La flora de los Patios de Córdoba | El Blog de La Tabla

04 marzo 2013

La flora de los Patios de Córdoba

Se cuenta que en el siglo XV “cuando un sevillano mandaba labrar una casa, decía a su arquitecto: Hágame en este solar un gran patio y buenos corredores; si terreno queda, hágame usted habitaciones”






Con estos precedentes queda claro que el patio que posteriormente se exporta a Latinoamérica es un patio burgués. Esto es lo que comenta Eugenio Domínguez Vilches, ex Rector de la Universidad de Córdoba y Catedrático de Botánica de esa universidad, al referirse al trabajo de su colega argentina, Marta Silva, titulado La vivienda a patios de origen hispánico y su difusión a Iberoamérica, donde se explica el origen y evolución de esa maravilla arquitectónica.




El Patio de Córdoba, sin embargo, es popular y más moderno. Dejando a un lado la cuestión de su arquitectura, lo que le da un signo de distinción en realidad son las plantas, ya sea un patio burgués o popular. De hecho, la fiesta que conlleva todo esa puesta en escena es lo que ha convertido a lo Patios de Córdoba en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, desde el pasado 6 de diciembre de 2012.

Pero Eugenio Domínguez Vilches advierte que esto no debe significar que pensemos que los patios de Córdoba son un jardín botánico en miniatura. Se trata de verlo como un signo de identidad, una expresión de su flora ornamental. Y, por supuesto, hay que tener en cuenta también que esa flora no es toda autóctona. Solo unas pocas especies de las que se disfrutan en los patios proceden de Andalucía




Los árabes enriquecieron la flora de los patios introduciendo numerosas especies exóticas. Incluso, las famosas gitanillas (pelargonium peltatum) mal llamadas geranios,  son originarias de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. De ahí viajaron hasta Holanda en el siglo XVII y posteriormente Inglaterra. No llegaron a España hasta bien entrado el siglo XIX. Al adaptarse con éxito al clima y al crecimiento en macetas, fue poco a poco llenando los patios hasta el punto de conseguir que una planta alóctona se convirtiera en un elemento característico de la cultura ornamental andaluza y signo de identidad de estos patios.

Por supuesto, hay más plantas y el profesor Vilches nos habla de ‘tres tipos y medio’ de patios en función de su flora:


Los patios de verdes, en los que predominan plantas de grandes hojas y, lógicamente, el color predominante es el verde. Hablamos de dieffenbachia, colocasia, sanseveria, monstera, kentia y la aspidistra lurida (pilistra).







Los patios de flores, donde el color es su mayor característica. Predominan las gitanillas sudafricanas, decenas de variedades que ofrecen hojas y flores de muy diversos colores y morfología. También están el pelargonium zonale (geranio) y el pelargonium grandiflorum (geranio francés), las buganvillas americanas y dianthus (claveles). Más recientemente se han ido añadiendo otras especies, entre ellas, las cinco variedades del pelargonium crispum ‘Angeleyes’, petunias,  campanuláceas como el platicodon y clemátides.













Los patios mixtos: son la suma de los dos anteriores y exhibe su flora en primavera y el resto del año. A las plantas mecionadadas se suman el jazmín, diamela, cestrum (dama de noche), naranjos, laureles y olivos, entre otras especies.










Ultimamente todos los tipos de patios se están llenando, por razones de su fácil cultivo, de plantas crasas (cactiformes) que florecen a final de primavera, entre ellas, predominan la basiliopuntia, chamacereus, lampranthus y zygocatustruncatus (el cactus de Pascua) .

Por último, estaría un ‘medio patio’: el Patio fuera del Patio. Es decir, aquellas plantas que ya no tienen espacio en el interior del patio y que se exponen en la calle. En este caso, podemos disfrutar de ficus, aspidistra, aloe, asparagus, hedera, chlorophytum (cintas), kalanchoe, entre otras especies sin necesidad de acceder al interior.

Y en poco tiempo, supongo que esta relación se irá quedando obsoleta porque, los patios de Córdoba tiene su sello de identidad definido por los contrastes cromáticos y de texturas de su flora, eso es algo innegable y, por lo tanto, es razonable que poco a poco vaya incorporando especies y variedades que garanticen su permanente explosión de color y belleza, pero que, además, se traduzca en el sentir y la idiosincrasia de los propietarios y cuidadores de esos patios. Los patios tiene vida y la vida cambia cada día. Hay que saber adaptarse con armonía a esos cambios.








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