Viana 'Museo de los Patios' | El Blog de La Tabla

17 septiembre 2012

Viana 'Museo de los Patios'

Decir patio es pensar en paredes encaladas y rejas; en macetas azules con claveles, geranios y gitanillas envueltas en miles de plantas verdes. Es pensar en tertulia de vecinos, recogida pero abierta. La vista se recrea con sus colores, y el olfato con sus aromas.






No hay patio que no esconda historias, que no comparta alegrías y desilusiones. Los patios son puntos de reunión, espacios recogidos pero llenos de luz, donde las puertas están casi siempre abiertas. De fondo se escucha la copla y el sonido del agua que fluye en las fuentes. Los patios, esos pequeños vergeles que esconden secretos a voces.

Entre un olé y un suspiro,
vengo a quedarme a tu vera,
ya no me importan los tiros,
con tal de que tu me quieras. 
Un corazón que te adora,
tienes, serrano, a la vista,
la que era ayer gran señora,
se ha vuelto contrabandista.


Heredados de la tradición romana -que, a su vez, bebe de antiguas culturas del mundo mediterráneo- y de la árabe,  los patios se han convertido en uno de los principales atractivos de Córdoba .




 El Palacio de Viana  declarado Monumento Histórico Artístico en 1981 y Jardín Artístico en 1983,  se ha convertido en un referente que pone en valor los  patios  de esa ciudad. Nos ofrece patios señoriales y monumentales que tienen el mismo origen, aunque se vistieran de gala para complacer a su moradores. También están los populares y modernos, los ajardinados. Unos son interiores otros semiabiertos. Son todo un lujo para los sentidos y creo que constituyen una buena entrada al resto de los patios de Córdoba.

Con su reciente remodelación, esta casa palaciega, habitada por diferentes familias de la nobleza cordobesa -desde 1492 hasta 1880 la han habitado 18 diferentes propietarios -,  nos ofrece ahora un recorrido sensorial  por sus doce patios y, además,  invita a explorar  el resto de recintos floridos que dan color a los barrios de Córdoba.

Hoy vamos a sobrevolar a gran velocidad sobre cinco siglos de historia de este palacio. Por sus doce patios. Ya decidiremos en cuál de ellos queremos detenernos para iniciar una charla amistosa. nos acompañaran en este pequeño viaje algunos textos de Quintero, León y Quiroga, especialmente de Rafael de León, que nos regalaron poesía hecha copla y su repertorio da para muchos patios y muchas clases sociales.

Comenzamos el recorrido por el patio del   Recibo , donde la jardinería y la arquitectura se dan la mano. El propósito no era otro que mostrar prestigio, exhibir el estatus socio-económico. En una palabra, presumir.


Con la risa entre los labios,
te alejaste de mi vera,
ni creías en mis leyes,
ni tampoco en mi querer.

¿Que importaba el sufrimiento
de una niña canastera?
Era poco una gitana,
para un hombre de tu aquel.












El patio de los   Gatos , patio popular por excelencia. Es el patio de vecinos documentado más antiguo que existe en Córdoba.

¿A dónde vas tan deprisa
sin desirme ni ¡con Dió!?
Me puedes mirá de frente,
que estoy enterao de tó.

Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hase un mé
y me quedé tan tranquilo.











El patio de de los  Naranjos , cerrado e íntimo, con frutales y plantas de flor, es un jardín-huerto arabe de inspiración hispano-musulmana.

En un limón limonero
escrita está nuestra suerte,
que puede ser un "te quiero"
o bien sentencia de muerte.

Lo juraste por tu madre
con la luna por testigo:
"Que la sangre se me pare
si no me caso contigo"








El patio de  Rejas , solo pretendía exhibir el poder y el prestigio de sus ocupantes. Para ello,  las tres rejas manieristas abren el patio al exterior.


Abre puertas y cerrojos,
que me dé la luz del sol,
que están ciegos ya mis ojos
de tinieblas y dolor.








En el patio de la  Madama , el gusto por lo exquisito está latente. De estilo clásico e íntimo, se concibe para ser visto desde el interior.

¡Ay, que risa! señora marquesa,
con el camafeo, que risa me da,
con el tentempié, de la cuchará.

En la taza de la mayonesa,
metiendo los dedos con urbaniá,
y a la rebañé de la poleá.









Los patios de Trabajo quedan integrados  por el  Pozo ,  la  Alberca  y  los  Jardineros . Son espacios de trabajo a los que se añadíeron objetos arqueológicos y decorativos en el siglo XX, con el fin de imprimirles un aire más señorial.



Que no bebiese en tu pozo,
que no jurase en la reja,
que no mirase contigo,
la luna de primavera.

A tú vera,
siempre a la verita tuya,
siempre a la verita tuya,
hasta que de amor me muera.









El   Jardín , un capricho del VII Marqués de Villaseca en en siglo XVIII, con 1.200 metros cuadrados de superficie. En el encontramos callejones de boj y una encina de más de 25 metros de altura y cuatro siglos de vida , entre otras joyas de la naturaleza. Es un diseño de arquitectura vegetal, siguiendo la moda de los nobles de la época.
 .
.
Voy vestida de cristales
con el alma al descubierto
quien se acerque a mis umbrales
no dirá que no le advierto,
que entre lirios y rosales,
ha sembrado también puñales,
Candelaria, la del Puerto.











Continuamos por el patio del  Archivo , barroco cordobés para un patio interior al que asoman las dependencias que acogen el archivo histórico de Viana. Mas íntimo, el patio de la  Capilla constituye un espacio de recogimiento que invita al silencio. Debe su nombre a la capilla que hay anexa a él y alberga numerosas piezas arqueológicas de interés. El de la  Cancela  es la entrada al nuevo Palacio de Viana y se incorporó a él a finales del siglo XIX.  Por último,  el patio de  Columnas  es un espacio para el siglo XXI, y en él tienen lugar celebraciones y eventos de diversa índole.  





Hemos llegado al final del recorrido de los  patios  de  Viana  y creo que ya he elegido mi rincón. Me quedo en mi patio preferido, donde entra la luz del sol.  Dejo las puertas abiertas por si alguien más quiere venir.




Y cuando de noche Córdoba dormía...
y era como un llanto la fuente del Potro,
una voz decía:
¡Ay, chiquita piconera,
mi piconera chiquita!
Esta carita de cera
a mí el sentío me quita.

Te voy pintando, pintando
ar laíto der brasero
y a la vez me voy quemando
de lo mucho que te quiero.

¡Várgame San Rafael,
tener el agua tan cerca
y no poderla bebé!






 Fotografías y fuente: 
Palacio de Viana

Textos coplas: 
La Poesía de la Copla
Los Poetas: Rafael de León


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