Los niños al jardín: jardinería con niños

Mole Hill Play Area,  RHS Garden Wisley | © RHS / Paul Debois


La desescalada en nuestro país se está poniendo en marcha, y poco a poco todos podremos disfrutar de algún modo del recién estrenado mes de las flores y de una primavera que creíamos perdida. Los niños han sido los primeros en asomarse por un rato al mes de abril, pero me pregunto cuántos de ellos se han fijado en las flores o en los insectos que las visitan.

El fin de semana pasado los niños menores de 14 años pudieron salir por primera vez acompañados de un adulto, bueno, algunos no tan adultos, a juzgar por su comportamiento, pero eso es otra cuestión. Entre las imágenes que circularon por la prensa y las redes sociales, hay una foto compartida en twitter que se hizo viral porque mostraba a una niña que, a pesar de que podía salir a jugar o montar o patinete después de muchos días de confinamiento, dedicó buena parte de su tiempo (en total tenía 1 hora) a observar, agachada y con curiosidad, a las hormigas. La figura de esa niña era emotiva y esperanzadora, como lo eran el resto de las imágenes que otros padres mostraron al hilo de esa fotografía.


RHS Garden Harlow Carr | © RHS


De eso me gustaría hablar hoy, de fomentar nuevas formas de pensar sobre los entornos urbanos y aumentar la biofilia en los niños. Para que eso suceda, es necesario que exista conciencia y compromiso por parte de la comunidad con la creación de parques urbanos silvestres, patios de recreo basados en la naturaleza y jardines orgánicos en las escuelas. Son muchas las ciudades y comunidades que cuentan con esos medios, pero, al menos en nuestro país, todavía no es suficiente.


Campaña de jardinería escolar en RHS Garden Wisley | © RHS / Paul Debois


Nadie pone en duda ya los grandes beneficios para la salud de los jardines y la jardinería. Desde reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y cáncer, hasta ayudar a combatir la ansiedad y el estrés. Conectarnos con la naturaleza nos hace más felices y la jardinería se puede convertir en alimento para el alma. Y para eso no hay edades.


Jardinería con niños


La jardinería con niños es una excelente forma de presentarles a la naturaleza y de que interactúen y aprendan sobre el entorno que los rodea. Existen investigaciones que sugieren que los niños rinden mejor en el colegio si están involucrados en la jardinería, y muchos desarrollarán un mayor interés en comer saludablemente si cultivan sus propias verduras.


Proyecto de extensión comunitaria de RHS con Surrey Care Trust | © RHS / Helen Yates


Lo cierto es que los niños son felices cuando salen a jugar al jardín, a trepar por los árboles o chapotear en los charcos. Pero, también, pueden serlo al sembrar y cultivar hortalizas, verduras y flores, aunque a veces sea a su manera. Si involucramos a nuestros hijos en el diseño, la plantación, el cuidado, la cosecha y el consumo de los alimentos que han cultivado, estaremos alimentando también su bienestar físico, espiritual e intelectual. 

Las manos en contacto con la tierra los llevará también a adquirir el conocimiento y la experiencia que necesitan para desarrollar hábitos sostenibles y saludables. Mientras los padres y sus hijos observan los ciclos de vida y las estaciones, y aprenden sobre las flores, las hojas, las bayas y las semillas, el conocimiento de la naturaleza será mayor y con ello vendrá un mayor respeto por ella.


Proyecto de extensión comunitaria de RHS con Surrey Care Trust | © RHS / Helen Yates

Campaña 'School Gardening' | © RHS


Ya sea en espacios comunitarios, en el propio jardín, patio o terraza, quienes cuentan con uno, la mejor forma de implicar a los niños en la jardinería es invitándoles a crear un jardín con él, y quien dice jardín, dice jardinera o cualquier tipo de contenedor. Se trata de destinar un pequeño espacio para que el niño inicie su aventura jardinera y que lo haga sin temor a equivocarse, porque en jardinería no hay errores, sino lecciones que aprender.

Es interesante permitirles que vayan también al centro de jardinería o que echen un vistazo a los catálogos, para que puedan seleccionar las plantas o semillas que le gustan y elegir cuál es el esquema de color que más les atrae. 

No obstante, en este punto, hay que tener en cuenta que los niños son impacientes y en sus inicios no van a querer esperar más de un año para ver la flor de herbáceas bienales o perennes. Por eso, es interesante orientarle para que, inicialmente, su elección se dirija hacia plantel o semillas de plantas anuales, como amapolas, zinnias, tagetes, girasoles y capuchinas, cuya flor podrá ver en unos meses; y variedades de verduras de rápido crecimiento, como zanahorias (las zanahorias de colores pueden ser especialmente atractivas), rábanos, guisantes y lechugas. En esta entrada podéis ver algunos kits de semillas orgánicas y bombas de semillas.


Jardinería con niños en la National Gardening Week, RHS | © RHS

'Show and Grow' (Siembra y Cultiva) en RHS Garden Wisley | © RHS / Paul Debois


También es importante dejar que sean ellos mismos lo que hagan las tareas, ya que, si solo dejamos que observen, lo más probable es que acaben aburriéndose y dedicando la atención a otras cuestiones. Lógicamente, hay que permitirles tareas prácticas basadas en su edad y capacidad, como regar, cavar hoyos, sembrar semillas o arrancar malas hierbas. Si desean controlar el aspecto de su espacio y dónde quieren plantar, debemos respetar su criterio para que se involucre y ponga más interés en ese cultivo y su cuidado. Poco a poco, todo se andará.


Construir algún hotel para insectos, más o menos sofisticado, y llevar un recuento de las especies silvestres que observan en el jardín es otra tarea que puede resultarles atractivo, al tiempo que conectan con todos los agentes que forman parte de su entorno, fomentando la curiosidad y respeto por la naturaleza y su biodiversidad.


Jardinería con niños en la National Gardening Week, RHS | © RHS

Jardinería con niños en la National Gardening Week, RHS | © RHS

hotel para insectos en RHS Chatsworth Flower Show 2017 | © RHS /Georgi Mabee


No todas las actividades jardineras se crean en el exterior y algunas se realizan con las manos muy limpias y en la cocina. Seguro que las verduras les resultarán mucho más atractivas en su plato si forman parte de su cosecha. Para aquellos días en los que el tiempo no acompaña, se pueden crear divertidas etiquetas para la identificación de sus cultivos y tablas para medir el marco de plantación de las semillas.


Jardinería con niños en RHS Garden Harlow Carr | © RHS

© RHS

Proyecto de extensión comunitaria de RHS con Surrey Care Trust | © RHS / Helen Yates

Campaña 'School Gardening', RHS | © RHS


También se pueden crear álbumes a modo de diario o registro de crecimiento en el jardín, en los que se incluyan dibujos, los sobres de las semillas que se han sembrado, alguna foto de las plantas que crecen, incluso imágenes de catálogos de aquellas plantas que les gustaría cultivar en el futuro.

Vamos a dejar que los niños se ensucien, que pregunten, que cometan errores, para que consigan involucrarse en una actividad que les dará más de una satisfacción y algún que otro alimento de su propio cultivo. Los niños en contacto con la naturaleza tienen mucho que ganar y, además, muchos más juegos para elegir.


Campaña 'School Gardening', RHS © RHS
FOTOS RHS



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