Eléboros en el jardín de invierno: Helleborus x hybridus


Foto: Clive Nichols

El mayor atractivo lo constituye la belleza de sus flores, por supuesto, pero su encanto aumenta al saber que comienza a florecer a finales de enero.  


Decir eléboro (Helleborus) es hablar de tímidas plantas que cautivan porque anuncian en voz baja que hace frío, pero que la primavera no tardará en llegar.

Una planta que gusta y mucho, dando lugar a un entusiasmo que lejos de apaciguarse, va en aumento. No es para menos.  Cada vez son más los híbridos que se incorporan, regalando una paleta de colores que parece no tener fin.


Eléboros en el origen

Diversas especies de este género se originaron en Europa y Asia y la mayor concentración de especies se produce en los Balcanes. Las especies originales utilizadas para los híbridos que hoy se encuentran en el mercado vinieron de las regiones del norte de Grecia y Turquía, en una gama bastante limitada de colores.

Esa limitación de colores hizo que los criadores que deseaban cultivarlos para uso ornamental optaran por hibridar especies, lo que hoy en día dificulta, y mucho, nombrar las diferentes plantas disponibles para uso en el jardín. Se podría decir que es un terreno un tanto resbaladizo, donde más de un jardinero puede patinar y caer, sorprendido al no obtener la paleta de colores que había diseñado.

El género Helleborus

Pertenece a la familia Ranunculaceae y su nombre genérico, Helleborus, deriva del nombre griego para Helleborus orientalis "helleboros"; de "helle" para "dañar" y "bora" para "comida", donde se refiere a que daña la comida por ser planta venenosa.

La especie tipo para el género Helleborus es Helleborus niger (su nombre común es eléboro negro o rosa de Navidad) eso sí lo tenemos claro.

También está claro que los botánicos usan una serie de características para dividir los eléboros en grupos de especies similares, en función de las características más destacadas de la estructura de la planta, como si los carpelos (hojas modificadas) individuales están o no unidos en entre sí en la base; forma y apariencia superficial de los granos de polen; forma y tamaño de las semillas; grado de disección y grado de vellosidad de las hojas; y color de la flor.


Foto: Kapunda Plants

Las flores tienen cinco sépalos (realmente sépalos y tépalos) que rodean un anillo de pequeños "pétalos" modificados para retener el néctar. Los sépalos no se caen, como lo harían los pétalos, sino que permanecen en la planta, a veces durante muchos meses. La investigación reciente en España sugiere que la persistencia de los sépalos contribuye al desarrollo de las semillas (Wikipedia. Herrera 2005).



Eléboros de jardín • Helleborus x hybridus

Helleborus × hybridus es una planta vivaz, con hojas divididas, brillantes, de color verde oscuro y tallos ramificados que llevan flores en forma de cuenco en una gama de colores, que incluyen blanco, rosa, verde, amarillo y púrpura, a veces con una mancha en el interior.

Los eléboros de jardín (Helleborus x hybridus) comenzaron a criarse a partir de eléboros silvestres en Alemania, a comienzos y mediados del siglo XIX, y poco después en Reino Unido.

Inicialmente, la especie utilizada fue Helleborus orientalis, que proporcionó híbridos con grandes flores y follaje, pero con una paleta de colores que se limitaba a blanco, rosa púrpura y algunos moteados color sangre.

La extraordinaria gama de colores vino de la mano de especies como Helleborus atrorubens, Helleborus torquatus y Helleborus viridis, que permitieron obtener híbridos con una gama de colores ampliada, que incluía los verdes, negros, morados, así como algunas vetas y manchas.


Foto: Kapunda Plants 
Foto: Wikipedia

En la actualidad hay una gama casi infinita de colores disponibles de Helleborus x hybridus y, además, se han obtenido también híbridos de flores dobles y semidobles.  Todos derivados de cruces entre Helleborus orientalis con alguna de las especies del mismo grupo botánico, tales como Helleborus atrorubens, H. cyclophyllus, H. dumetorum, H. multifidus, H. odorus, H. purpurascens, H. torquatus y H. viridis.


En la Naturaleza

Habitualmente, solemos tomar como referencia el comportamiento de las plantas en su hábitat natural, para conocer cuáles pueden ser sus requerimientos. Pero, a la hora de averiguar cuál es el hábitat natural de los eléboros y cómo se comportan en la naturaleza, tenemos una batalla casi imposible de ganar, porque las diferentes especies de Helleborus se desarrollan en una amplia gama de hábitats, desde la costa hasta la montaña (a 1.000 metros de altura) y de prados inundables a laderas de piedra caliza; de exposición moderada a extrema exposición a temperaturas que van desde los 30º C bajo cero hasta los 40º C, a pleno sol y con altos niveles de exposición U.V.

Foto: Clive Nichols • Kapunda Plants


En el jardín

Lo que sí podemos conocer es cómo funcionan en el jardín la mayoría de los eléboros híbridos (Helleburus x hybridus) disponibles en el mercado.  Saber, por ejemplo, que algunos expertos aconsejan situar los eléboros a pleno sol de invierno y que tengamos muy en cuenta el drenaje: un eléboro se muere antes por exceso de agua que por sequía. Si es difícil conseguir un terreno bien drenado, entonces sería aconsejable plantarlos en cama elevada. Tolera suelos arenosos y arcillosos; y sus raíces pueden crecer 60 cm o más, para encontrar la humedad y penetrar a través de zonas menos accesibles.


Foto: Wikipedia

Se puede propagar por división, en cuyo caso planta será idéntica a la planta madre; o a partir de semillas, con lo que se obtienen plantas que pueden ser similares a la planta madre, o tal vez no.

Si se propaga por semillas, éstas tienen que ser lo más frescas posibles y deben mantenerse ligeramente húmedas. Si la semilla se deja secar y se almacena durante más de un par de meses, se queda inactiva y no germinará durante un año o más. Además, cada año que pasa la se reduce su capacidad de germinar.



Foto: Kapunda Plants

Los eléboros se deben plantar mejor en grupos y a una distancia de unos 15 cm. Si tenemos éxito con ellos, podremos apreciar sus hermosas flores en el jardín. Suponiendo que no tengamos el lugar adecuado para cultivarlos en suelo, siempre existe la posibilidad de hacerlo en macetas grandes, siempre en grupo.  

Sea como sea, pronto comienza la temporada de esas flores y, con ellas, el invierno avanza hacia la primavera.


Foto: Fernando Ruz
Foto: Fernando Ruz

Foto: Wikipedia
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