Diseño biofílico: vivir con plantas

Gardens by the Bay, Singapur 


“Si le pides a alguien que cierre los ojos y se imaginen un espacio en el que se sientan relajados y cómodos eligen espacios rodeados de naturaleza: con agua, hierba, árboles, montañas, cielos azules… Siempre piensan en eso, lo que demuestra que la naturaleza nos hace sentir bien”. Así explica Oliver Heath el peso que los elementos naturales tienen para el ser humano.


Oliver Heath es uno de los impulsores del llamado diseño biofílico, una corriente de la arquitectura que apuesta por restablecer los vínculos entre la naturaleza y el ser humano. Se trata de un concepto utilizado en la industria de la construcción que busca conectar nuestra necesidad inherente de asociarnos con la naturaleza en el entorno moderno construido. Aunque su nombre hay sido acuñado en la historia reciente, los indicadores de diseño biofílico se han visto en la arquitectura desde los Jardines Colgantes de Babilonia.

La biofilia (que significa amor por la naturaleza) se centra en la atracción innata de los humanos hacia la naturaleza y los procesos naturales. Sugiere que todos tenemos una conexión genética con el mundo natural construida a través de cientos de miles de años viviendo en entornos agrarios. 

El concepto de biofilia ha sido definido, por un lado, desde el punto de vista psicológico y moral por el psicoanalista y psicólogo social alemán Erich Fromm, y por otro desde el campo de la biología por el biólogo estadounidense Edward O. Wilson, que popularizó el termino en la década de 1980, y sirvió de base para desarrollar las ideas sobre el diseño biofílico.


Resorts ecológicos en Singapur. Proyecto para Banyan Tree Holdings 


A lo largo de la historia ha existido una constante acerca de la forma de actuar del hombre con la naturaleza en función de sus necesidades, transformando, explotando y hasta degradando a la misma. La población que se congrega en entornos urbanos aumenta a pasos agigantados y nuestras oportunidades para interactuar con la naturaleza están disminuyendo rápidamente. Esto ha provocado que el ser humano presente una gran indiferencia por el ambiente natural y, por ende, un desconocimiento del espacio que habita.

No es posible cuidar lo que no se conoce, y en ese punto entra en juego el diseño biofílico, que genera los espacios pertinentes donde el hombre puede llegar a conocer, comprender y mantener la naturaleza.


Beneficios del diseño biofílico

Es importante tener en cuenta que un entorno desprovisto de naturaleza puede tener un efecto negativo en la salud, la productividad y el bienestar. Por ello, no son pocos los argumentos que existen sobre la gran cantidad de beneficios que el diseño biofílico tiene para los ocupantes de edificios y entornos urbanos, al incorporar elementos de la naturaleza no solo en interiores, sino también en espacios urbanos.


Haarkon

Atrium, Groupe Dynamite, Montreal / Ædifica


Esto es particularmente importante en las oficinas, donde ya se ha podido comprobar que la mala salud y la falta de bienestar pueden dar como resultado un bajo rendimiento y productividad, pérdida de tiempo de trabajo y mayores costos.

En los espacios educativos, se han obtenido mayores tasas de aprendizaje, mejores resultados de pruebas, niveles de concentración y asistencia. En los espacios de atención médica los tiempos de recuperación postoperatoria disminuyeron y los medicamentos para paliar el dolor disminuyen. Por supuesto, los hogares pueden volverse más relajantes y reparadores.


Implantar el diseño biofílico

El diseño biofílico aborda los ecosistemas y la ecología en su conjunto, promoviendo una mejor calidad del aire, regulación de la temperatura y canalización de la iluminación natural.

No se trata de decorar con plantas sin más, sino de crear espacios naturales que nos permitan lograr distintos ambientes, desde zonas de relax en las que poder relajarse, hasta zonas más emocionantes que animen a pensar y ser creativo. 

En el diseño corporativo, la mejor forma de conectar con la naturaleza es creando espacios de trabajo junto a ventanales con vistas a elementos naturales (parques, jardines, montañas, etc); con la presencia de plantas o jardines verticales en el lugar de trabajo y elementos estimulantes como cascadas de agua, etc. También es interesante que el diseño de interiores incorpore colores naturales, materias cálidos y objetos que evoquen elementos naturales.


Maggie's Centre Hong Kong • Frank Gehry (Arquitectura) y Lily Jencks (Paisajismo)

Le Jardin Hospitalier | Foto vía Sam Phillips (Royal Academy of Arts)


He mostrado jardines terapéuticos y jardines corporativos que se sirven de algunos de esos elementos en sus diseños. En realidad podemos encontrar numerosos ejemplos de espacios inspirados en esta corriente, desde pequeños proyectos de diseño biofílico en interiores, hasta ejemplos de aplicación a escala de ciudad, como Singapur, apodada "ciudad en un jardín", y ejemplos de aplicación a escala de construcción, como Fallingwater, uno de los edificios más famosos del arquitecto y diseñador de interiores estadounidense Frank Lloyd Wright.


Fallingwater, Frank Lloyd Wright


Muchos de vosotros pensaréis que sería más sencillo volver al campo. Yo también lo pensé en su día, y ahora no me arrepiento de haberlo hecho, y lo digo mientras levanto la vista de la pantalla y veo algarrobos, naranjos, pinos y algún que otro árbol más. Pero no todo el mundo tiene la oportunidad de cambiar de vida de un día para otro. Será cuestión, entonces, de rodearse de aquellos elementos que nos conecten con la naturaleza, para comprobar hasta que punto nuestra calidad vida mejora.


Casas en los árboles en Singapur. Proyecto para Banyan Tree Holdings



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