Flores, espinas y algún que otro bicho. El arte de Carolyn Schmitz

Carolyn Schmitz, Desert Dada


Hay quien dice que las hadas no existen. Yo, no solo creo en las hadas y en los duendes del jardín, sino que, además, los he visto en numerosas ocasiones. Claro que sí. No es tan difícil. Tan solo hay que tener los ojos bien abiertos y el corazón tierno.


Eso mismo hay que tener en la vida, además de espinas para defenderse de quienes pretenden herirte. Todo forma parte del juego. Un juego que yo aprendí, tal vez demasiado joven, pero que me enseñó a buscar lo bueno, para mi consuelo, y a despreciar lo malo, para mi defensa. Es esa escuela de la vida que no buscas, pero que agradeces después. Una especie de herencia que recibes en la adolescencia y que en la edad adulta te salva, porque te ayuda a distinguir mejor entre la buena gente y la gente no tan buena y, con ello, a ser un poco más feliz.

Entre hadas y duendes hoy me encontré con flores, y también con espinas, pero unas espinas muy divertidas y creativas, y pensé, tal vez a más de uno le viene bien sonreír hoy. Y aquí estoy, compartiendo suculentas en todo su esplendor, las más populares, las que tienen espinas, pero también plantas floridas de las que nada tenemos que temer.


Es el arte de Carolyn Schmitz, fruto de su curiosidad, de la observación y del punto de vista de un niño, ese que nunca debemos perder del todo. Ella nació en Kansas City. Siendo niña, su abuelo le regaló materiales de dibujo. Además, las pinturas y esculturas del vigilante nocturno de la Galería de Arte Nelson-Atkins le fascinaron, tanto como los bichos y pollos que había en su casa.

En 1954, su familia se dirigió hacia el oeste por la ruta 66, a través de los paisajes más emocionantes que había visto, comenta ella. En el bosque que hay cerca de Prescott, en Arizona, descubrió todavía más maravillas - animales salvajes, insectos extraños, reptiles, plantas inusuales y rocas fantásticas.  Siguió gastando lápices y modeló arcilla de la calle para crear esculturas.

Eso dice, entre otras cosas, para introducir su biografía y explicar que el arte aparentemente estaba en su destino. El resto lo expresa con su propio trabajo. A mí me ilumina la mirada y, por supuesto, me hace sonreír.

Fascinante su serie Desert Dada, mostrando a los animales como mandatarios vestidos con su flora y fauna nativa, con lo que expresa una manera caprichosa de celebrar la belleza única de los desiertos y las montañas del suroeste del continente americano.  En la serie Heels, podemos ver Dancing with Mexican Pinks, Chilean Roses, Huntington_Gardens, San Marino Spikes, Sierra Madre Spikes o Agave Spikes, que son los nombres de algunos de sus “suculentos zapatos” con tacón de aguja. Pero hay muchas más series en su trabajo, que se pueden disfrutar en su website.

No está nada mal para una tarde calurosa de verano… bueno, de primavera, pero una primavera que está a punto de finalizar y que viene cargada de cambio climático. Habrá que pensar en ello. Mientras tanto, os dejo con flores, alguna que otra espina y muchas sonrisas.



Bobcat in the Afternoon


Cougar in Red







Jackrabbit in Fantastic Hat





Queen of the Night I




Snakeskin Dress with Desert Zinnias