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Medio monitor y Medio Ambiente

A diario se habla de ordenadores, dispositivos móviles de última generación de… sí, a diario se habla mucho de las últimas novedades,  de las tendencias… de “yo tengo este modelo” ¿y tú?.

Por supuesto,  en temporada preelectoral y en campañas de crisis, eso pasa a un segundo término (provisionalmente, claro) y se habla de austeridad y de cuidar el medioambiente, que da mucho juego, aunque después se vuelva a llenar de ladrillos.

Bien, yo no estoy en campaña preelectoral ni tengo una reputación algo deteriorada que deseo salvar, pero ayer tuve mi crisis particular, la pantalla del ordenador… qué poco se habla de ella, para el juego que da. Siempre mimando el CPU, siempre pendientes de copias de seguridad y antivirus, para evitar cualquier daño al disco duro. Pero ¿qué sucede con los monitores? Sin ellos, nada tiene sentido. Pues, en cierto modo, yo lo descubrí  ayer. El mío, cansado por la edad y algo también por las atrocidades del mundo que tiene que mostrar; aburrido de textos absurdos  y escandalizado de tanta hipocresía, hizo ploffff, de noche y sin hacer ruido (salvo el plofff …), para no molestar.

Eso fue en algún momento de la madrugada de este domingo. Estuve gran parte de esa jornada intentando “reanimarlo”  sin éxito.  Pero esta mañana pensé, tal vez es alguno de los cables. Baje al pueblo y mi primera sorpresa fue escuchar a Amparo, la hermana de Jose, el informático, decir, no te preocupes María José, antes de repararla te llamo para que nos digas si te interesa o no.  Yo, asombrada, le pregunté ¿pero todavía se hacen reparaciones? a lo que ella contestó, sí siempre que merezca la pena. Y yo, feliz, le dije, intentar reparar las cosas siempre merece la pena. Usar y tirar no es una buena filosofía de vida ¿no os parece?.

 


Y aquí estoy, esperando la llamada de Amparo y confiando en que lo haga para decirme que vaya a recoger  mi viejo monitor, ya reparado, ese que me ha permitido comunicarme con vosotros estos últimos años. Si no es así, tendrá que ser uno nuevo. Por cierto ¡ole por mi viejo móvil, que me ha permitido publicara en el blog los dos últimos días! Y, ya puestos…  ole por mi tendedero , que me permite prescindir de secadora (que no tengo), ole por esas ventanas y persianas que me aíslan del calor en verano hasta el punto de poder prescindir del aire acondicionado (que no tengo, ole por mi).  Ole por ese  agua de lavar las verduras que riega también los geranios y ole por los que saben de verdad y nos enseñan lo que significa cuidar el medioambiente, sin discursos demagógicos. Y, por encima de todo, ole por los gatitos y demás “bichos” que nos han prestado su territorio para poder crear nuestro hogar en él. Tendremos que hacer algo para agradececérselo, digo yo.


Sostenibilidad | Medio Ambiente

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