El jardinero y las plantas en la colección del Museo del Prado

Gordolobo (Verbascum thapsus) detalle de Descanso en la huida a Egipto, 1518–1520 • Joachim Patinir
 © Museo del Prado


Pasea por los paisajes y bodegones de las obras clásicas del Museo del Prado para buscar las pinceladas que le ayudan a identificar árboles, arbustos y herbáceas, las flores y sus frutos. En su búsqueda, encuentra los más diminutos detalles vegetales, que incluyen hasta los nervios de las hojas.


En agosto del año pasado, Fran Villegas, jardinero en el Patronato de la Alhambra y el Generalife, se puso en contacto conmigo para hablarme de una conferencia sobre arte y botánica impartida por Eduardo Barba -jardinero e investigador botánico- que se había celebrado el 10 de marzo de 2018 en el Museo del Prado. Me facilitó en enlace al vídeo de esa conferencia, titulada “Patinir botánico. Las plantas del Paraíso y del Infierno” (podeis verlo al final de este artículo) y dijo que tal vez me interesara, porque podría encajar en este blog. 

Detalle de El paso de la laguna Estigia, 1520 – 1524 • Joachim Patinir © Museo del Prado
Fresa silvestre (Fragaria vesca), llanten menor (Plantago lanceolata), diente de león (Taraxacum officinalis), violeta (Viola odorata), lirio amarillo (Iris pseudoacurus) y lirio azul (Iris germanica)
 Más arriba, carrizo (Phragmites australis) 


Antes de nada, quiero dar las gracias a Fran Villegas, por contar conmigo y, también, por las amables palabras que acompañaron a su mensaje. Ahora estamos en contacto a través de las redes sociales, algo que me permitió descubrir en su día Dendros Jardinería, una interesante empresa de jardinería sostenible que dirige junto con otros tres socios, uno de ellos es precisamente Eduardo Barba.


Quién es
Eduardo Barba

La biografía de Eduardo Barba que aparece en el sitio web de la empresa nos ayuda a descubrir quién es el investigador botánico que ha puesto nombre a las plantas de los cuadros del Museo de Prado. Esto es lo que nos cuentan:

Eduardo Barba es jardinero vocacional desde muy temprana edad, botánico, paisajista y profesor de jardinería desde 1999 en diversas escuelas y centros educativos de la Comunidad de Madrid y de Andalucía. Es especialista en el cultivo y selección de plantas para espacios verdes.

Artífice de la implantación y mantenimiento de jardines en diversos países, además del nuestro, como en Bélgica, Francia, Italia, Países Bajos, Estados Unidos o Australia.




Además, está especializado en el estudio de la botánica en obras de arte. Desde hace años desarrolla esta otra pasión y actividad investigadora en instituciones culturales nacionales, con diversas actividades y publicaciones realizadas en cada una de ellas.

Ha colaborado con el Museo Lázaro Galdiano de Madrid y el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Pero hoy me interesa destacar la exhaustiva documentación de las especies vegetales presentes en los cuadros de la colección del Museo del Prado que ha llevado a cabo en los últimos años.


La botánica
en las obras de arte

Algunos detalles acerca del trabajo desarrollado por Eduardo Barba en el Museo del Prado se pueden conocer gracias al artículo publicado hace un par de días en el diario El País (ver aquí). En dicho artículo, comenta que no es un historiador de arte, ni un científico, es “solo un jardinero” que ha logrado unir sus dos pasiones, la botánica y el arte


El Descendimiento, antes de 1443 • Rogier van der Weyden • © Museo del Prado

Detalle de El Descendimiento, antes de 1443 • Rogier van der Weyden • © Museo del Prado
Geum urbanum


También dice en ese artículo que su interés por esta disciplina nació al constatar que “en los estudios de los historiadores del arte, cuando se referían a la botánica, había lagunas, y por su parte, los botánicos, cuando tenían que hablar de arte, les faltaba saber lo que el artista había querido transmitir". Una observación muy perspicaz que le ha permitido desarrollar un trabajo realmente fascinante.


Las plantas
en la colección del Museo del Prado

En los años que lleva trabajando en la botánica de las colecciones del Museo del Prado, ha inventariado todas las piezas en las que aparecen plantas y, como comentaba al inicio, es su búsqueda le sirve hasta la más diminuta muestra de vegetación en el rincón más remoto de la obra. Comenzó por la sala del pintor Joachim Patinir y descubrió que en las cuatro tablas de la colección del museo, además de los tonos azules, había mucho verde.


Descanso en la huida a Egipto, 1518 – 1520 • Joachim Patinir • © Museo del Prado

Detalle de Descanso en la huida a Egipto, 1518 – 1520 • Joachim Patinir • © Museo del Prado


Es posible que alguno de vosotros se pregunte ¿y cuantas piezas son? Pues son 1.050 obras, entre cuadros, escultura y artes decorativas. No está nada mal, si tenemos en cuenta que el Museo del Prado muestra aproximadamente 1.700 piezas. 

Es importante destacar que su práctica va más allá de la mera identificación botánica de las especies vegetales que aparecen en esas 1.050 obras: "de cada una he señalado la especie representada, si es común o rara, sus características, si encierra alguna simbología". Es decir, lo que da un valor añadido a su trabajo como investigador es la capacidad de descubrir la simbología de las plantas que aparecen en cada obra y la relación que tienen con el lienzo. Un simbolismo vegetal que parece querer competir con el de los personajes sagrados de algunos cuadros. 

Sus conferencias hablan de eso, de la localización e identificación de las plantas y del significado que aportan al conjunto de la obra. Un trabajo de investigación fascinante que abre las puertas del arte y la botánica de par en par en cada cuadro que analiza.


Tríptico del jardín de las delicias, 1490 – 1500 • El Bosco • © Museo del Prado

Detalle de la tabla central del Tríptico del jardín de las delicias, 1490 – 1500 • El Bosco • © Museo del Prado
Aquilegia vulgaris


Es posible que el hecho de identificar las flores en algunos bodegones pueda parecernos una tarea más o menos sencilla. Pero la cuestión se hace mucho más compleja (y emocionante) cuando hablamos de detalles minúsculos, pinceladas casi escondidas. Porque ¿quién iba a pensar que en la obra “Fuente de la Gracia” del pintor flamenco Jan van Eyck “crecen” multitud de plantas herbáceas silvestres? Pues hay hasta veinte especies reconocibles. Más aún ¿Sabrías encontrar una flor de Aquilegia vulgaris entre las múltiples flores que aparecen en la tabla central de “El Jardín de las delicias” de El Bosco? y ¿el gordolobo (Verbascum thapsus) en la pintura de Joachim Patinir "Descanso en la huida a Egipto"? Pues todos esos detalles vegetales están ahí, tal y como se aprecia en las imágenes.


La Fuente de la Gracia, 1440-1445 • Jan van Eyck • © Museo del Prado

Detalle de La Fuente de la Gracia, 1440-1445 • Jan van Eyck • © Museo del Prado
Hasta 20 especies reconocidas de plantas herbáceas silvestres


Hoy en día, la búsqueda de especies vegetales pintadas en las obras de arte de la colección del Museo del Prado no cesa, porque Eduardo Barba deja claro que su catálogo no es un listado cerrado ya que "hay obras que vuelves a observarlas y descubres cosas nuevas". Esto se pone muy interesante, tanto como su trabajo.


El paso de la laguna Estigia, 1520 – 1524 • Joachim Patinir • © Museo del Prado

Detalle de El paso de la laguna Estigia, 1520 – 1524 • Joachim Patinir © Museo del Prado






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