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Passiflora caerulea, flores silvestres y viceversa

El premio que tiene pasear por la vida sin mirarse demasiado el ombligo, es que tu campo de visión es más amplio y las probabilidades de encontrar cosas bellas se multiplican de forma exponencial.

En el caso de las plantas, no es necesario visitar grandes jardines ni conocidos parques. A veces un paseo rutinario en busca de humildes flores silvestres, no solo te regala ese preciado tesoro sino que, además, puede ofrecerte la oportunidad de disfrutar de plantas más exóticas que algún vecino ha tenido a bien plantar en su jardín. Lo dicho, en la vida mejor no mirarse demasiado el ombligo, porque siempre hay cosas bellas a nuestro alrededor que pueden alegrarnos la vista y el día. Passiflora caerulea, sobradamente conocida, pero no deja de fascinar cuando la ves.

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