La vida como jardinera de Beatrix Potter: las plantas y lugares que inspiraron sus cuentos infantiles



Su jardín y la fascinación por la flora y la fauna la inspiraron las historias e ilustraciones de sus icónicos libros infantiles. Porque, además de ser una famosa escritora, Beatrix Potter también era naturalista.


Era una tímida niña rica, educada por varias institutrices en su mansión londinense, que solía retratar a sus mascotas. Mucho antes de que se publicaran sus libros, Beatrix Potter dibujaba ilustraciones de algunas de sus historias favoritas, incluidas las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y Cenicienta, así como sus bocetos de la naturaleza.





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Una de las primeras historias de Beatrix Potter, la de Peter Rabbit, fue inicialmente rechazada por varios editores. Beatrix decidió publicar El cuento de Peter Rabbit, imprimiendo las primeras 250 copias para familiares y amigos en diciembre de 1901. En 1903 publicó The Tale of Squirrel Nutkin y The Tailor of Gloucester con Frederick Warne, y a esas obras le siguieron el resto de sus cuentos legendarios.

El empeño de Beatrix Potter en acercar a las personas a la vida al aire libre se relata e ilustra de forma muy amena en el libro que comento hoy, “Beatrix Potter’s Gardening Life: The Plants and Places That Inspired the Classic Children’s Tales”, o lo que es lo mismo: La vida como jardinera de Beatrix Potter, y las plantas y lugares que inspiraron sus cuentos infantiles clásicos. Se considera el primer libro que explora los orígenes del amor de Beatrix Potter por la jardinería y las plantas (durante su vida, compró quince granjas y tomó parte muy activa en el cuidado de ellas), mostrando cómo esta pasión se reflejó en su obra.




Beatrix Potter’s Gardening Life

El libro está muy bien ilustrado con los dibujos de Beatrix Potter, así como fotografías antiguas y actuales, lo que hace más fácil su comprensión, aunque no se domine la lengua inglesa. Se trata de una biografía relatada de forma amena a través de las plantas y la jardinería, esos escenarios que crearon un mundo encantado lleno de flores y jardines, donde la escritora situó a los personajes de sus icónicos cuentos, como Peter Rabbit, Jemima Puddle-Duck, Squirrel Nutkin, Mrs. Tittlemouse y muchos otros.

No es una novedad editorial, el libro se publicó en octubre de 2013, pero eso no lo hace menos interesante, especialmente para quienes admiren la obra de Beatrix Potter y su faceta como naturalista y conservacionista.

La autora de este libro es Marta McDowell, especialmente conocida en el Jardín Botánico de Nueva York (NYBG) por las clases de paisajismo que imparte. Sus habilidades como historiadora, biógrafa y jardinera se dejan ver en la perspectiva que proporciona al lector, que permite apreciar las obras de Beatrix Potter situándolas en el contexto de su vida como jardinera.





El contenido de este libro puede hacernos pensar que su autora conocía profundamente la obra de Beatrix Potter. Pero no es así. Marta McDowell admite que no leyó sus libros cuando era niña y su interés en la obra de Beatrix Potter en realidad se despertó cuando viajó con su marido y sus padres al Reino Unido en 1997. Entre sus destinos se encontraba el Distrito de los Lagos (Lake District)Una vez allí, decidieron visitar la granja de Hill Top, donde Beatrix Potter ambientó gran parte de las historias de Peter Rabbit. Lo que encontró fue una casa de campo al más puro estilo Arts and Crafts. Las rosas, al ser verano, subían por un largo enrejado. También descubrió una huerta amurallada, con un cálido muro que servía para espaldar árboles frutales. Ese fue su primer encuentro y años después surgió este libro.


El libro se estructura en tres partes


La vida de Beatrix Poter como jardinera: es una sección introductoria donde la autora nos guía a lo largo de la vida de Beatrix Potter, de forma que nos ayuda a comprender cómo integró sus experiencias en jardinería en sus cuentos, tal y como sugieren el título de cada capítulo: Germinación, brotes, floración, raíces, maduración y siembra.

El año en los jardines de Beatrix Potter: esta sección recorre la vida de Beatrix a través de un año en sus jardines (Invierno, Primavera, Verano y Otoño). Podemos trabajar junto a ella gracias a sus escritos, así como las ilustraciones y fotografías. Quienes conocen sus cuentos, reconocerán en las ilustraciones de este libro la flora y fauna de la obra de Beatrix Potter, como las peonías y los iris de "La historia de Tom Kitten” o la coliflor de Peter Rabbit.





Visitar los jardines de Beatrix Potter: la última sección del libro recorre los jardines de Beatrix Potter. En este “viaje” podemos ver lo que ella vio y admiró en esos jardines situados en Inglaterra, Escocia y Gales, cuyas fotos recientes nos ayudan a situarnos en ellos tal y como se presentan en la actualidad. Por cierto, que el Distrito de Los Lagos a finales del siglo XIX era el destino de moda de la alta sociedad victoriana que, además, pretendía construir bungalós en el lugar de las granjas, con la consecuente destrucción del paisaje. Sin embargo, y en parte gracias a Beatrix Potter, hoy está protegido y se mantiene intacto, como si el tiempo no hubiera transcurrido desde entonces.


Las plantas


En el texto de la narración vamos a ver que las especies vegetales se suelen identificar por su nombre común y no por el nombre científico, y esto es así, porque Beatrix Potter no era amiga de utilizar el latín para nombrar a las plantas. Sin embargo, al final del libro hay una extensa relación de aquellas plantas utilizadas por Beatrix Potter, no solo en sus libros, sino también en sus jardines, y, en este caso, aparecen ambos nombres: común y científico. Junto a la identificación de la especie vegetal, si indica también el libro o la fuente de donde se ha obtenido la información, que suelen ser los escritos que dejó Beatrix Potter. 





Un libro curioso y profusamente ilustrado, que puede resultar muy interesante para quienes deseen recordar o acercarse a la vida de esta pionera, que escribió libros infantiles para poder entrar en un mundo pensado para hombres, y lo hizo a su manera y a su medida, porque, entre conejos traviesos y otros animales con ropa, habló de lo que realmente le preocupaba y conocía bien.




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