Las praderas pictóricas de Miguel García en Valdebebas, Madrid

Pradera de anuales en Valdebebas 2016 Foto Miguel García


“Sheffield, aunque no sea una ciudad tan bonita como París, tiene mucho que ofrecer y está mejorando a pasos agigantados, en gran medida, gracias al buen hacer de la Facultad de Paisajismo de la Universidad de Sheffield”. Y eso no lo digo yo, lo dijo en su día Miguel García, que además de expresarse con palabras, lo hace también con las flores que colorean sus praderas.



Pradera de anuales en Valdebebas, 2016. Foto Sue France


Pradera de anuales en Valdebebas, 2016 . Foto Miguel García


Hoy vamos a hablar de Miguel García Ovejero, Ingeniero de Montes y Máster de Arquitectura del Paisaje en la Universidad de Sheffield. Este artículo debía tener ya un año de antigüedad, pero por una cosa o por otra Miguel y yo lo fuimos aplazando, aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Y ya lo creo que es buena, porque para mí es un auténtico placer hablaros de la posibilidad de implantar praderas de herbáceas anuales y vivaces en la jardinería privada y, muy especialmente, en los espacios públicos urbanos. Hablar de corrientes naturalistas que persiguen aparentar la estructura y apariencia de las plantas en la naturaleza. Una tendencia ampliamente utilizada en países como Reino Unido, Holanda, Francia o Alemania y que empieza a despertar cada vez más interés en nuestro país.

Para hablar del trabajo de Miguel García es preciso mencionar a Pictorial Meadows, empresa que diseña y comercializa distintas mezclas de semillas de anuales y vivaces.



Universidad de Sheffield


Todo comenzó en la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido. Miguel García llegó allí en 2012, después de trabajar como ingeniero de montes y consultor ambiental. Era el año de los Juegos Olímpicos de Londres y, por lo tanto, vivió en primera persona la implantación de las praderas de flor que se crearon en la villa olímpica (ver Olympic Park Londres).  

Eso le hizo despertar su interés en ese tipo de plantación. Sorprendido por la belleza de esas praderas impresionistas, decidió orientar su trabajo en ese sentido. Además, reconoce que “la pasión con la que James Hitchmough (Profesor de Ecología Hortícola en el Departamento de Arquitectura del Paisaje de la Universidad de Sheffield) y Nigel Dunnett (Profesor de Diseño de plantación, horticultura urbana y Tecnología de la vegetación en el Departamento de Paisaje de la Universidad de Sheffield) transmiten sus conocimientos y experiencias es realmente contagiosa”.


Pradera de anuales. Foto Santi Burgos

Me comentaba Miguel en su día que, a pesar de que algunos expertos no confiaban en el éxito de ese estilo de jardinería en nuestro clima mediterráneo, él razonó que, si algunas de las plantas que se estaban manejando en las mezclas de pradera tenían su origen en nuestra región, por qué no podía él buscar la combinación adecuada para que funcionara en nuestras ciudades y jardines.


Praderas pictóricas

La inspiración naturalista de estas praderas responde al deseo de desarrollar un estilo de siembra que permita incrementar la biodiversidad y devolver a los ciudadanos la naturaleza perdida tras siglos de agricultura intensiva y desarrollo urbano.

Pero no nos confundamos, porque no se trata de permitir que las ciudades se llenen de espacios verdes con aspecto caótico. Hay que lograr que ese aspecto algo salvaje se convierta en un paisaje atractivo. Miguel habla del "incomodo desorden" que puede presentar una pradera silvestre. La biodiversidad tiene que ser diseñada y los estudios en esta materia apuntan al color como la clave para reconvertir esa apareciencia caotica en un verdadero cuadro impresionista.


Los investigadores de la Universidad de Sheffield se pusieron manos a la obra hace más de 20 años. Junto a su empresa asociada, Pictorial Meadows, (ver Praderas de planta anuales y vivaces en Trentham Gardens) buscaron y observaron comunidades de herbáceas por todo el planeta.

Estudiaron la germinación de sus semillas y evaluaron los procesos ecológicos de supervivencia y competitividad. Se trataba de mimetizar esos paisajes, dar prioridad a la supervivencia de la comunidad herbácea, con especies autóctonas y, también, exóticas, pero evitando las invasoras y controlando a aquellas especies que compiten ferozmente por los recursos y dan a la pradera un aspecto un tanto descuidado.


Pradera de anuales en Valdebebas, 2016. Foto Sue France



Praderas de Valdebebas Primavera 2016 


Miguel García regresó a España con un puñado de semillas en el bolsillo. Ensayó en el huerto de un amigo para comprobar que funcionaban y se adecuaban a nuestras condiciones de clima y suelo. Y fue afinando, desechando especies que no funcionaban y sorprendiéndose con algunas que, a pesar de haber dado por perdidas, habían logrado prosperar de forma óptima. Todo forma parte de su colaboración con la empresa especialista en mezclas de anuales y vivaces para praderas, Pictorial Meadows. Miguel es el encargado de adaptar esas "recetas" y procedimientos a nuestras latitudes, y pronto vendría la primera oportunidad.

La prueba de fuego de Miguel vino cuando Marita Centenera, Jefa de la Unidad de Parques Forestales del Ayuntamiento de Madrid, y la empresa gestora del Parque de Valdebebas apostaron por realizar un primer ensayo en condiciones reales en el Parque de Felipe VI, en Valdebebas, el último gran proyecto urbanístico del norte de la ciudad de Madrid, en el distrito de Hortaleza.  Allí, tuvo la oportunidad de implantar dos praderas: una con especies anuales y la otra con especies vivaces.

Miguel comenta que la pradera de anuales funciona bien sin muchos recursos y ofrece un espectáculo visual en pocas semanas, pero tiene que ser resembrada periódicamente.

En el caso de la pradera de vivaces, no alcanza su apogeo hasta el tercer año y requiere mayor dedicación. Sin embargo, una vez que se establece, florece durante más tiempo y puede llegar a durar muchos años.

En junio de 2016, el diario nacional El País publicaba un artículo donde se hablaba de las praderas que estaban floreciendo en el parque Felipe VI (Valdebebas). El título de ese artículo era ‘Del césped a las praderas de flores campestres’.  Fue precisamente Nigel Dunnett quién compartió dicho artículo y gracias a ello algunas personas, entre los que me incluyo, supimos de ese trabajo y de Miguel García. Como suele decirse, un feliz encuentro.


Pradera de vivaces norteamericanas en Valdebebas. Foto Sue France

Pradera de vivaces en Valdebebas, 2016. Foto Sue France


En esas dos praderas experimentales de 2.000 metros cuadrados se plantaron mezclas de semillas de hasta 50 especies de plantas herbáceas anuales y vivaces, entre las que se podían ver diferentes especies de amapolas, plantas muy nuestra como Lavatera trimestris (malva basta) o el toque blanco que proporcinan especies como Ammi majus. No faltan las flores de cebolino, orégano, Centranthus Ruber (valeriana roja) y Centaurea Cyanus, así como la pradera con diferentes especies de vivaces norteamericanas. 



Pradera de anuales en Valdebebas, 2016. Foto Miguel García

Pradera de anuales en Valdebebas, 2016. Foto Miguel García

El proyecto funcionó, aunque sí es cierto que tuvieron que lidiar con algún que otro destrozo de los conejos y mascotas, y más de un ciudadano ávido de coger algunas florecillas para llevarse a casa. Pero también había ojos curiosos y caras sorprendidas de niños y adultos, como si pusieran en duda que aquellas praderas fueran espontáneas. En esa especie de "travesura", Miguel prefiere dejar claro la identidad de ese paisaje urbano, detalles como recortar los bordes o controlar determinadas plantas, así como colocar algún cartel informativo, son algunas de las medidas encaminadas a que el ciudadano sepa que esas praderas son intencionadas. De este modo, pueden apreciar aún más su apariencia desordenada. 


Pradera en el Real Jardín Botánico 

Como suele decirse, es solo el inicio de una historia que parece que no ha hecho más que comenzar. El Real Jardín Botánico de Madrid contó con la colaboración de Pictorial Meadows para la creación de praderas en un zona del Jardín.

Hace unos días anunciaban que ya estaban floreciendo. El responsable de ejecutar ese trabajo, Miguel García,  además, impartirá en los próximos días un curso sobre la creación de praderas ornamentales (ver Creación de praderas ornamentales estacionales y perennes. Nuevo curso en el Botánico de Madrid). A los pocos días de anunciarse, ese curso ya tenía las plazas agotadas, lo que tiene una clara lectura, que pasa por entender que este tipo de jardinería despierta cada vez más interés. Si te has quedado fuera de esa lista y continúas interesado en el curso, no desesperes porque es posible que el próximo mes de junio haya una nueva convocatoria. Te aconsejo que estés atento.


Praderas de Valdebebas mayo 2017


La guinda a este colorido pastel la ponen las imágenes de las praderas de Valdebebas de hace tan solo unos días. Unas fotos frescas que Miguel García me ha enviado para que todos comprobemos que no se trata de un golpe de suerte, sino de perseverancia, trabajo y muchas ganas de llenar las ciudades de vida silvestre atractiva para los polinizadores y para los ciudadanos. Una manera de ilustrar que su proyecto tiene futuro, como las flores tienen su temporada.

Pradera de anuales en Valdebebas, 2017. Foto Miguel García

Pradera de anuales en Valdebebas, 2017. Foto Miguel García

Pradera de anuales en Valdebebas, 2017. Foto Miguel García

Pradera de anuales en Valdebebas, 2017. Foto Miguel García