Drimia maritima (sin. Urginea maritima), planta mediterránea bulbosa con vistosas inflorescencias en otoño y tolerante a la sequía

Planta bulbosa de floración otoñal y distribución mediterránea
Inflorescencias de Drimia maritima (sin. Urginea maritima), cebolla albarrana

 

A finales del verano y en otoño suelen verse en las laderas secas y estériles de las zonas costeras del Mediterráneo las altas espigas en flor de Drimia maritima (sinónimo Urginea maritima), una planta herbácea perenne bulbosa que se distribuye de forma nativa por la región mediterránea y aledaños, desde Canarias y las costas atlánticas de Portugal y Marruecos hasta el sur de Irán.


Drimia maritima
Conocida como cebolla albarrana (entre otros muchos nombres comunes, nada poéticos, por cierto), es la más común de las tres especies europeas de Drimia (D. maritima, D. undulata y D. fugax), un género de la familia Asparagaceae que está bien representado en el Cabo en Sudáfrica (donde hay alrededor de 50 especies) y en los trópicos. En algunos puntos de la Península Ibérica (principalmente en la mitad sur) y Baleares están presentes las tres especies europeas.

Inflorescencia en racimos de flores blancas

Esta planta bulbosa superviviente a condiciones extremas suele crecer en claros de bosques o matorral mediterráneo, eriales, dehesas, arenales marítimos y zonas pedregosas, siendo indiferente a la naturaleza química del sustrato.

Se caracteriza por el gran tamaño de sus bulbos (entre 10 y 20 cm de diámetro), densos y pesados (hasta 1 kilo), que crecen cerca de la superficie y desarrollan un sistema radicular formado por unas suculentas raíces que son muy eficientes para encontrar agua en las profundidades del suelo seco y pedregoso. Cada bulbo tiene unas 10 hojas coriáceas de color verde oscuro, de hasta 100 cm de largo y 12 cm de ancho. A diferencia de otras plantas bulbosas, cuyo follaje apenas tiene valor ornamental, Drimia maritima ofrece un follaje invernal realmente atractivo, con una decorativa roseta formada hojas basales anchas y largas de color verde oscuro ligeramente onduladas, que nacen en otoño y se secan y desaparecen a comienzos del verano siguiente.

bulbo grande de drimia maritima despues de la floración

A finales del verano y principios de otoño, después de que las hojas se han extinguido, la inflorescencia emerge como un racimo alto (1-1,5 metros de altura) en forma de espiga, formada por numerosas flores pequeñas y blanquecinas que se abren sucesivamente desde la base, y que tiende a doblarse por el peso de las flores. Aunque las inflorescencias son muy parecidas a las del gamón (Asphodelus spp.), se diferencia en la época de floración, ya que las especies del género Asphodelus florecen en primavera. 

Follaje con grandes verdes de planta bulbosa en invierno y primavera
Foto © Kew Gardens

Los tallos de las flores miden entre 15 y 20 mm de largo; y las flores, de color blanco o con franja verdosas mide unos 14-16 mm de ancho. El fruto es una cápsula, de 6-12 mm de largo, que nace de un tallo erecto. Es interesante saber que las flores son polinizadas por insectos y por el viento.

Usos de la cebolla albarrana
La cebolla albarrana (Drimia maritima) tiene una larga historia de uso medicinal. Una lista interminable, diría yo. Es conocido su uso, por ejemplo, como diurético, purgante y expectorante, y el médico griego Hipócrates lo recomendó para el tratamiento de la ictericia, las convulsiones y el asma. Se utiliza para curar dolores neurológicos, problemas de la piel, heridas profundas y afecciones oculares. Pero sus bulbos también fueron una fuente antigua de productos raticidas reemplazados más tarde por warfarina y raticidas anticoagulantes modernos.

plantas bulbosas.

Además, el médico griego Dioscórides y el filósofo griego Pitágoras lo usaron en la Antigüedad como protección contra los espíritus malignos y los visitantes no deseados. Y ¿cómo lo hacían? Pues colgando en primavera el bulbo, con sus hojas, en la parte exterior de la puerta. También llamó la atención de los antiguos su capacidad para florecer sin agua y prosperar donde el pastoreo es particularmente pesado.

En jardines de tolerantes a la sequía
¿Y en el jardín?, os preguntareis algunos. A pesar de sus muchas cualidades, Drimia maritima no es una planta muy utilizada como ornamental en el jardín. Sus bulbos no suelen estar disponibles a la venta, al menos en España, aunque creo que es posible encontrarlos en otros países de la cuenca mediterránea.

plantas bulbosas.

Si tenemos la oportunidad de conseguir algunos de esos bulbos, lo ideal es plantarlos a pleno sol, aunque también se desarrolla bien en sombra parcial. Sobrevive a temperaturas de verano superiores a 40°C y también tolera sin problemas temperaturas invernales inferiores a 5°C.

El suelo ideal es suelto, arenoso y por tanto bien drenado, ya que en el suelo compacto el bulbo sufre debido al estancamiento del agua. De hecho, es una planta perfecta para jardines de secano, ya que, en general, se satisface con las lluvias, por lo que conviene regarla con moderación, sin excesos, en periodos de sequía prolongada, y raramente o casi nunca en los meses calurosos. En macetas, el suelo está ligeramente húmedo, pero solo si el clima es particularmente seco.

Se puede aplicar dos o tres veces un fertilizante adecuado para plantas bulbosas de flor, desde el reinicio vegetativo y hasta que las hojas estén presentes. De este modo, favorecemos el desarrollo de las hojas, el agrandamiento del bulbo y la producción de flores.

Es una planta que también se puede cultivar de forma segura en macetas siempre que sea grande y profunda y contenga un suelo bastante ligero, como una mezcla de tierra, turba y arena en el fondo.

Tengo que reconocer que no he visto esta planta en la naturaleza. De hecho, ni siquiera sabía de su existencia. Pero el pasado mes de septiembre la descubrí (era inevitable no ver sus inflorescencias) en las rocallas del Jardín Botánico de Valencia y me enamoró. Una gran descubrimiento, la verdad. Otra planta bulbosa de floración otoñal a tener en cuenta para su cultivo en rocallas, en jardines de vivaces con bajos requerimientos hídricos y en los de clima mediterráneo, siempre teniendo en cuenta que el bulbo fresco es venenoso, especialmente las escamas que, debido al simple contacto con la piel, causan irritación y ampollas.

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