"Jardín de la casa de Fortuny" en Granada




Alquiló una casa en la calle del Realejo, al pie de la Alhambra de Granada. Dicen que en esa ciudad pasó los años más felices y tranquilos de su vida.


Mariano José María Bernardo Fortuny y Marsal (en catalán, Marià Fortuny i Marsal; Reus, 11 de junio de 1838 – Roma, 21 de noviembre de 1874) fue uno de los pintores españoles más importantes del siglo XIX después de Goya.

Mariano Fortuny murió joven (36 años), tras haber alcanzado un gran prestigio como pintor y un alto reconocimiento internacional. 

En su búsqueda de un nuevo camino creativo, Fortuny se había trasladado a Granada, donde vivió desde el inicio del verano de 1870 hasta que en 1872 regresó a Roma.  Dicen que pasó en Granada la mejor época de su vida, años felices y tranquilos que de algún modo se dejan ver en Jardín de la casa de Fortuny, un óleo sobre tabla (40 x 28 cm.) realizado, a juzgar por la luz y la vegetación, en el verano, por lo que se ha datado en 1872, momento en el que el pintor se encontraba viviendo en la casa que alquiló en la calle del Realejo, al pie de la Alhambra.


Jardín de la casa de Fortuny  | 1877. Óleo sobre tabla, 40 x 28 cm. | Fortuny  y Madrazo | © Museo Nacional del Prado


“Jardín de la casa de Fortuny” luz mediterránea 

En el cuadro, el color es captado con fuerza; se resaltan los brillos y la luz mediterránea, esa que posteriormente popularizaría Joaquín Sorolla. Los árboles determinan la verticalidad de esa escena, creando un efecto ascendente. El color de los árboles contrasta mágicamente con la tapia y el cielo, que fueron creados con pinceladas horizontales rápidas y compactas. Una maravilla.

Además de la iluminación, el pintor no olvido representar pequeños detalles, elementos propios del jardín que aparecen con gran definición. Piedras, tiestos de barro, plantas y árboles aparecen mágicamente representados en esa pintura.


Fortuny y Madrazo

Pero este cuadro, tal y como se muestra hoy, no fue obra exclusiva de Mariano Fortuny.  La pintura se había quedado inacabada cuando Fortuny falleció.  Años después, hacia 1877, su cuñado y amigo Raimundo de Madrazo la completó. 

No era la primera vez que ambos colaboraban, aunque en esta ocasión Madrazo no sólo se limitó a completar la pintura de su cuñado, sino que le añadió su propia visión de la obra y del arte.  Ese jardín, un lugar elegante y tranquilo, se realzó con la figura de una mujer, Cecilia Madrazo, hermana de Raimundo y viuda de Fortuny. 


Tiempo de ensoñación. Andalucía en el imaginario de Fortuny

El cuadro Jardín de la casa de Fortuny es, sin duda, una pequeña obra de arte. Obviamente, no fue el único que Fortuny pintó durante su estancia en Granada, puesto que dejó testimonio de esos dos felices años de su vida en otras muchas pinturas. 

De hecho, 140 años después, se reconstruye su fascinación por el mundo oriental tras su estancia en el palacio nazarí, a través de más de doscientas obras que se exponen en la Alhambra hasta el próximo 26 de marzo de 2017, en la muestra Tiempo de ensoñación. Andalucía en el imaginario de Fortuny.

Una docena de instituciones de prestigio nacional –como Biblioteca Nacional, Museo del Prado, Museos de Bellas Artes de Granada y Bilbao y Museo del Traje- e internacionales –entre las que se encuentran Museo del Louvre, Museo de Orsay y Palacio Fortuny de Venecia- y un importante número de coleccionistas privados han cedido obras para esta exposición,  que cuenta con un programa de visitas guiadas gratuitas, los domingos a partir de las 11 horas, para lo que hay que reservar previamente plaza (más información Patronato de la Alhambra y Generalife)

De algún modo, hemos vuelto a viajar a Granada y a la Alhambra. Como siempre, lo hacemos con mucho gusto, y hoy además con arte. No podía ser de otra manera.