Merton Borders. Borduras de silvestres en el Botánico de Oxford



Los jardines naturalistas a partir de siembra directa de semillas son el “más difícil todavía", aunque eso no significa que sea imposible lograr el efecto deseado.


Solemos decir que la naturaleza es caprichosa y que siempre nos sorprende. Tal vez los caprichosos seamos nosotros al empeñarnos en poner aquí y allá las plantas.  De eso va el tema cuando hablamos de jardines de estilo naturalista. Un relativo desorden casi imposible de imitar y una selección aleatoria muy difícil de conseguir. Pero a veces se logra y el resultado, obviamente, es espectacular, al menos para quienes admiramos ese estilo de jardinería. 


Un buen ejemplo podemos encontrarlo en el Jardín Botánico de la Universidad de Oxford (University of Oxford Botanic Garden), el jardín botánico más antiguo del Reino Unido y el tercer jardín científico más antiguo del mundo. Sus jardines están divididos en dos secciones principales, el jardín amurallado y el jardín inferior.  En el jardín amurallado se encuentran las colecciones científicas y patrimoniales.  Pero hoy nos vamos a quedar en el jardín inferior, que alberga las colecciones ornamentales y dentro de éstas, nos detendremos en una reciente y pequeña joya de ese jardín: las fronteras a base de plantas silvestres: Merton Borders.

Merton Borders | semillas para la biodiversidad

El “culpable” de Merton Borders es James Hitchmough. Profesor de Ecología Hortícola en el Departamento de Arquitectura del Paisaje de la Universidad de Sheffield, es, junto a Nigel Dunnett, uno de los máximos representantes de un estilo de jardinería naturalista que, además, apuesta por la siembra directa de semillas. Sus investigaciones se centran en la comprensión de cómo funcionan las comunidades de plantas diseñadas bajo criterios ecológicos. Sabe mejor que nadie, que imitar a la naturaleza no es tarea sencilla.


3 comunidades vegetales y siembra directa

Para la selección de semillas tuvo en cuenta que las plantas fueran resistentes a la sequía. La superficie de 955 m2 acabó convirtiéndose en una atractiva plantación de estilo naturalista en la que estaban presentes comunidades vegetales naturales procedentes de áreas de pastizales templados de tres zonas: las praderas del América del Norte; las estepas de los montes Drakensberg en Sudáfrica; y la estepa euroasiática.

Una vez seleccionadas y debidamente mezcladas las semillas, la mayoría de las plantas fueron establecidas a través de la siembra directa en una capa de 75 mm de sustrato a base de mantillo y arena, que serviría para suprimir el crecimiento de malezas y promover la longevidad de algunas de las especies sembradas. En el plan de siembra se diseñaron 3 triángulos grandes, donde se agruparon las especies de cada una de las tres zonas.



La decisión de optar por la siembra directa no solo tenía que ver con la posibilidad de obtener densidades de plantación superiores, sino también, abaratar costes y hacer el cultivo más sostenible, al no tener que utilizar macetas en la siembra inicial.



No es una tarea sencilla, claro que no. Además, las posibilidades de fracaso nunca dejan de estar presentes, especialmente si seleccionamos especies que nos gustan y no aquellas que son potencialmente adecuadas a nuestro suelo y clima. Pero, obviamente, este no era el caso, además, en esta experiencia había todo un equipo humano dispuesto a lograr el éxito y el trabajo iniciado en 2010 progresó lentamente hasta que en 2013 ya se podía comprobar que el diseño había funcionado y muy bien.

Una colorida pantalla vegetal admirable (ver lista de especies aquí), no solo por su aspecto ornamental, sino también por la cantidad de néctar y polen que producen muchas de esas flores, favoreciendo con ello la biodiversidad en ese jardín. No se puede pedir más, digo yo.