El patio de San Miguel, en Sevilla, en un soleado día de primavera

El patio de San Miguel, en Sevilla (detalle). Raimundo de Madrazo, 1868 | © Museo Nacional del Prado




No podía faltar un patio en primavera y, sin duda, un buen lugar para buscar un patio es Sevilla. Allí vamos a ver cómo tres niños juegan al gua (canicas) en un apacible y soleado día de primavera.


También vamos a observar un suelo empedrado y un descuidado tejado en el edificio del fondo, donde han ido arraigando plantas silvestres. No faltan toques de color de la enramada cuajada de flores. La fachada encalada del patio apenas se ve entre los jazmines trepadores (Jasminum grandiflorum) que tamizan la luz del medio día. Sobre el balcón una ancestral costumbre nacional, una palma procedente de la procesión del Domingo de Ramos.

El patio de San Miguel, en Sevilla. Raimundo de Madrazo, 1868 | © Museo Nacional del Prado



El patio de San Miguel, en Sevilla

Parece ser que la escena está ambientada en el patio ubicado justo enfrente de la denominada puerta de San Miguel o del Nacimiento, en Sevilla. Frente a ella se situaba el, hoy inexistente, colegio de San Miguel.

Esta obra de Raimundo de Madrazo y Garreta (Roma, 1841-1920, Venecia) es una pintura al óleo sobre tabla, de 15,8 x 10 cm, que realizó en 1868. La pintura coincide en la época en que Raimundo de Madrazo deja París momentáneamente para acudir, en septiembre de 1967, a la boda de su hermana Cecilia con Mariano Fortuny en Madrid. Una vez en España, prolongó su estancia durante un año y aprovechó la primavera de 1868 para viajar a Andalucía. En Sevilla se dedicó a realizar algunos paisajes de pequeño formato, entre los que se encuentra la presente obra. Todos esos detalles los facilita el Museo del Prado, en cuya colección se incluye, entre otras, esta pequeña (por tamaño) joya de Madrazo.


El patio de San Miguel, en Sevilla (detalle). Raimundo de Madrazo, 1868 | © Museo Nacional del Prado




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