El jardín experimental de Álvaro Sampedro en el Valle del Tiétar



Un jardín situado a las faldas de la Sierra de Gredos, en el Valle del Tiétar, una zona con un microclima que favorece el cultivo de plantas, haciéndola perfecta para someter a prueba el comportamiento de diferentes especies vegetales que se incorporan después a proyectos de jardinería y paisajismo.


Hoy nos trasladamos hasta Ávila para conocer el jardín experimental del diseñador de jardines con sede en Madrid, Álvaro Sampedro. Su estudio de jardinería y paisajismo nació de la pasión por las plantas, los jardines y la necesidad creciente de crear espacios verdes. Es una entrevista reciente, afirmaba que “la educación y la cultura de un país pueden medirse por sus jardines y su respeto al medio ambiente”, algo que concuerda con su filosofía de trabajo y la forma de ejecutar sus proyectos, dando siempre prioridad al uso de especies nativas y al manejo de prácticas sostenibles.





Le gusta que la intervención pase casi inadvertida, para lo que utiliza un estilo de plantación naturalista, en la que predominan especies herbáceas vivaces que aportan interés a lo largo de las estaciones.

Y en ese punto entra en juego este atractivo jardín, un precioso proyecto creado con el fin de testear el comportamiento de las plantas, comprobar la forma de evolucionar combinadas y examinar todo lo que son capaces de aportar a lo largo de las estaciones.


Jardín Experimental 
y de divulgación paisajística

Álvaro Sampedro tiene otros proyectos realmente interesantes, como una pradera de vivaces perfectamente integrada al entorno, que se creó en la finca de celebraciones Astilbe; o el jardín de estilo romántico restaurado respetando al máximo su trazado original y al que incorporaron una zona nueva con plantación de vivaces, perennes y gramíneas. 

También trabaja en proyectos de pequeños jardines urbanos y terrazas, como mostré en su día (Ver aquí). Pero lo cierto es que siento especial interés por este jardín experimental, del que Álvaro suele compartir fotos en su cuenta de Instagram, unas imágenes que nos están permitiendo descubrir cómo evoluciona.




El jardín tiene 2.000 m2 y comenzaron a construirlo en mayo de 2017. Es decir, en solo dos años está consolidado y ya ha dado sus frutos en lo que a ensayo-error se refiere.  

Como comenté al inicio, se ubica en el Valle del Tiétar, una comarca de Ávila que se caracteriza por tener un clima cálido, incluso en invierno, debido a la protección de las montañas de la Sierra de Gredos, que resguardan el valle del rudo frío castellano.


Sostenibilidad y biodiversidad

En el jardín, investigan y prueban la resistencia de las plantas, sometiéndolas a bajos o nulos riegos, con el fin de incorporarlas en los esquemas de plantación de sus proyectos de jardines sin casi riego.

Pero sus proyectos de sostenibilidad no solo miran hacia la xerojardinería, sino también a prácticas encaminadas a favorecer la biodiversidad, ya que tienen una serie de colmenas que proporcionan unos niveles muy altos de polinización y propagación de especies, y que han aumentado un 100% la producción de miel de las colmenas desde que existe el jardín .



La alberca

El aljibe o alberca es un elemento esencial, no solo porque les sirve de acopio de agua de riego, sino también, porque allí prueban diferentes especies acuáticas. Desde el punto de vista paisajístico, todo el jardín y su entorno se rinden a su encanto, o, al menos, eso me parece a mi.


Las plantas

Me comenta Álvaro que en este jardín experimentan con 75 especies diferentes, entre las que se incluyen gramíneas ornamentales, herbáceas anuales, bianuales, vivaces y perennes; arbustos y árboles. La mayoría de las plantas son autóctonas y de baja necesidad hídrica. De hecho, investigan y contribuyen a la conservación de especies nativas de la zona, e investigan métodos para que una vez que la planta se ha estabilizado no necesite riego.



Entre las especies de regiones con clima mediterráneo se incluyen, por ejemplo, lentiscos (Pistacia lentisco), teucrios (Teucrium fruticans), estipas gigantes (Stipa gigantea), diferentes euforbias (Euphorbia spp), jaras (Cistus skambergii), brecinas o brezo común (Calluna vulgaris), Phlomis purpurea, Sangisorba officinalis, Lavandula stoechas.

Además de Stipa gigantea, se han utilizado diversas especies de gramíneas ornamentales, como Carex brunnera, Hakonekloa macra, Festuca glauca, Miscanthus sinensis, Molinia arundinacea, Muhlenbergia capilaris, Nassella tenuissima, Panicum virgatum ‘Heavy Metal’, Pennisetum alopecuroides y Sesleria autumnalis.




A los ejemplares de Pinus que ya existían en la finca, se han unido otros árboles que han incorporadocomo Acer fremanii, Acer palmatum, Ficus carica, cupressus sempervirens stricta, Punica granatum, citrus x sinensis y Arbutus unedo.

Además de lentiscos, jaras y teucrios, hay otros arbustos, como mirtos (Myrthus communis tarantina), cornejos (Cornus sanguinea), tomillo rastrero (Thymus serphyllum), Hylotelephium (antes Sedum telephium), entre otros.

Entre las herbáceas abundan otras especies vivaces como Echinacea purpurea alba, Echinops ritro, Eryngium bourgatii, Perovskia atriplicifolia, Salvia nemorosa, Verbena bonariensis y V. officinalis, Stachys byzantina, y, entre otras especies más, las espectaculares espigas de Veronicastrum virginicum lavendelturm.




Las combinaciones

En este jardín, cambiante y en constante evolución, también se prueba el efecto y resultado de las diferentes combinaciones de texturas y colores, técnicas de mantenimiento, etc., llegando a convertirse en una verdadera herramienta como showroom de su propio estudio.

Jardines sostenibles con mucho arte

Los jardines con plantación de estilo naturalista son especialmente interesantes durante estos días, cuando los tonos rojizos y ocres otoñales dejan ver la faceta más atractiva de esta nueva jardinería, que pretende mirar al futuro desde una perspectiva amable con el entorno y sostenible para el medio ambiente. No nos queda más remedio. Ahora, el reto para los jardineros y paisajistas es crear jardines sostenibles sin renunciar a la belleza y el bienestar, es decir, hacerlo con sentido común y con arte. Y este jardín que muestro hoy puede ser un buen ejemplo de que es posible conseguirlo.













fotoS e informacion: alvaro sampedro fernandez reyes 

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