Las flores de Karen Blixen (Isak Dinesen)



Dicen que todo, los muebles, las alfombras, su escritorio, la vista desde la ventana y sus arreglos florales, todo lo que se puede encontrar en ese museo está relacionado con las narraciones de Karen Blixen. Su vida y el destino que le esperaba, también.


Sus “Memorias de África” nos han hecho llorar. Sí, no lo niegues, es casi imposible. Pero hay muchas más obras y relatos para recordar. Sin embargo, lo que me interesa resaltar hoy de la escritora danesa es de qué manera su fuerte personalidad impregnó de un gusto exquisito todo su trabajo, incluidos sus maravillosos jarrones con flores, nada habituales para la época. Consideraba a las flores como uno de los milagros de la vida y dedicó buena parte de la suya a crear arreglos con ellas.


Karen Blixen flores recogidas del jardín


Karen Blixen (Rungsted, Dinamarca 1885-1962) publicó la mayor parte de sus obras bajo un seudónimo literario que tal vez suene más: Isak Dinesen.  Su talento para componer ramos de flores impresionantes está presente hoy en día en las distintas salas del actual Museo Karen Blixen, creado en lo en su momento fue la casa de la familia Dinesen, y donde ella regresó en 1931 tras su estancia de 17 años en África. 

Del mismo modo que sucedió con Constance Spry (ver Constance Spry y su particular revolución del diseño floral), el estilo de Karen Blixen se caracterizó por su empeño en rechazar los arreglos florales formales propios de la época. Mezclaba espléndidas rosas antiguas con flores silvestres de hinojo.




Además de la belleza de sus composiciones florales, hay que resaltar que esos arreglos estaban creados con flores recogidas directamente del jardín.  Esa propiedad en Rugnsted, al norte de Copenhague, es hoy en día una reserva natural de aves migratorias, tal y como fue su deseo antes de morir. Además, alberga amplios jardines, donde yacen sus restos, y la que entonces fue su casa familiar, convertida en museo en 1991.

Es cierto que buena parte de su biografía la conocimos gracias a su novela Memorias de África, pero el resto casi se podría adivinar al ver sus arreglos florales. Una estética donde las dimensiones, su selección de flores y forma de combinarlas hacen suponer que detrás de esa composición hay una vida intensa y una creatividad desbordante, la misma que le servía para narrar sus cuentos. No parece haber límite en el tamaño de sus jarrones con flores, nada está sujeto a un patrón o modelo.


Dicen que  sus inspiradores ramos tuvieron gran influencia en las flores que cultivaba y los arreglos florales que creaba Vita Sackville-West en Sissinghurst. Tampoco fue ajena la influencia de la jardinería inglesa tan admirada e imitada en aquella época en Dinamarca, muy especialmente los jardines de Gertrude Jekyll.

También hay una gran influencia en las composiciones creadas por los pintores holandeses, muchas de ellas custodiadas en el Rijksmuseum de Ámsterdam.  


Los jarrones de flores en el Museo Karen Blixen


Su buen amigo y profesor de arquitectura Steen Eiler Rasmussen realizó fotos a sus composiciones florales, imágenes que posteriormente incluyó en su libro Karen Blixen Flowers: Nature and Art at Rungstedlund.

Gracias a esas fotografías, sus jarrones con flores se pueden reproducir ahora en el museo Karen Blixen. Ramos impresionantes y hermosos, con flores frescas de cada temporada que se exhiben en las mesas, arcones y aparadores de las diferentes estancias del museo durante todo el año.

Y ahí están, flores aquí y allá en diferentes estancias de su casa: peonías, gladiolos, dalias, flores silvestres que surgen de una sopera utilizada como jarrón, rudbeckias, lilas y tulipanes en un impecable vaso blanco. Flores de hinojo o flores de rosas antiguas. Todo servía para iluminar su casa y su vida con ramos que recogían buena parte de lo que su corazón le pedía. 

Parece algo sencillo, pero no todo el mundo es capaz de ver las cosas de ese modo. Eso es lo que distingue a unas personas de otras. Eso es lo que contribuye a que en ocasiones la vida sea mucho más amena.