Gabinete de Curiosidades Naturales de Seba

Gabinete de Curiosidades • Locupletissimi rerum naturalium thesauri accurata descriptio […] • Albert Seba 


Una habitación completa dedicada a la colección de objetos que pretenden provocar conmoción, asombro, inspiración y una conversación estimulante para sus espectadores. El mundo natural no ha escapado al afán de coleccionar y lo lleva haciendo desde la Era de la Exploración. Entre los siglos XVI al XIX, los “Gabinetes de Curiosidades” se convirtieron en una forma popular para los aristócratas y los aspirantes a la burguesía de mostrar riqueza personal y erudición, en el caso que nos ocupa hoy, de conocimientos de flora y fauna, a través de multitud de objetos y especímenes raros y curiosos para la época.




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Todo comenzó a partir del siglo XV, cuando los europeos navegaron en busca de nuevas rutas, tierras y oportunidades para el comercio y la explotación. En la llamada Era de la Exploración se difundieron y adquirieron conocimientos, transformando las vidas de los pueblos que encontraron. No cabe duda de que los europeos incrementaron su conocimiento en flora, fauna y topografía del mundo en este período, pero también es cierto que con frecuencia lo hicieron a costa del conocimiento indígena y de su sistema de valores. Pero eso es otro tema.



Visitantes en el Gabinete de Curiosidades (Wondertooneel der natuur) de Levinus Vincent en Haarlem, 1706


También llamados “Cuartos de maravillas”, los “Gabinetes de Curiosidades” tuvieron su momento de esplendor durante el siglo XVIII. Hoy en día, se consideran los precursores de los actuales Museos de Historia Natural y sus colecciones estaban organizadas según los tres reinos de la naturaleza: animalia, vegetalia y naturalia.



Gabinete de Curiosidades Naturales de Seba

Mi interés (o curiosidad) por el tema lo ha despertado el calendario de 2020 editado por el Real Jardín Botánico, inspirado en el “Gabinete de Curiosidades” de Albert Seba (1665-1736) y su Thesaurus, una publicación que se convirtió en todo un hito en la historia natural del siglo XVIII y continúa siendo uno de los libros sobre la materia más valorados de todos los tiempos.

El trabajo de Albert Seba representa los esfuerzos de un coleccionista único, que entró en contacto con especímenes naturales gracias a su trabajo como boticario, y esto puede ser lo que despertó su interés en el mundo natural y llevándolo a recolectar mucho más allá del alcance de lo que se necesitaba para su profesión.








La posición de Ámsterdam como centro de comercio marítimo internacional europeo, en gran parte debido a la Dutch East India Trading Company, facilitó aún más su actividad como coleccionista, dando a Seba la posibilidad de obtener especímenes de todo el mundo.

► Presumiendo de colección

Sus razones para coleccionar eran de diferente índole. Una de ellas, el mero hecho de presumir, ya que su colección se convirtió en un imán de prestigio, y amigos ricos y colegas respetados acudieron desde toda Europa para maravillarse con los magníficos tesoros que contenía la colección de Seba.

► Una buena inversión

Por supuesto, al igual que los coleccionistas modernos, también había un interés económico, ya que consideraba una buena inversión poseer artículos raros y exóticos susceptibles de aumentar de valor.

► Experimentando con compuestos naturales

Pero la investigación científica es la razón que cobra más peso, ya que los boticarios fueron algunos de los coleccionistas más ávidos de Europa en ese momento, debido a su interés en buscar nuevas curas y medicamentos, experimentando con compuestos naturales, cuyos resultados se consideran la base de las ciencias modernas de la farmacología y la química.

► Ver para creer

También se apunta a que otra de las razones que movían a los coleccionistas de la época era encontrar un modo de evidenciar los fenómenos que ocurren en el mundo natural. Ver para creer. Para validar la existencia de un nuevo organismo, era necesario verlo, tocarlo, sostenerlo y experimentarlo en persona.







Su sorprendente colección sin precedentes con animales, plantas e insectos de todo el mundo, le proporcionaron fama durante su vida. Además, su vocación investigadora y divulgadora le llevó a elaborar uno de los libros más bellos sobre historia natural jamás publicados el Locupletissimi Rerum Naturalium Thesauri..., dónde describe y estampa los especímenes de las extensísimas colecciones de su “Gabinete de Curiosidades”.

En 1731, tras décadas de recopilación, Seba encargó ilustraciones de todos y cada uno de los especímenes y organizó la publicación de un catálogo en cuatro volúmenes, que incluía desde plantas extrañas y exóticas hasta serpientes, ranas, cocodrilos, moluscos, corales, pájaros y mariposas, así como bestias fantásticas, entre las que se encuentra una hidra y un dragón. El primer tomo se imprime en 1734, el segundo en 1735, un año antes de la muerte de Seba, el tercero y cuarto aparecerían póstumamente en 1758 y 1765, editados por su amigo Arnout Vosmaer, entre otros.


El calendario 2020

Desde el Real Jardín Botánico nos explican que el Thesaurus de Seba está compuesto de 446 estampas calcográficas de gran tamaño, de las que 175 son a doble página. Los dibujos originales fueron ejecutados por el pintor holandés Louis Fabritius Dubourg (1693-1775) y los grabados en cobre dirigidos fundamentalmente por Pieter Tanjé (1706-1761). La organización de la obra sigue una clasificación del mundo natural algo peculiar. En toda la obra predomina el interés estético sobre el sistemático, y no se tienen en cuenta los aspectos biogeográficos, combinando en la misma estampa, especies de diferentes continentes y hábitats.



Ilustraciones del gabinete de curiosidades de Albert Seba en el Calendario 2020 Real Jardín Botánico - CSIC




Las ilustraciones de este calendario son parte de esta obra en cuatro tomos encuadernados en piel roja, que fue un regalo del infante Don Antonio Pascual de Borbón (1755-1817), hermano de Carlos IV, a la Biblioteca del Real Jardín Botánico donde se conserva desde entonces. Para los muy “curiosos” esta obra se puede consultar on line en la biblioteca digital del Botánico.

Junto con el calendario, se ha editado una agenda en la que también se ilustran los “Gabinetes de curiosidades”. En ambos casos, tenéis todos los detalles aquí.

Hoy en día, nuestra visión del mundo natural es mucho más completa que nunca y muchos estudiosos afirman que Internet es el último 'Gabinete de Curiosidades'. Para mí, este blog se está convirtiendo en un gabinete de curiosidades y en mi particular cuarto de maravillas.







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