Un jardín naturalista en Francia y una foto finalista en IGPOTY N.10


Annette Lepple | Quo Vadis | Finalista IGPOTY N. 10 | European Garden Photography Award (EGPA)


Todos los jardines tienen una pequeña o gran historia detrás. Cuando esa historia tiene que ver con problemas de salud y retos de superación, el jardín se convierte en un instrumento realmente valioso para quienes tienen que enfrentarse a las dificultades que conlleva esa situación.


La foto de portada, firmada por la diseñadora y fotógrafa de jardines Annette Lepple, tiene como título Quo Vadis y acaba de resultar finalista en la presente edición del concurso de fotografía de jardín que estoy comentando estos días en el blog: International Garden Photographer of The Year (IGPOTY). En este caso, en el apartado de uno de los premios especiales, relacionado con jardines europeos: European Garden Photography Award (EGPA).

Un reconocimiento más que merecido porque la foto es en sí bellísima, de modo que aprovecho para felicitarla. Pero esas fotos que se presentan a este tipo de concursos, premiadas o reconocidas, suelen despertar cierta curiosidad, ganas de conocer algo más allá de lo que revelan los detalles de esas sugerentes fotos. Si, además, se trata de un jardín privado, mucho más interés despierta la imagen.


¿Dónde estará situado ese jardín? y ¿Quiénes serán sus propietarios? Annette nos cuenta que ese jardín privado ha sido creado por Elaine y David Morgan, un matrimonio inglés-australiano que, al jubilarse, decidieron trasladarse a Francia y crear un nuevo jardín allí.

Ya habían construido otros jardines tradicionales mientras residían en Reino Unido, pero deseaban un cambio de registro, un concepto radicalmente diferente. Para plantear su diseño, se inspiraron el trabajo de Piet Oudolf. Eligieron una reducida paleta de vivaces y gramíneas ornamentales y las establecieron en borduras y macizos generosamente.

El resultado final, dice Annette, es un impresionante jardín que se funde con el paisaje que le rodea, amplio y en perfecta armonía con la plantación seleccionada. ¿Un jardín naturalista? Pues eso parece, especies y diseño así lo indican. Pero, sobre todo, un jardín al gusto de sus propietarios, a sus necesidades y su situación personal.

Los jardines en cierto modo curan, tal vez no puedan con las enfermedades, pero sí con los estados de ánimo. Si alguien está determinado a plantarle cara a la difícil situación que conlleva una enfermedad grave, los jardines se convierten en una excelente herramienta para el logro de ese propósito. Y, claro, ves estas imágenes y piensas, bien hecho, bien y bonito, porque el jardín, además de valioso es realmente bello.

Sin movernos de Francia, os recomiendo ver también Mas de Béty, el propio jardín de Annette Lepple, que mostré aquí.