Alvaro Mayoral, el hombre que trajo a Guadalajara la lavanda de la Provenza

Campo de cultivo de lavanda en Brihuega (Comarca de la Alcarria), Guadalajara •• Flickr


Ha conseguido cambiar el color y el aroma de los campos de Guadalajara, y abrir las puertas a un nuevo sistema de cultivo. Estos días, como viene sucediendo en los últimos años, las imágenes de los campos de lavanda de Guadalajara están presentes en los medios de comunicación y en las redes sociales. Un cultivo que tiene origen y nombre propio:  Álvaro Mayoral, el hombre que en 1963 llevó la primera planta de los campos de cultivo de lavanda en la Provenza a Barriopedro, una pedanía de Brihuega, en la comarca de la Alcarria, Guadalajara. 





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En 2017 publiqué un artículo que hacía referencia a los campos de cultivo de lavanda en la Alcarria (ver: Fiesta y campos de lavanda en la Alcarria, la Provenza española). En dicho artículo, y haciendo referencia a los orígenes de esos campos, comentaba que hace algo más de treinta años se dio el primer paso, cuando Andrés Corral convenció a sus tres hermanos y a un prestigioso perfumista, director técnico de la firma Loewe. Todos juntos iniciaron esa aventura para lo que no dudaron en destinar 600 hectáreas de cultivo de lavanda (Lavandula angustifolia) y lavandín, una variante híbrida de Lavandula angustifolia (lavanda) y Lavandula latifolia (espliego).


Campos de lavanda en Brihuega, Guadalajara •• Flickr



Sin embargo, hace unos meses, Alberto Mayoral se puso en contacto conmigo para comentarme que, en realidad, la persona que inició todo en la zona de Guadalajara fue Álvaro Mayoral, su padre.

Me comenta Alberto que tuvo la suerte de conocer a Andrés Corral, una persona estupenda sin la cual la expansión de la lavanda no hubiera adquirido estas dimensiones en la zona, pero también ha querido aclararme que la persona que viajó a Francia en la década de los 60 del siglo pasado y se enamoró de sus campos de cultivo de lavanda en la Provenza, hasta el punto de introducirlos en España, fue su padre.


Campos de lavanda en Guadalajara • Álvaro Mayoral y su hijo Alberto en 1990


Hoy quería agradecer a Alberto el haberme dado la oportunidad de rectificar esa información y facilitarme los datos y documentos que confirman lo expuesto. He querido esperar a la fecha en la que los campos de lavanda de la Alcarria son noticia, para que dicha información tenga mayor repercusión.

Obviamente, la mejor forma de rectificar es ofreciendo los detalles sobre cómo surgió la idea de cultivar la lavanda en España y de qué manera se puso en marcha ese proceso. Para ello, a continuación transcribo literalmente el texto escrito por Álvaro Mayoral para el diario Nueva Alcarria y que me ha facilitado su hijo Alberto.



Alvaro Mayoral y los campos de lavanda en la Provenza

“En 1962, decidí pasar el verano en casa de mi hermana Carmen. Ella residía en un pueblo llamado Oraison en el sur de Francia, concretamente en el departamento Alpes de Alta Provenza. Aproveché el tiempo tanto como pude realizando trabajos de lo más variopinto. Mi objetivo era regresar a España con un dinero extra en el bolsillo cuando acabara la época de la vendimia. Pasaron los meses y en noviembre de 1962 volví a Guadalajara. Era el momento de incorporarme a la plaza de Magisterio cuya oposición había aprobado. Sin embargo, me prometí a mí mismo que volvería al año siguiente para trabajar más, seguir ahorrando y perfeccionar el idioma.

Pasaron los meses, acabó el curso y llegó el verano de 1963. Viajé de nuevo a Francia y empecé a trabajar en un almacén de bebidas. Nuestra labor consistía en distribuir los refrescos por los pueblos de la zona alrededor de Oraison. A primeros de agosto, acompañado por mi amigo Mr. Camille Pierrisnard -el conductor- iniciamos la ruta como cualquier otra jornada. 


Campos de lavanda en Puimoisson (Plateau de Valensole, Alpes-de-Haute-Provence) •• Flickr


Aquel día, a medio camino entre el pueblecito de La Béguide Blanche y Puimoisson, tras remontar una cuesta llena de curvas, apareció de repente ante mis ojos una plantación de lavandas formidable. ¡Era la primera que veía en mi vida! Me impresionó tanto que pedí a Mr. Camille que parase el camión unos minutos para poder contemplar aquel espectáculo. Cuando reanudamos la marcha le comenté que trataría de hacerlo en España, a lo que él me contestó que podía ser un negocio. Pudo parecer una conversación pasajera, pero aquella idea jamás me abandonaría. Me había enamorado de aquellos campos.

En los días siguientes empecé a recabar tanta información como pude directamente de los lavandicultores, que al presentarme como maestro (y no como un competidor) no dudaban en trasmitirme sus conocimientos sobre la lavanda y el lavandín”.


30 plantas de lavandín que no llegaron a buen puerto

“En el viaje de vuelta, el 8 de septiembre de 1963, me traje una maleta con 30 plantas de lavandín (¡las primeras!) que me entregó de su vivero en Castellet una señora llamada Mme. Brunnel.

Lamentablemente, tras 40 horas de viaje en tren y temperaturas que rondaban los 38 grados, las plantas no soportaron el largo trayecto. Por mucho que intenté reanimarlas al llegar a mi pueblo -Barriopedro-, se secaron.

Decidido, escribí a Mr. Camille días después desde Poveda de la Sierra, donde yo ejercía como maestro. En nuestra correspondencia -que todavía conservo- le pedía a mi compañero y amigo que por favor me enviara semilla y plantas de lavandín. Mr. Camille respondió positivamente el 10 de octubre de 1963. La fecha de esa carta, tan importante para mí, fue la verdadera partida de nacimiento y origen de la implantación de estos cultivos en gran parte de la zona centro y el resto de España”.


Traer los cultivos de la Provenza a España

“En el libro de Jesús Navarro de Palencia La lavanda vera en España, el autor habla de la existencia de algunas plantaciones en Mallorca y Cataluña que producían aceites de gran calidad, pero en cantidades insuficientes, por lo que había que recurrir a la importación. Entonces recordé lo que comentó Mr. Camille respecto a traer a España los cultivos de la Provenza: "podría ser un gran negocio".


Lavanda en Brihuega (Lavandula) •• Flickr

En mis años de juventud había segado a hoz espliegos silvestres que crecían en parcelas abandonadas de mi pueblo, Barriopedro, en la comarca natural de la Alcarria. A finales de agosto acudían al pueblo agricultores marcianos que destilaban este espliego en calderas ambulantes. Comprendí entonces que el espliego no requería tantas tareas como los cultivos tradicionales y los beneficios eran muy superiores.

Costó mucho trabajo y persuasión convencer a los agricultores para que sustituyeran sus cultivos de cereal, legumbres... que les servían de alimento por otro del que no sabían la utilidad, el trabajo y los beneficios económicos que les iba a proporcionar”.


Poniendo en marcha la idea

“Finalmente, decidí convertir la idea en realidad. Con la ayuda inestimable de mi hermano Ángel, planté las 100 plantas de lavanda recibidas en octubre de 1963 en el paraje "La Vega" (Barriopedro) y agarraron 60. Las semillas, sin embargo, no fructificaron.

Otras 100 plantas (que me trajo un hermano de Mr. Elías tras pasar las Navidades en Oraison) las planté en "El Molinillo" (Barriopedro).

El 10 de julio de 1964 fui a ver las dos parcelas. No tenían un buen aspecto. Afortunadamente, septiembre trajo muchas lluvias y las plantas se rehicieron.



Campos de lavanda en Guadalajara. 1977 • Álvaro Mayoral 
Campos de lavanda. Vivero Cabanillas, septiembre de 1978 • Álvaro Mayoral 



De estas dos parcelas conseguimos 160 plantas que pusimos en el paraje "La Era" de Cívica y de ellas sacamos 500 esquejes que plantamos al lado de mi primer vivero. Al cabo de dos o tres años, nos dimos cuenta de que eran de distintas variedades. Entonces, nos propusimos seleccionar las plantas por variedades para lograr cultivos uniformes. Con este fin utilizamos plantas madre en "Las Fuentecitas" de Cívica mientras Mme. Brunnel nos seguía enviando plantas desde Francia.

En junio de 1967 conseguimos la lista de precios de aceites esenciales y producción aromática. En agosto de 1968 obtuvimos 400 kg. de flor, 200 kg. de lavanda fina y 200 kg. de un revuelto de distintas variedades. Estos kilos de flor fueron destilados en Trillo siendo encargado de la destilería Mariano Bodega. Obtuvimos 11,5 kg de esencia de lavanda-lavandín que vendimos a Drogaflor a 400 pesetas el kilo”.


Avanzando y ampliando el vivero

“En marzo de 1968 ampliamos el vivero a 40.000 plantas y pusimos 200 de lavandín súper. Estas últimas habían sido bien clasificadas previamente y enviadas por Mme. Brunnel. Fueron estas plantas las que supusieron la partida de nacimiento del lavandín súper en todo nuestro proceso. Las plantas de este vivero fueron vendidas a distintos clientes.

En agosto de 1970 instalamos una caldera en "Las Fuentecillas" de Cívica y otra en 1976. Desde entonces hasta 1995 destilamos en ellas nuestra propia producción y la de aquellos agricultores a los que habíamos vendido plantas y estaban de acuerdo con nosotros. Pese a ello, cabe reseñar que entre 1970 y 1976 empezaron a instalarse destilerías de vapor que unidas a las máquinas segadoras facilitaban el trabajo a los productores que disponían de grandes plantaciones.

Campo de cultivo de Lavanda en Guadalajara •• Alvaro Mayoral


En 1971 preparamos un vivero en Cabanillas del Campo, que ya en 1973 contaba con 300.000 plantas.

A partir de 1975, ante los problemas de mano de obra, viajé a Francia con agricultores de Guadalajara y Cuenca para que vieran las máquinas segadoras y destilerías. Se imponía mecanizar la siega y abandonar la rudimentaria destilación. La primera demostración de máquinas segadoras se llevó a cabo en las parcelas de Juan José de Lope Cepero en Mandayona”.



Un futuro libro que documentará la historia del cultivo de lavanda en la Alcarria

“Todo lo expuesto en estas breves líneas queda reflejado en la abundante documentación, cartas, facturas que obra en nuestro poder y que servirá de base para un futuro libro.

Con la satisfacción de haber convertido en realidad una ilusión y desde la serenidad del retiro,  quiero mostrar mi agradecimiento a mis hermanos Carmen y Ángel, a Mr. Camille y Mme. Brunnel y en general, a todas las personas que han colaborado conmigo en la consecución de este gran proyecto. A los clientes grandes y a los menos grandes que confiaron en esta gran empresa, que a partir de un puñado de esquejes han conseguido grandes industrias provistas de moderna maquinaria y destilerías a la altura de las más importantes de Francia”.

Así empezó todo. De un gesto sencillo se puede llegar a construir todo un universo de sensaciones y paisajes agrícolas llenos de extraordinaria belleza que siempre esconden horas de trabajo que hacen posible recoger sus frutos después.


Atardecer en campos de lavanda en Brihuega (Comarca de la Alcarria) Guadalajara •• Flickr


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