Ceratostigma plumbaginoides, planta vivaz tapizante tolerante a la sequía que ofrece alfombras de flores azules en otoño

Ceratostigma plumbaginoides

Solemos relacionar el otoño con el espectáculo que ofrecen los árboles y arbustos caducifolios, cuando sus hojas adquieren esas mágicas tonalidades de amarillo y rojo. Pero existe un buen número de plantas herbáceas perennes (vivaces) que en esta estación también tienen mucho que ofrecer en el jardín gracias a su floración tardía. En este caso, Ceratostigma plumbaginoides no solo crea vistosas alfombras con sus racimos de pequeñas flores de color azul intenso, sino que, a medida que avanza el otoño, su hojas se tornan rojas o moradas, creando un atractivo contraste.


El género Ceratostigma lo integran 7 especies de plantas de la familia Plumbaginaceae, que pueden ser arbustos de hoja perenne o caducifolios o plantas herbáceas perennes. Su área de distribución nativa se encuentra en el nordeste y este de África tropical, China a Indochina. Entre las especies con valor ornamental en jardinería se encuentran Ceratostigma griffithii, un subarbusto denso tolerante a la sequía (hasta cinco meses), con hojas semi perennes que adquieren tonalidades malvas en otoño e invierno, y flores azules que aparecen de agosto a octubre; C. wilmottianum, la especie más conocida entre las arbustivas, con un hábito más laxo que C. griffithii y menor tolerancia a la sequía (hasta un mes); y C. plumbaginoides, una herbácea perenne que puede tolerar hasta 3 meses de sequía y con flores que se convierten en heraldos del otoño.

Ceratostigma plumbaginoides
Originaria del oeste de China, donde vive en lugares rocosos, Ceratostigma plumbaginoides es una planta herbácea perenne de hoja caduca, de crecimiento bajo (20-60 cm de altura), que se extiende lentamente por medio de rizomas, formando paulatinamente una espesa alfombra. Tiene tallos a veces algo rojizos y hojas ovaladas alternas que se vuelven rojas o moradas a medida que avanza el otoño, ofreciendo un atractivo contraste con las flores de color azul intenso reunidas en inflorescencias terminales o axilares que suelen producir pequeños racimos de entre 15 y 30 flores o, incluso más, desde finales del verano hasta mediados del otoño. Además, sus flores son ricas en néctar y resultan muy atractivas para las mariposas, lo que les otorga el valor añadido de ser útiles para favorecer la biodiversidad en el jardín.

planta herbácea perenne (vivaz) de crecimiento bajo, ideal como tapizante, con flores pequeñas de color azul intenso en otoño

Es una planta tapizante, lo que la hace perfecta para cubrir suelo con su follaje ligeramente brillante, que emerge a finales de la primavera. Fácil de cultivar, prospera en una amplia gama de tipos de suelo, tolerando bien las condiciones alcalinas. Es bueno saber que crece mejor a pleno sol, aunque puede admitir una sombra ligera, en un suelo moderadamente fértil, húmedo, pero bien drenado. Si queremos multiplicarla, podemos propagarla mediante división de mata en invierno o por enraizamiento de esquejes de madera blanda a finales de la primavera. Generalmente es una planta sin problemas graves de insectos o enfermedades, aunque puede estar sujeto a mildiú polvoriento, enfermedad causada por una infección de las muchas especies de hongos de la familia Erysiphaceae.


Ceratostigma plumbaginoides se ajusta a muy diversos tipos de jardines, incluidos los jardines costeros, ya que es una planta resistente a la salinidad y la brisa marina. Funciona muy bien en rocallas; es perfecta para agregar color tardío a las borduras de herbáceas o para hacer recubrimientos del suelo, con un control cuidadoso de la propagación y, además, teniendo en cuenta en el diseño de plantación que durante el invierno la planta pierde sus hojas y sólo sobrevive de forma subterránea. Es una especie muy adecuada para cultivar en jardines de secano, así como en jardines, formales o informales, con plantas de clima mediterráneo. También es una buena idea plantar especies de bulbosas de flor de primavera con esta vivaz, prolongando con ello el interés en esa área del jardín al final del invierno, hasta que emerge el follaje de esta vivaz a finales de primavera. Si no tenemos jardín, no pasa nada, porque también podemos cultivarla en macetas y contenedores en terrazas y balcones.

planta herbácea perenne (vivaz) de crecimiento bajo, ideal como tapizante, con flores pequeñas de color azul intenso en otoño

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