Chelsea 2015 Chelsea Flower Show RHS Show

Chelsea y Kamelia Bin Zaal. The Beauty of Islam

La cultura árabe y la islámica son los temas que predominan, pero también existen influencias de otros lugares en ese jardín. Un jardín que pretende ser fiel reflejo de una cultura que ha viajado durante siglos, dejando su influencia y su riqueza en todos los rincones del mundo.

 
 Kamelia Bin Zaal
 
Los jardines como instrumento para acercarnos a otras culturas y enseñarnos a  respetarlas son siempre bienvenidos. Kamelia Bin Zaal ha pasado la mitad de su vida en Reino Unido y la otra mitad en Los Emiratos Árabes Unidos y se estrena este año en RHSChelsea Flower Show. Además, es la primera vez que se presenta a ese festival un paisajista procedente ese país. De madre escocesa y padre emiratí, Kamelia Bin Zaal sabe de primera mano que es posible conectar la sociedad occidental con la cultura árabe. Su jardín pretende construir ese puente.
 Al Barari, el patrocinador


Al Barari es un complejo residencial de lujo de Dubai, diseñado y construido por la familia Zaal y que constituye un auténtico oasis en el desierto. Entre mansiones y apartamentos, un total de seis jardines temáticos con más de 16,4 kilómetros de lagos naturalizados, corrientes, cascadas y cursos de agua dulce, libres de productos químicos. Obviamente, el verde gana y la densidad de población disminuye drásticamente (tiene el índice de densidad de población más bajo de los Emiratos Árabes Unidos). Es lo más parecido a un jardín botánico en una urbanización. Un paraíso, en cierto modo. Con esos “antecedentes familiares” no es de extrañar la pasión de  Kamelia Bin Zaal por los jardines.
 The Beauty of Islam, el jardín


Junto a las plantas, Kamelia Bin Zaal ofrece la poesía, los olores y la caligrafía, invitando a un viaje contemporáneo a través de la cultura islámica y árabe. Para ello, combina materiales modernos y clásicos procedentes de países que han tenido contacto con la cultura árabe y el islam.
La estructura de The Beauty of Islam (La belleza del Islam) es en ángulo de 45 grados, que rompe con el clásico cuadrante de los patios árabes. El jardín estará impregnado de los aromas y colores de la antigua ruta de las especias del imperio árabe, que se extendía por mar -desde el Océano Índico, el Lejano Oriente, India, Golfo Pérsico y el Mar Rojo- y por tierra, en Europa. Evoca esa riqueza vegetal la presencia de higueras y granado, jengibre, romero y cardamomo. También incluye Nannorrhops ritchieana arabica, una palmera originaria de la Península Arábiga, con hojas azul-plateadas y muy apreciada por su resistencia al frio. Otra palmera que se verá en ese jardín es la Bismarckia nobilis. Hay más plantas, como el olivo o el jazmín, el naranjo: y mucha historia que contar, extensa y exuberante.
Un elemento que no podía faltar, además del agua, viene de la mano de la arquitectura (y de la artesanía). Una estructura de sombra en voladizo de acero inoxidable y en forma de cúpula, nos muestra la trama característica de la mashrabiya,  mirador cerrado con madera tallada que solía aparecer en las habitaciones del primer piso o por encima de éste, en ocasiones con vidrios de colores. No solo servía para dividir la casa entre el interior y el exterior, sino que dejaba pasar la luz y el aire fresco, mientras el calor se quedaba fuera. Apareció en el siglo VI y continuó utilizándose hasta principios del siglo XX. Un modelo que muestra cómo la estética y la funcionalidad (social y ambiental) pueden caminar en paralelo.
 
 
El jardín, como todos los que se exhibirán en Chelsea, están ya en construcción. Solo quedan unos días para ver ese pequeño oasis en Londres. Será a partir del 19 de mayo y en el apartado de Show Gardens de RHS Chelsea Flower Show.  

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