Melianthus major (flor de miel), plantas arquitectónicas para jardines mediterráneos


Se cultiva en jardines de clima mediterráneo por su inusual apariencia arquitectónica. Pero también por el llamativo contraste entre el follaje gris azulado y las enormes inflorescencias rojas que surgen desde la primavera hasta el otoño. Si buscas una planta con bajos requerimientos hídricos y puntos de color a lo largo del año, ya sea por la floración o por cambios en la vegetación, Melianthus major (flor de miel o melero) puede ser una buena opción. Si quieres flores atractivas para las abejas, también.


El género Melianthus lo integran 6 especies de arbustos siempreverdes de la familia Francoaceae que se distribuyen por Sudáfrica. La especie que se cultiva habitualmente como ornamental es Melianthus major, con distribución natural en las áreas más secas de Provincia del Cabo (Sudáfrica), donde vive cerca de acequias y cunetas, aunque también se encuentra naturalizada en diferentes puntos de la Península Ibérica. Es un arbusto perennifolio de crecimiento muy rápido –puede alcanzar hasta 3 m de altura y 3 m de anchura– fácil de cultivar, lo que, unido a sus atractivo follaje, lo ha convertido en una planta de jardín utilizada en todo el mundo.

Sus hojas pinnadas compuestas, de hasta 30 cm de largo, de color azul verdoso ligeramente plateado y de textura sedosa, están compuestas por foliolos oblongos grandes que tienen los márgenes profundamente serrados.



A principios de la primavera, muy por encima del follaje, se sostienen grandes espigas (30-90 cm de largo) de
flores tubulares de color marrón carmesí a granate, con fuerte aroma a miel. Y es que, el nombre Melianthus viene del griego meli (miel) y anthus (flor), de ahí también su nombre común, flor de miel, algo que nos da la pista sobre su dulce perfume y el atractivo néctar de sus flores para las abejas.

En el jardín
Melianthus major es una planta interesante en los jardines, no solo por su atractiva estructura y follaje, sino también por su largo período de floración, que se extiende entre marzo y julio, y en climas cálidos puede volver a florecer en otoño.

No requiere tratamientos especiales, ya que es bastante adaptable y resistente. Si se dan las condiciones óptimas, su crecimiento es muy rápido. Solo es necesario tener en cuenta algunas consideraciones, como un abonado mensual en los períodos de máximo crecimiento y, aunque tolera bien la sequía, durante la floración necesitará riegos abundantes.

Debemos plantarla a pleno sol o sombra ligera, en suelos bien drenados y que retienen la humedad, siendo indiferente a la naturaleza ácida, neutra o básica del sustrato.


No resiste bien las fuertes heladas cuando la planta es joven, por lo que es conveniente protegerlas durante el primer invierno, pero una vez establecida resiste relativamente bien el frío, ya que es capaz de sacar nuevos brotes en la base, cuando las partes vegetativas han sido completamente destruidas por las heladas.


Debido a que las flores se producen en madera de segundo año, la floración ocurrirá solo si la planta no se corta a ras de suelo en invierno. A mediados de verano, cuando ha acabado la floración, si su apariencia decae, podemos eliminar las varas florales secas y una parte del follaje, con el fin de que inicien un nuevo rebrote en otoño inicien y en primavera vuelva a florecer.

La propagación se puede hacer a partir de esquejes herbáceos basales a principios de la primavera o esquejes de madera blanda tomados en primavera o verano. También se puede propagar a partir de semillas en otoño, sembradas en el interior de 6 a 8 semanas antes de la última helada, procurando no cubrir la tierra para que la luz favorezca la germinación. La semilla fresca suele germinar en 3-4 semanas. Una vez hayan pasado las amenazas de heladas, se puede plantar al aire libre.


Muy apta para jardines soleados y de bajo mantenimiento, aislada o formando masas. También se puede desarrollar bastante bien en grandes contenedores –sola o combinada con otras plantas– algo recomendable cuando se quiere cultivar en jardines de climas fríos.

Se puede utilizar en camas y en borduras como un punto focal. La calidad arquitectónica y la textura áspera del follaje proporcionan un contraste espectacular con las plantas anuales de hojas más pequeñas o las gramíneas ornamentales. Además, su color es muy adecuado para una plantación de estilo mediterráneo.




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