Llevar elementos del interior al jardín y del exterior al hogar



Solemos hablar de decoración de interiores con plantas o jardines de interior para referirnos al modo en que incorporamos elementos de exterior en el interior del hogar para conseguir espacios más relajantes que mejoren nuestra calidad de vida.  Pero, si tenemos un jardín, terraza o patio, también es posible incorporar algunos de los elementos del interior de nuestras casas que ya no tiene un buen uso y que, sin embargo, pueden hacer un papel en el exterior. ¿De qué hablamos entonces? de llevar también elementos del interior al exterior del hogar.


Lo ideal es que siempre juguemos con cosechar elementos que ya tenemos en el exterior e incorporarlo al interior y viceversa. Pero si no es posible, tal vez queramos adquirirlos para conseguir ese efecto encantador que comentaba al hablar hace unos meses del libro Inside Outside,  donde se pueden encontrar ideas muy interesantes para diseñar habitaciones al aire libre como una extensión del hogar. El libro, en inglés, incluye numerosos ejemplos que se revelan como una excelente fuente de inspiración de la que se puede extraer muchísima información sobre la forma de convertir nuestro espacio exterior en una prolongación del espacio interior. Eso significa, desarrollar cierta habilidad para combinar acertadamente ambos espacios.

La idea y el propósito es que nuestra combinación cree un contraste interesante. 




Si incorporamos elementos del interior en el exterior -artículos de mobiliario, textiles, etc.- podemos llegar a crear un contraste visual que se refleja en el uso de los elementos naturales del jardín o terraza. Cajas de madera, mesas, sillas, estanterías, lámparas, jarrones, platos, vasos, cestas de mimbre, manteles, cortinas, etc. pueden ser muy bienvenidos al jardín, terraza, balcón o patio.

En realidad, todos los elementos que decoran los hogares y que ya no nos sirven son susceptibles de incorporarse al exterior del hogar, otorgando a ese espacio personalidad y un toque a veces rústico y otras romántico. 

Estos son algunos ejemplos (más o menos sofisticados) que nos sirven de inspiración y nos ayudan a apreciar hasta qué punto un simple complemento puede ayudar a que el diseño de un jardín, terraza o patio se llene de encanto.










Si hablamos de recolectar elementos del exterior en el interior de nuestra casa, es decir, decorar el interior con plantas, se puede optar por utilizar objetos reciclados del exterior o incorporar, no solo plantas, sino también arreglos florales con encanto, como una pequeña colección de mono-ramos de flores.  

En cualquier caso, son elementos que pueden dar un aire rústico al hogar y un interesante contraste con otros elementos decorativos más formales. Aunque ya estamos más acostumbrados a incorporar el exterior al interior, aquí muestro algunos ejemplos, más o menos sofisticados, que pueden resultar muy inspiradores.











No hay reglas estrictas que seguir. Yo he incorporado una pequeña mesa de estilo castellano heredada en el porche, un estilo que no me gusta en absoluto, pero que en el exterior y pintada en gris crea un efecto fantástico.

Es una cuestión de gustos y disponibilidad. Lo importante es que la combinación, simple o sofisticada, sea equilibrada, porque no se trata de sacar los muebles a la calle sin más, como si estuviéramos de mudanza, ni de convertir el hogar en una selva o punto de reciclaje. Lo que queremos es crear un cierto contraste que haga más confortable y encantador los espacios que habitamos. Las plantas y las flores que no falten, mejor dicho, que abunden, por supuesto. Así de sencillo y, también, así de bonito (y sofisticado, a veces).




fotoS Bloemenbureau Holland   



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