Hydrangea serrata 'Bluebird'



Una maravilla ver cómo se balanceaban con la brisa marina. Un precioso color azul, el de esas florecillas diminutas que brillan aún más con la presencia, no demasiado frecuente en Galicia, de los rayos de sol.


Pasear por una carretera local, escuchando a lo lejos el sonido de las olas del mar y encontrarse con un seto vivo de hortensias en el camino es todo un lujo. Pero, en esta ocasión, al caminar junto a ese seto poblado con la más popular de las hortensias, Hydrangea macrophylla, pude apreciar la belleza de las incipientes y abundantes inflorescencias de otra especie dentro del género Hydrangea: Hydrangea serrata ‘Bluebird’. Una maravilla.




Galicia tiene su flora autóctona, por supuesto, pero siempre presume de una especie alóctona muy bien recibida y adaptada a esa tierra y clima: Hydrangea macrophylla, su hortensia, nuestra hortensia. Pero al fotografiar ese seto vivo, algunos lugareños que pasaban por allí también prestaron atención a esa especie, y lo hicieron al ver cómo mi cámara fijaba el objetivo en sus inflorescencias. Llegué a oír (con acento gallego), mira esa hortensia, yo no la había visto nunca. No es extraordinaria esa hortensia, claro que no, pero tampoco es la hortensia que abunda en jardines y caminos de Galicia.

La conocía gracias a las imágenes que mi hermana me enviaba con frecuencia. Pero en este último viaje a Galicia pude, por fin, verla en vivo y en directo en un seto vivo que se disfruta desde la carretera que conduce a la Playa de Bastiagueiro, en el término municipal de Oleiros (de parroquias no hablamos, porque se nos va el tiempo) en La Coruña. La cuestión es que buscaba una Hydrangea macrophylla que suelo fotografiar en ese lugar, pero en esta ocasión fui afortunada, porque tuve la oportunidad de hacer doblete: dos hortensias, por el precio de una.


Hydrangea serrata

La especie Hydrangea serrata es originaria de Japón y Corea. Hace referencia a un pequeño arbusto caducifolio de hábito redondeado con hojas ovaladas y que florece desde principios del verano hasta finales de verano y principios de otoño.

Por la forma de sus inflorescencias, está incluida dentro del grupo de las denominadas hortensias lacecap (cofia de encaje) que se caracterizan por tener vistosos sépalos, de color azul pálido o rosa pálido, rodeando la cabeza de la flor, que es plana y formada por pequeñas florecillas fértiles azules.




Las inflorescencias de algunos cultivares de Hydrangea serrata suelen cambiar el color de 3 a 4 veces por temporada, lo que aumenta su interés en el jardín.

Como suele suceder con todas las hortensias, su color varía en función del pH del suelo. De este modo, los suelos fuertemente ácidos permiten que la especie y cultivares de Hydrangea serrata produzcan flores azules, mientras que los suelos ligeramente ácidos producirán flores rosadas.

Le gusta el pleno sol o sombra parcial, pero hay que asegurarse de que el suelo permanezca húmedo. Se cultiva mejor en suelos ricos, de humedad media y bien drenados, donde crecen hasta los 60-120 cm de ancho y alto.

Se pueden podar después de la floración, cortando los tallos un par de nudos. Los tallos débiles o dañados por los efectos del invierno se pueden cortar a comienzos de la primavera.


Hydrangea serrata ‘Bluebird’ (Hortensia ‘Bluebird')

La hortensia 'Bluebird' es un pequeño arbusto caducifolio con hojas ovaladas que se vuelven rojas en otoño, lo que la convierten en una de las pocas hortensias que aportan interesante color al jardín en otoño. 

Por la forma de sus inflorescencias, está incluida dentro del grupo de hortensias Lace-cap que mencionaba antes.  En este caso, la Hydrangea serrata ‘Bluebird’ tiene cabezas de flores fértiles azules, que están rodeadas de grandes florecillas estériles de color azul pálido, casi blanco.




Y eso es todo. No soy experta el cultivo de hortensias, aunque sí he logrado cultivar y domesticar alguna que otra Hydrangea macrophylla en maceta (y en Valencia) durante algunos años. Hortensias que, al fin y al cabo, venían forzadas, acostumbradas a un confortable invernadero, y que aun así logré que florecieran durante sus correspondientes veranos.  

Tal vez por eso, por lo que cuesta lograr, en el clima y suelo característico del levante peninsular, que las hortensias consigan formar setos vivos tan necesarios para la biodiversidad y vistosos para el jardín, cada año aprecio más esas flores que me acompañaron durante el verano en mi infancia y adolescencia, esas hortensias que tal vez entonces no fui capaz de valorar en su justa medida, pero que nunca he podido olvidar.









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