Morgan Allender: flores (paisajes) de su jardín



Creció con las plantas y el arte como parte natural de su vida cotidiana. Su padre es viverista y su madre artista y jardinera. Ambos la enseñaron a valorar el arte y la naturaleza como aspectos importantes de nuestra cultura. Fruto de esa enseñanza, era casi inevitable que surgiera su destreza en el jardín y en la pintura.




Muchas personas conocieron a Morgan Allender gracias a su trabajo como artista floral, del mismo modo que se hizo muy conocida su granja de flores, Tenth Meadow. En su día documentó, a través de su cuenta de Instagram, el día a día en su granja de flores y esos arreglos florales con aire silvestre que llegaron a hacerse muy populares.

Todo había comenzado cuando ella y su compañero Justin Hermes compraron, en 2010, una granja de pastores de piedra de la década de 1850, ubicada en un terreno de 2 hectáreas en Adelaide Hills, al sur de Australia. Dedicaron 8 años a restaurarla y crear el jardín, de aproximadamente 4.000 metros cuadrados, donde cultivan sus flores; y su estudio, en lo que entonces era un cobertizo de heno.




Morgan Allender ha hecho una pausa en su faceta de artista floral, para dedicarse de lleno a la pintura, y ese jardín ahora se ha convertido en su principal modelo. Se licenció en Bellas Artes en 2008 en Adelaide Central School of Art, la escuela de arte de su ciudad natal, donde también impartió clases de pintura unos años después.

Sus obras son representaciones florales a gran escala. Ella misma reconoce que sus pinturas pisan los límites entre el paisaje y la naturaleza muerta, y entre el realismo y la abstracción. Siempre en formato grande, captura las horas mágicas del atardecer y el amanecer, su luz incandescente, y todo con una escala que hace que su experiencia visual se transmita con fuerza en sus pinturas de flores.





Me encanta su jardín, sin duda, y me fascinan sus cuadros, lo confieso. Tenían que colgarlos de algún modo en el blog para recordar lo extraordinario que es unir el arte y la jardinería, y dejar constancia de lo admirable que resulta comprobar cómo algunos artistas consiguen hacerlo de forma que sea imposible separar ambas disciplinas. 

La naturaleza, el paisaje, las flores. La luz cambiante que las transforma a lo largo del día y de las estaciones. Todo se pueden abstraer y al mismo tiempo ensamblar, gracias a la capacidad de observar, recordar e imaginar que tiene el artista, además de su manejo del pincel y el color. 

Espero que os gusten las pinturas florales de esta artista tanto como a mí y, si es así, tal vez os guste seguir su trayectoria gracias a su cuenta de Instagram (@morgan.allender).




 








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