Jardín patio en Toledo: Ancha es Castilla | El Blog de La Tabla

30 marzo 2014

Jardín patio en Toledo: Ancha es Castilla




Ancha es Castilla, reza un viejo y acreditado aforismo. Pero si Castilla es ancha o no lo es depende no sólo de la perspectiva que adoptemos para contemplarla, sino de la parte del país que recorramos, lo que equivale a afirmar que Castilla, antes que ancha —o además— es varia y diversa. M. Bartolomé Cossío afirma que el paisaje de Castilla es el cielo, mientras Ortega y Gasset asegura que en Castilla no hay curvas. Tales afirmaciones —cielo alto y tierra llana, uniforme—, la impresión de infinitud y vacuidad que su paisaje produce en el forastero, se refieren a la Castilla llana y, más propiamente aún, a la Tierra de Campos. Esta Castilla, la Castilla árida y desamueblada, dotada de elementos mínimos, es la Castilla de Unamuno, Azorín y Machado, la Castilla espectacular precisamente por la carencia de ornato, por la falta total de espectáculo.



No puedo estar más agradecida a ese fragmento de  << El paisaje castellano >> incluido en la obra de Miguel Delibes Castilla, Lo castellano y los castellanos, porque viene como anillo al dedo para hablar de uno de los trabajos del Estudio de Paisajismo Urquijo-Kastner, donde “esa Castilla árida y desamueblada” continúa dotada de elementos mínimos, porque no hay ornato sino una belleza ensalzada. Hay curvas y contracurvas que parecen llevar la silueta de las montañas hasta este jardín. Composiciones que recuerdan los matorrales de poca altura, característicos de la degradación del bosque mediterráneo; esas formaciones arbustivas denominadas La Garriga (principalmente tomillo, coscoja, romero y espartal) propias de la región. El color y el movimiento tampoco faltan.




Todos sus trabajos son brillantes y reflejan un claro respeto por la naturaleza, pero la admiración que siento por los patios, hizo que mis ojos se iluminaran hace tiempo al ver en flickr las imágenes del jardín-patio  realizado en el Cortijo de Consuegra en Toledo. 

En la entrevista publicada en una revista de jardinería, comentan que, a pesar de ser una zona donde las temperaturas mínimas pueden alcanzar -15ºC y las máximas 40ºC, aprovecharon un elemento que tenían a favor: un patio de cortijo manchego cerrado, protegido del viento y el frío, donde podía haber variedad. Y está claro que supieron hacer uso de esa ventaja y acertaron.  Buscaron especies a las que les gusta el suelo calcáreo y probaron con una mezcla mágica: Erisymum ‘Bowles Mauve’ (flor rosada) que utilizaban por primera vez; Euphorbia amigdaloides de flores amarillas y, entre otras especies de hoja gris como Teucrium, Helychrisum, Stachys, Perovskia, dos tipos de lavandas. Para dar movimiento la Stipa tenuissima que brilla acariciada por la luz del atardecer y el bello contraste rojo con Centranthus ruber.

De ese jardín no solo sorprendió su belleza inicial, sino el aspecto exuberante que tenía a los pocos meses de plantado. Eso es lo que claramente se considera en cualquier oficio un trabajo bien hecho.

Miguel es biólogo, gran admirador de la jardinería inglesa y lleva trabajando en jardines desde 1994 y  Renate estudió Arquitectura del Paisaje en Alemania. Se conocieron en el año 2000 en Nueva  Zelanda...  Desde entonces, comparten vida y profesión y constituyen un buen ejemplo de que la unión hace la fuerza y que la división del trabajo ayuda a multiplicar el talento.

Los proyectos realizados les han situado ya en la línea de la New Wave Planting, donde prevalece el estilo naturalista que Miguel y Renate han interpretado, con innegable éxito, en clave mediterránea. Es lo que Miguel Recio denomina en su blog "Acento Español en la Nueva Ola de Perennes".

Pero ese estilo  que exhiben no es fruto de la casualidad. Como el propio Miguel Urquijo comenta,  las especies no están elegidas con intención de crear armonía únicamente, sino que la experiencia les ayuda a seleccionarlas, de acuerdo con lo que realmente ha funcionado en otros proyectos.  Su gran herramienta (aparte de un buen conocimiento de las especies vegetales) es una técnica al alcance de todos: prueba y error. Y no dejan de hacerlo, de probar y buscar. Tal vez esa práctica, junto con la sencillez y profundo respeto por el entorno natural que rodea cada jardín, son los rasgos que definen la personalidad de ambos a la hora de crear espacios que nos hacen soñar: los jardines. 

























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