Cómo ayudar a la fauna silvestre del jardín a sobrevivir el invierno



Un jardín es un pequeño ecosistema donde, además de las plantas, pueden habitar otros seres vivos. En invierno, aves, mariposas, abejas y otros animales se reproducen e hibernan en momentos particulares, según la disponibilidad de alimentos y el hábitat de que dispongan y, en ocasiones necesitan de nuestra ayuda para encontrar un lugar donde cobijarse, anidar, alimentarse y reproducirse.


Colocando alimentos adicionales y proporcionando refugios, los jardineros podemos contribuir a apoyar y observar la vida silvestre durante el invierno incluso en los jardines o balcones más pequeños.





Es algo que todos sabemos, pero nunca está de más recordar algunas de las formas en que podemos apoyar la vida silvestre del jardín en los meses más fríos del año.


Refugios naturales

Existen muy diversos refugios naturales para la fauna, para ello es importante realizar una limpieza del jardín selectiva. En invierno, troncos apilados, hojas y cortezas de árboles que están en el suelo son uno de los recursos más utilizados por la fauna silvestre. A unos animales les sirve de refugio y, cuando envejecen de forma natural, a otros les sirve de alimento.

Algunas especies, como las aves y las ardillas, no hibernan, pero luchan por mantenerse vivas, utilizando las reservas de grasa solo para mantenerse calientes.

Si se trata de combatir el frío, los árboles y arbustos de hoja perenne sirven para ese propósito. Además, los árboles muertos pueden convertirse en el hábitat ideal de algunas aves y murciélagos; y los troncos caídos sirven de protección a insectos y roedores.  




Existe un buen número de animales que pueden visitar o vivir en nuestro jardín. Si queremos atraer o albergar una especie concreta, debemos conocer primero su hábitat natural (ver: Muros de piedra seca, jardines de vidasilvestre). Si nuestro jardín no dispone de ese posible hábitat natural, podemos intentar reproducirlo en la medida de lo posible.



Apoyar la vida silvestre en el jardín durante el invierno


Casi siempre se trata de gestos sencillos, como colocar un plato poco profundo de agua en el suelo para beneficiar a toda la vida silvestre del jardín, incluidas las aves; recoger las hojas caídas y colocarlas debajo de setos y arbustos para convertirlos en hogar seguro de erizos e incluso los insectos; o dejar sin podar las plantas herbáceas hasta la primavera. Pero vamos a ver algunos de ellos. 


Karl Gercens


• Aves

En otoño e invierno, cuando las fuentes naturales de alimento (insectos y larvas) fallan, las aves suelen visitar los jardines. Si tiene suerte, allí les esperan su alimento en los comederos para pájaros. Necesitan sebo rico en calorías, corazones de girasol, cáscara de tocino finamente picada y mani para mantener las reservas de grasa.




Por lo tanto, si son aves lo que queremos recibir, no debemos olvidar dejar comida, incluso preparar nuestra propia receta en función de la especie, incluyendo alimentos suplementarios como cacahuetes y fruta caída. También es interesante considerar la posibilidad de plantar árboles y arbustos con bayas, como Cotoneaster o Pyracantha, que además de refugio les proporcionan alimento. Ver también: Accesorios para favorecer la vida silvestre en el jardín.


• Reptiles y anfibios

Las ranas, sapos y tritones pasan el invierno en pilas de troncos y hojas, o debajo de piedras y macetas. 

Si queremos cobijarlos podemos construir un montículo de piedras que proporcionen calidez durante los meses más fríos.

Cuando hay hielo en los estanques se debe derretir para permitir que la vida silvestre beba, y entre y salga del agua. Para ello, podemos llenar una cacerola con agua caliente y dejarla sobre el hielo hasta que se derrita y haga un agujero. No se debe golpear ni romper el hielo, ya que esto puede enviar ondas de choque a través del agua que daña la vida silvestre.




Puesto que en invierno los anfibios salen del estanque y buscan tierra firme en zonas húmedas para hibernar, conviene apilar hojas, maleza y piedras cerca de la orilla para protegerlos.


• Insectos

Los insectos hibernan fácilmente en los jardines. Los abejorros cavan agujeros en el suelo o descansan en la hojarasca; las mariposas duermen en garajes y cobertizos. Las avispas, las mariquitas y las crisopas se refugian bajo la corteza suelta de los troncos y en las grietas de los marcos de puertas y ventanas. No hay que molestarlos.

Es interesante dejar las plantas herbáceas y de tallo hueco sin podar hasta principios de la primavera, ya que estos pueden proporcionar hogares para los insectos que pasan el invierno.




Si queremos recrear los rincones y grietas donde los insectos hibernan, también podemos atar tallos de bambú y girasol, dejándolos en un lugar seco del jardín. Ver también hoteles para insectos.


• Erizos

Al parecer, casi la mitad de los erizos mueren durante su primer invierno. Algunos mueren de hambre y los que son demasiado pequeños para hibernar (los nacidos a finales del verano) mueren de frío. 




Lo que podemos hacer, si queremos que sean nuestros huéspedes en el jardín, es proporcionarles refugio y alimento. El refugio puede ser una pila de hojas, pero también podemos hacer una casa de erizo o, incluso, comprarla. 

Por otro lado, debemos dejar un plato de agua y comida para perros o gatos para ayudar a aumentar sus reservas de grasa. Ver también Erizos silvestres en el jardín y algunos refugios para erizos aquí.






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