Amorphophallus Titanum. La "flor cadáver" en time-lapse y en el Jardín Botánico de Chicago | El Blog de La Tabla

19 febrero 2016

Amorphophallus Titanum. La "flor cadáver" en time-lapse y en el Jardín Botánico de Chicago



Hay plantas cuyas imágenes vemos una y otra vez, hasta el punto de pensar que ya las conocemos perfectamente, que no tenemos nada especial que descubrir. Que ya están demasiado vistas como para llamar nuestra atención.


No soy especialmente admiradora de plantas con flores muy grandes, tengo que confesar, aunque también es cierto que la planta de la que hablo hoy no tiene la flor tan grande … bueno, quiero decir que no es oro todo lo que reluce, ni todo lo que aparenta ser una flor lo es.

Volvemos al Jardín Botánico de Chicago porque allí, como en otros jardines botánicos del mundo, guardan un tesoro tan grande como curioso: Alice, el ejemplar de Amorphophallus Titanum, conocido como aro gigante y más popularmente como la “flor cadáver”, por el olor que desprende la flor para atraer a sus polinizadores. Quería compartir el vídeo en time-lapse del proceso de floración, el pasado mes de agosto, de esta espectacular planta y pensé que sería interesante acompañarlo de algunos datos curiosos, al menos a mi me lo ha parecido.


Amorphophallus Titanum| La flor cadáver

En 1878, el botánico italiano Odoardo Beccari  encontró esta espectacular planta  en las selvas de la isla de Sumatra. Los tubérculos que envió a Florencia murieron, sin embargo,  algunas semillas sobrevivieron. Enviaron una sola plántula al Real Jardín Botánico de Kew, donde floreció en 1889.

Cierto que el Amorphophallus Titanum, aro gigante o "flor cadáver", cuando está en flor llega a medir entre 1,8 y 2,5 metros y alrededor de 1 metro de diámetro, pero en realidad hablamos de la estructura de la flor envuelta por una espata que la forma una sola hoja modificada con forma de volante.

Pero no es solo la inflorescencia lo que debe llamarnos la atención de esta planta, sino su estado vegetativo. Porque las hojas que desarrolla, y que brotan de un único tallo, pueden alcanzar 4,5 metros de longitud, creciendo en forma de paraguas, lo que le da el aspecto de pequeño árbol. Cuando no está en flor suele conservarse en condiciones óptimas en lo que se refiere a luz y temperatura. Son ejemplares raros que requieren cuidados especiales, y la envergadura y peso de esta planta cuando aún no ha florecido hace difícil que pueda exhibirse en los jardines botánicos.




Es una especie considera "vulnerable" en relación a su estado de conservación, es decir, que salvo que las circunstancias que amenazan su hábitat (pérdida o destrucción) cambien, su supervivencia estará amenazada.

La floración puede tardar en llegar unos 10 años. Una vez que llega, el proceso suele durar entre 24-36 horas.  Lo bueno es que, a diferencia de plantas como el Agave americana, su espectacular floración no acaba con la vida de la planta (monocarpismo). Si se poliniza, produce frutos durante los próximos nueve meses. Cuando ya están maduros, mueren y quedan en latencia. Al cabo de un año, aproximadamente, surge como una hoja para comenzar los siguientes ciclos hasta el momento de la floración.



El “perfume” tiene una duración de unas pocas horas y suele ser más fuerte en las primeras horas de la mañana. El olor lo produce el espádice, y puede ser detectado por los polinizadores hasta en un radio de más de 4.000 metros cuadrados. Al amanecer, unas 450 a 5.000 flores masculinas (en un anillo por encima de las flores femeninas) se abren, liberando el polen que cubre a esos  insectos  que habían reunido durante la noche, atraídos por ese aroma y color de carne podrida.

El “perfume” de la flor está compuesto químicamente por  (ni se os ocurra preguntarme más detalles…): trisulfuro de dimetilo, ácido isovalérico, disulfuro de dimetilo, alcohol bencílico, indol, y trimetilamina. En el Jardín Botánico de Chicago bromean comentando que sus colegas del Jardín Botánico de Huntington describen ese aroma a cadáver como una mezcla de Queso Lingurger, ajo, pescado podrido y pies malolientes.  



Queda claro, pues, que la planta sabe cómo atraer a sus insectos polinizadores y que tal vez no sea mala idea observar ese impresionante proceso de floración en vídeo, si es en time-lapse no perderemos ni un detalle y estaremos a salvo de su maloliente manera de perpetuarse. Y también os dejo un enlace que lleva a otros artículos que he públicado en el blog, relacionados con plantas y estudios en el Jardín Botánico de Chicago 





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