Vídeos de 5 jardines de pintores para visitarlos sin salir de casa

 Jardín de Henri Le Sidaner en Picardía


Visitas virtuales al pasado con imágenes del presente. Vídeos que nos permiten descubrir la huella que han dejado algunos pintores-jardineros en sus propios jardines. Y todo sin necesidad de movernos de casa.


Ann Dumas, comisaria de la exposición Painting the Modern Garden: Monet to Matisse, organizada por la Royal Academy de Londres en 2015, nos presentaba entonces cinco jardines de pintores en unos vídeos cortos, pero llenos de detalles, que nos van a permitir sentir por un momento la forma que tenían de diseñar sus jardines algunos de los pintores más influyentes de la pintura de jardín, intuir sus gustos por los colores y texturas de las plantas, incluso el aroma de algunas de sus flores favoritas.


Jardín de Claude Monet en Giverny

Jardín de Claude Monet en Giverny

En la exhibición se destacaron las obras de aquellos pintores que miraron con especial atención a los jardines. Pero hablamos de diferentes perspectivas a la hora de pintar el jardín moderno, desde impresionistas como John Singer Sargent, Max Liebermann y Joaquín Sorolla, que trabajaban en un estilo más tradicional y naturalista; hasta artistas de vanguardia, de Van Gogh a Matisse, que experimentaron con colores brillantes y nuevas técnicas más radicales. Pintores que compatibilizaron su trayectoria artística con su pasión por la jardinería, casi siempre movidos por el interés que tenían en crear su propia fuente de inspiración y un lugar en el que experimentar con los diferentes efectos de la luz en el jardín.


Jardín de Claude Monet en Giverny


La simbiosis entre el jardín de Monet de Giverny, en Normandía, y su arte se produce en la última década de su vida (1914-1926). Nos situamos, pues, en la Primera Guerra Mundial, de la que fue muy consciente Monet, aunque no le hizo abandonar su jardín, a pesar de que la paz en él a veces se rompía por el sonido de los disparos de los campos de batalla que estaban a tan solo 50 km de distancia. Y no abandonó su jardín porque, decía,  si esos salvajes debían matarle tendrían que hacerlo en medio de sus lienzos, delante de todo el trabajo de su vida. Tenéis más información sobre la creación de este jardín en este enlace.


Monet habló de campo, pero su jardín en Giverny fue la mejor muestra de que su yo jardinero y yo artístico se fundieron mágicamente. El jardín está abierto al público entre marzo y noviembre y mantenido por un equipo de jardineros dirigido por James Priest. Ver más sobre Giverny aquí.



Jardín de Bonnard en Vernonnet


Del mismo modo que sucedió con Monet, Bonnard se dejó influenciar por los nuevos aires en la jardinería de aquella época en la que, de la mano de William Robinson y Gertrude Jekyll, los jardines formales perdían fuerza, a favor de un aire más libre.

A diferencia de Monet, que era famoso por los terrenos meticulosamente cultivados de su casa en Giverny, Bonnard prefería que sus jardines se volvieran salvajes, disfrutando de la naturaleza espléndida e indisciplinada. Incluso, llegó a llamar a su jardín en Vernonnet, en el norte de Francia, “mon jardin sauvage” (mi jardín salvaje). Ver más sobre Bonnard aquí.



Jardín de Emil Nolde en Seebüll

Emil Nolde entra en esa lista de pintores-jardineros porque su jardín lo justifica; un jardín que diseñó él mismo y cuidó, junto a su esposa Ada.

Anne Dumas comenta que Emil Nolde se mudó al norte con su esposa en 1927, donde construyeron una casa y un jardín en el campo cerca de la frontera danesa. Dedicando la mayor parte de su tiempo al jardín y su trabajo, plantó sus flores favoritas, como dalias, girasoles y lirios, en un estilo más salvaje y hogareño que el de Max Liebermann, y luego las pintó en vistas de primer plano, centrándose en sus colores brillantes y saturados.

Tras su fallecimiento, la casa y jardín se convirtieron en museo y fundación, por expreso deseo del pintor. Ver más sobre Emil Nolde aquí.



Jardín de Henri Le Sidaner en Picardía


Henry Le Sidaner se trasladó a Gerberoy, comuna y población de la región de Picardía, al norte de Francia. Una ciudad medieval absolutamente pintoresca, conocida como "la ciudad de los mil rosales".

Allí compró una casa, y posteriormente fue adquiriendo parcelas. En pocos años transformó los huertos y las partes superiores en diferentes jardines, en los que se incluyen 3 jardines monocromáticos (blanco, amarillo y amarillo/azul); así como un jardín de rosas, un jardín de terrazas italianas y un mirador. 

El jardín puede visitarse entre mayo y septiembre. Ver más sobre Herni Le Sidaner aquí.



Jardín de Max Liebermann en Wahnsee


Siendo ya un artista impresionista exitoso, Max Liebermann se mudó a Wahnsee en 1910, construyendo un gran jardín y una villa al borde de un hermoso lago a las afueras de Berlín. El jardín refleja una tendencia formal en el diseño de jardines alemanes en ese momento, donde el terreno se divide cuidadosamente en habitaciones y callejones.

Desde el año 2006, la Villa Liebermann está abierta al público como museo, donde se exponen cerca de 40 pinturas al óleo, de un total de 200 obras relacionadas con el jardín y esa villa que él llamaba ‘pequeño castillo junto al lago’.  Ver más sobre Max Lierbermann aquí.






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