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Vicente y Sorolla: el jardín como punto de encuentro de dos pintores jardineros

Exposición  ‘A la luz del Jardín. Sorolla – Vicente’ en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, Segovia
Exposición ‘A la luz del Jardín. Sorolla – Vicente’ en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, Segovia

Con pinturas creadas en lugares muy alejados y estilos pictóricos diferentes, Joaquín Sorolla y Esteban Vicente tienen en común que ambos pintores cultivaron su propio jardín, que se convirtió en su principal fuente de inspiración.

Ahora, esos dos célebres pintores jardineros, que nunca llegaron a conocerse, se reúnen en ‘A la luz del Jardín. Sorolla – Vicente’, una exposición espejo que puede visitarse en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en Segovia, junto con la réplica del jardín que el pintor segoviano creó en Nueva York.

Esteban Vicente en la puerta de su estudio de Bridgehampton, Nueva York. Anónimo
Joaquín Sorolla pintando en el jardín de su casa de Madrid, hacia 1920. Fotografía atribuida a Arthur Byne | Museo Sorolla, Madrid

Un jardín para pintar

La eclosión de jardines públicos que se inicia a finales del siglo XIX, surge como respuesta a la necesidad de disfrutar de los beneficios para la salud que aporta la vida al aire libre. La clase burguesa también era consciente de esos beneficios, pero, celosa de su intimidad, era más aficionada a crear su propia casa con jardín. Fue en esa época cuando algunos de los artistas más célebres del momento que se encontraban en una etapa de madurez se entregaron al arte de la jardinería.



Hablamos de pintores jardineros y, al hacerlo, es casi una exigencia mencionar en primer lugar a Monet, sus obras en Argenteuil y su jardín en Giverny. Su “jardín para pintar” y sus cuadros sirvieron de inspiración a los demás impresionistas y otros pintores de las corrientes que sucedieron al impresionismo, tal y como descubrió en su día la exposición de la Royal Academy of Arts de Londres Seis artistas-jardineros y ‘Pintando el Jardín Moderno: Monet a Matisse’.

Precisamente en esa exposición de 2016 se incluían obras del artista español Joaquín Sorolla, pintor y jardinero cuyo jardín en la casa de Madrid, hoy convertida en museo, sigue siendo un referente y objeto de deseo para quienes admiran el arte y la jardinería a partes iguales.

Exposición ‘A la luz del Jardín. Sorolla – Vicente’

Ese es el punto de encuentro de la exposición “A la luz del Jardín. Sorolla – Vicente”, organizada por el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en Segovia, y que podrá visitarse hasta el próximo 2 de octubre de 2022.

La comisaria de la exposición, Ana Doldán de Cáceres, directora conservadora de ese museo, destaca que el objetivo de esta muestra es poner de relevancia la relación de las obras de Esteban Vicente y su jardín, destacando que, aunque a lo largo de la historia del arte fueron muchos los artistas que desarrollaron su faceta de pintor de jardines, no fueron tantos los que crearon su propio jardín, lo cuidaron y lo convirtieron en su principal fuente de inspiración.

Esteban Vicente en el jardín adyacente a su estudio en Bridgehampton, Nueva York. Anónimo

Claro que ese no es el caso de Joaquín Sorolla, cuya obra se incorpora a esta exposición, y sirve para mostrar las similitudes de colores y formas de ambos pintores. Aunque creadas en lugares muy alejados y estilos pictóricos diferentes, las pinturas impresionistas de Joaquín Sorolla y el expresionismo abstracto de Esteban Vicente se encuentran en el vértice de la luz y el color que emanan sus propios jardines.

Joaquín Sorolla. Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919 | Museo Sorolla, Madrid
Esteban Vicente. Untitled, 1997 | Colección S. Ruiz Rivas, Málaga

Con el mismo enfoque, pero con una selección de obras diferente, esta exposición también se está celebrando en el Parrish Art Museum, en Water Mill, Nueva York, donde permanecerá hasta el 16 de octubre. Esa es la razón por la que el catálogo de esta exposición se ha editado en español e inglés. Puede leerse en dos direcciones, versión española y americana, actuando cada tapa como cubierta de cada idioma, e incluyendo en cada versión las obras de la correspondiente exposición. Es un verdadero tesoro.

Vicente y su jardín

La afición por la jardinería de Esteban Vicente (Segovia, 1903 – Nueva York, 2001) se inició cuando era niño. Tal y como he podido leer en el catálogo de la exposición, lo primero que recuerda cultivar fueron semillas de alpiste en una maceta. Pero, al parecer, cuando se despertó su verdadero interés por el cultivo de plantas fue un poco más tarde, en Toledo, gracias a un tío suyo que cultivaba rosas.

Esteban Vicente y Harriet Godfrey delante de la casa de invitados, en su jardín de Bridgehampton, Nueva York, hacia 1990. Anónimo

La presentación del catálogo de esta exposición la firma Andrew Stein, presidente de The Harriet and Esteban Vicente Foundation. En esa presentación destaca que en la casa que Esteban Vicente y su tercera esposa, Harriet Godfrey Peters, tenían en Brigdehampton no había piscina ni pista de tenis como en el resto de las casas de los Hamptons, sino “un laberinto de jardines y pequeñas construcciones con un magnetismo único”.

Se refiere a la granja de estilo colonial holandés que el matrimonio compró en 1964 en Long Island, en el estado estadounidense de Nueva York, concretamente en Montauk Highways, Bridgehampton. Una finca con 8.000 metros cuadrados de terreno donde Vicente tuvo la oportunidad de desarrollar una de sus grandes pasiones, más allá de la pintura: la jardinería.

Lupinos en el jardín de Esteban Vicente en Bridgehampton, Nueva York. Anónimo

La selección de obras de Vicente para esta exposición muestra la naturaleza orgánica de su jardín. En esas pinturas, que no realizaba al aire libre, sino en su estudio, sugiere a través de su paleta de color, la luz del sol, la vegetación y todo aquello que emerge en el jardín.  

Sorolla y su jardín

De las pinturas de Joaquín Sorolla (Valencia, 1863 – Cercedilla, 1923) y su jardín en la casa de la calle General Martínez Campos, que en aquella época se encontraba a las afueras de Madrid, he hablado ya en su momento. Ver: Jardín de Sorolla en Madrid: luz y agua con cerámica trianera

Un jardín que cultivó y cuidó con la ayuda de Clotilde, su mujer, y que acabó convirtiéndolo en una obra de arte en sí, su mejor modelo y rica fuente de inspiración.

Jardin de la Casa Sorolla ca 1918 Museo Sorolla
Joaquín Sorolla. Jardín de la Casa Sorolla, hacia 1918 | Museo Sorolla, Madrid

Las obras seleccionadas para esta exposición están fechadas entre 1916 y 1919. Son pinturas que muestran el estado anímico de Sorolla cuando se encuentra en el jardín. Se siente libre, y esa sensación de libertad, que se produce en la madurez del artista, es lo que lleva a un cambio en su pintura. Elimina los elementos superfluos, para poder transmitir lo que siente, sin distraerse en describir detalles de las flores o definir arquitecturas.



Le interesa el color, la luz, la atmósfera, y se advierte cierto camino hacia la abstracción. La pincelada, muy suelta, rápida y natural, capta la luz del instante.

Pintores jardineros

Eduardo Barba, jardinero paisajista, investigador botánico en obras de arte y autor de El Jardín del Prado y Una flor en el asfalto, analiza en un interesantísimo apartado del catálogo de la exposición los puntos en común de Vicente y Sorolla, como pintores y como jardineros, destacando su anhelo por estar en contacto con la naturaleza y presentando el jardín como punto de encuentro de ambos artistas.

En el artículo incluye también una descripción de los jardines creados por Vicente y Sorolla, así como una selección de las plantas favoritas de cada uno de ellos.

Además, Eduardo Barba y Manuel Sánchez, arquitecto paisajista, han colaborado en la exposición con el diseño y montaje de un réplica del jardín de Harriet y Esteban Vicente en Bridgehampton.

Recreando el jardín de Esteban Vicente

El jardín de Bridgehampton no se conserva hoy en día, por lo que fue necesario recurrir al archivo de fotos para documentar su desarrollo y diseñar esa réplica.

Jardín de Harriet y Esteban Vicente en Bridgehampton, 2001, Nueva York | Foto: Daniel Aubry
Jardín de Harriet y Esteban Vicente en Bridgehampton, 2001, Nueva York | Foto: Daniel Aubry

“La idea era llevar al jardín del museo un trocito del jardín de Esteban Vicente” me comenta Eduardo Barba. El museo tiene un patio maravilloso, dice, con una proporción muy armónica. Cuenta con un precioso castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), además de cipreses (Cupressus sempervirens), una falsa acacia (Robinia pseudoacacia) y un nogal común (Juglans regia), ambos de gran porte.  

El espacio que han ajardinado está dividido en dos zonas, una a pleno sol y otra en sombra luminosa. En ambos casos, se han utilizado una variedad de especies que aparecen en el jardín de Esteban Vicente.

Phlox paniculata ‘Fujiyama’ (flor blanca) y Phlox paniculata ‘Tenor’ (flor fucsia) | Eduardo Barba
Gaillardia ‘Burgunder’ sobre una cama de Lobularia maritima de flores blancas | Eduardo Barba
Calamintha nepeta y Coreopsis grandiflora ‘Early Sunrise’ bajo los Phlox paniculata y con un Taxus baccata ‘Fastigiata’ de fondo | Eduardo Barba

Para definir la gama cromática a utilizar se inspiraron mayoritariamente en la que utilizaba Esteban Vicente en su jardín, donde el follaje verde contrastaba con los tonos de amarillo, fucsia y blanco. Esos son los colores de la última etapa, comenta Eduardo, ya que parece ser que el jardín atravesó por varias fases a lo largo de los años.

Rudbeckia fulgida var. sullivantii ‘Goldsturm’ con Phlox paniculata ‘Fujiyama’ (flor blanca) y Phlox paniculata ‘Tenor’ (flor fucsia) | Eduardo Barba
Gaillardia ‘Burgunder’ sobre una cama de Lobularia maritima de flores blancas | Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente

En la zona soleada se ha plantado Rudbeckia hirta, Gaillardia ‘Burgunder’, Lobularia maritima, Phlox paniculata, Calamintha nepeta y Coreopsis grandiflora ‘Early Sunrise’, entre otras especies. También hubo una etapa en el jardín de Vicente, comenta, en la que predominaban las flores naranjas de Hemerocallis, que se han incluido en el esquema de plantación.

La zona de sombra está plantada con Bergenia cordiflora, Agapanthus africanus ‘Peter Pan’, Liriope muscari ‘Variegata’, Lamium galeobdolon y Dryopteris erythrosora, entre otras especies vegetales. En este caso, todavía falta un año aproximadamente para que se establezca la plantación en esa área del jardín.

Los árboles están representados con dos ejemplares: un tejo negro (Taxus baccata ‘Fastigiata’) que sirve de fondo, y un árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica) con flores de color fucsia.  

Un espacio ajardinado que evoca una de las grandes obras del artista segoviano: su propio jardín.

Catálogo de la Exposición ‘A la luz del Jardín. Sorolla – Vicente’

Fotos e información: Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y Eduardo Barba



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