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Barbara McClintock, los genes saltarines y las mazorcas de maíz multicolores

Mazorcas de maíz multicolores


Siempre despierta nuestra admiración ver esas mazorcas multicolores, un fenómeno que nada tiene que ver con retoques fotográficos. Si queremos buscar una explicación a esa maravilla, tenemos que conocer la genética del maíz o, lo que es lo mismo, descubrir y entender el trabajo de la doctora Barbara McClintock, científica estadounidense que realizó sus estudios genéticos fundamentalmente con ese cereal, practicando numerosas hibridaciones entre diferentes variedades, lo que le permitió asimismo describir la historia evolutiva y origen de esta planta.


Pero hablamos de principios del siglo XX. Sus estudios y descubrimientos llegaron 20 años antes de que pudieran ser reconocidos por la comunidad científica por aquel entonces. Afortunadamente, su confianza era inquebrantable y no se apartó de su investigación. 


Barbara McClintock (1902-1992)

Aunque inicialmente sus ideas fueron cuestionadas, en su larga trayectoria Barbara McClintock tuvo numerosos reconocimientos. Fue la primera mujer en convertirse en presidenta de la Sociedad de Genética de América (1944), obtuvo cuantiosas becas de investigación y en 1983 logró el Premio Nobel en Fisiología y Medicina por su trabajo sobre los elementos transponibles, lo que la convirtió en la primera persona en obtener el galardón en solitario en esta categoría. 

Barbara McClintock en 1947, trabajando en su laboratorio de Cold Spring Harbor | Foto Wikipedia

McClintock se doctoró en Botánica en 1927 por la Universidad Cornell y, tras graduarse, permaneció allí como instructora durante algunos años a un nivel muy por debajo de sus colegas. Nunca tuvo la oportunidad de encontrar trabajo como profesora y en los siguientes años pasó de una beca de investigación a otra, lo que le permitió desarrollar su reputación como una de las mejores del mundo en genética del maíz. Sin embargo, continuaba sin ser bien recibida como profesora.

Su oportunidad llegó cuando consiguió trabajar en Cold Spring Harbor (Nueva York), un centro de investigación establecido en 1890, hoy en día convertido en una institución de investigación científica especializado en el estudio del cáncer, la neurobiología, la genética vegetal, la genómica y la bioinformática. Nueve científicos que trabajaron en él han obtenido el premio Nobel, incluida Barbara McClintock.


Los genes saltarines del maíz
Desarrolló una técnica de tinción que le permitió demostrar que los genes están ubicados físicamente en pequeños hilos llamados cromosomas. Usando esa técnica en el maíz, pudo ver que los cromosomas de un grano púrpura eran similares al grano manchado, con solo una pequeña diferencia. Parecía que alguien hubiera tomado un poco de un cromosoma y lo hubiera pegado en otro lugar. Y por ahí iban los tiros. Descubrió que algunos genes en realidad se mueven, como si algún mecanismo pudiera llegar a cortar un poco de la cadena de ADN, para después pegarlo en medio de un conjunto diferente de ADN.

Foto Native Seeds / Glass Gem Corn

Después de seis años de investigación en Cold Spring Harbor, consiguió probar que los genes no tenían por qué tener una posición fija. También descubrió un gen activador, uno que podría convertir a otro gen activado y desactivado, y un gen que podría hacer que el gen activador se mueva, provocando que otro gen se apague. Hoy en día, esto se llama transposición genética y el gen en movimiento a veces se llama gen «saltarín».

Pero, como he comentado al inicio, la investigación de McClintock se produjo unos 20 años antes de su tiempo, porque la mayoría de los miembros de la comunidad científica la ignoraron o, simplemente, pensaron que estaba loca. En la comunidad genética no llegaron tan lejos, pero su investigación fue difícil de seguir y comprender, porque muchos científicos seguían manteniendo la creencia de que la estructura de los cromosomas era estable y fija.

Foto Native Seeds / Glass Gem Corn

Obviamente, esto hizo que se sintiera frustrada y tomara la decisión de dejar de publicar en 1953. Pero, afortunadamente, no dejó de recopilar datos y continuó sus investigaciones, lo que le permitió ver la evidencia de la transposición en otras especies. Incluso, se trasladó a Sudamérica para estudiar las variedades de maíz autóctonas y la distribución geográfica de cromosomas específicos.

Finalmente, en las décadas de 1960 y 1970, la comunidad científica tuvo que darle la razón, cuando otros científicos (varones, claro) encontraron elementos transponibles en bacterias y otras especies. En 1983, fue galardonada con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina y no fue algo gratuito, porque el comité del Nobel calificó su descubrimiento como «uno de los dos grandes descubrimientos de nuestro tiempo en genética». (El otro fue el descubrimiento de la estructura del ADN).

Si os preguntáis el por qué de los diferentes colores de las mazorcas de maíz, incluso en un mismo grano de maíz, Barbara McClintock tuvo la respuesta hace décadas, a pesar de todo. Hoy en día, el maíz se utiliza en experimentos de reproducción porque cada grano es un embrión individual producido a partir de una fertilización individual. 

Foto Native Seeds / Glass Gem Corn

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