Museo de los Agustinos en Toulouse: los jardines de un convento



En el corazón del centro de la ciudad francesa de Toulouse nos espera un espacio que evoca los jardines de los monasterios medievales. Remolachas y lechugas. Ciruelos e higueras. Malva, malvaviscos, romero, consuelda, tomillo silvestre, menta bergamota, ajenjo y más. 


Toulouse, que recibe el apodo de Ciudad Rosa por el color dominante en los edificios antiguos, hechos con ladrillos caravista, tiene entre sus tesoros un antiguo Convento de los Agustinos, hoy Museo de los Agustinos (Musée des Augustins), el Museo de Bellas Artes de Toulouse en Haute-Garonne. Allí, casi escondido, existe un pequeño jardín de flores, plantas medicinales y un huerto, dispuestos en el centro del gran claustro rodeado de arcos soportados por 176 columnas pareadas construidas de mármol y rematadas con capiteles esculpidos.


Antiguo Convento de los Agustinos y el claustro

El Convento de los Agustinos es una edificación del gótico meridional del siglo XIV situada dentro de los muros de la ciudad francesa de Toulouse y compuesta por el convento con un claustro, iglesia y salas capitulares. Antes de ser asignados al museo, los edificios eran una casa de la Orden de Ermitaños de San Agustín.




El convento fue construido en 1309 con la aprobación del papa Clemente y se transformó en un museo después de la supresión de las órdenes religiosas a la Revolución Francesa. El Museo de los Agustinos abrió sus puertas el 27 de agosto de 1795, por lo que es uno de los museos más antiguos de Francia, muy poco después del Louvre. Además, hoy en día está considerado como el museo más importante de Toulouse. Su colección de arte tiene más de cuatro mil piezas y ofrece un amplio panorama del arte occidental, que se extiende desde la escultura romana a las escuelas pictóricas o escultóricas europeas de finales del siglo XIX.



FOTO Claudia sc (flickr)


Las salas del museo están distribuidas alrededor de un claustro, cuya parte central se dispone de acuerdo con el plano de los jardines medievales. Anteriormente, en el claustro solo existía el jardín ornamental, donde los monjes cultivaban las flores destinadas a decorar la iglesia; y el jardín de los simples, donde se cultivaban las plantas aromáticas y medicinales. Por aquel entonces, el huerto, donde se cultivaban frutas y hortalizas que servían de sustento a los monjes, estaba situado en una calle vecina (la Rue des Tourneurs) y se organizaba en dos filas de nueve pequeños parterres bien definidos, donde se cultivaban 18 especies de plantas.


Los jardines de un convento

El actual jardín del Museo de los Agustinos se creó con motivo de una exposición celebrada en octubre de 1995 con el nombre de "Los jardines de un convento". El jardín es el resultado de una asociación entre la conservación del museo y los espacios verdes de la ciudad de Toulouse. Las parcelas se crearon a partir del plan de los jardines de la Abadía de San Galo (en alemán Fürstabtei Sankt Gallen) en Suiza, es decir, a partir del llamado Plano de San Gall.


FOTO: Anaïs Leliévre

El plano de San Gall  es una representación minuciosa de un modelo de un monasterio benedictino ideal, utilizado como plan de referencia para las construcciones monásticas del Occidente medieval. En ese monasterio ideal de la época carolingia se muestran detalladamente iglesia, casas, establos, jardín de plantas medicinales, etc., todo concebido como una pequeña ciudad autosuficiente. Un verdadero tesoro, dibujado en torno al año 825 sobre cinco pergaminos unidos entre sí, y que está considerado el plano de arquitectura más antiguo de los conservados.

El plan del jardín está dividido en cuatro zonas, cada una de ellas tiene su propia utilidad. Las 112 especies de plantas que se cultivan se distribuyen de acuerdo con su función.

Jardín central: las flores

El jardín central está decorado principalmente con flores y permite hacer ramilletes para decorar los altares. Puede incluir rosas y lirios, pero también violetas, capuchinas, acanto y vincapervinca.

Jardín de los simples: las plantas medicinales

Un jardín de simples, también llamado huerto medicinal, jardín de hierbas o jardín físico, es un espacio dedicado al cultivo de plantas medicinales. Ampliamente desarrollados durante la Edad Media en el entorno de los monasterios, estos primitivos huertos culinarios, que incluían las llamadas malas hierbas del jardín, reunían todo tipo de plantas con propiedades medicinales, plantas que ofrecían remedios, como el tomillo, la salvia, el ajenjo, la mejorana, el toronjil, etc.  Son buenos ejemplos de lo que eran los jardines de plantas medicinales el Jardín Botánico de Palermo o Chelsea Physic Garden.




Huerto: hierbas y hortalizas

También sigue el esquema estricto del plan de la Abadía de San Galo y en este huerto se cultivan algunas de las verduras que habitualmente consumían los religiosos, como calabacín, zanahorias y perejil.

Arboretum: árboles frutales y arbustos

Finalmente, el Arboretum o Fructum, que se refiere a los árboles frutales y arbustos utilizados para alimentar y florecer el jardín con manzanos, cerezos, perales y grosellas negras.

Pequeño, muy pequeño, pero vestido con la solemnidad que confieren las columnas del gran claustro y cargado de la serenidad propia de los conventos medievales. Una buena disculpa para recordar la utilidad de las plantas y la necesidad de protegerlas y cultivarlas. 





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