Jardineros (voluntarios) en un gran jardín: Vlinderhof


¿Flores? Si queremos ver flores, hay que esperar hasta que la primavera asome con más descaro. Pero eso no significa que los jardines no tengan nada que ofrecer en esta época del año, todo lo contrario, tienen mucho que ofrecer, especialmente una cosa: trabajo.


De nuevo, visitamos Vlinderhof, el jardín comunitario diseñado por Piet Oudolf que se creó dentro de un parque –Maxima Park- en la ciudad holandesa de Utrecht. Vlinderhof se creó en su día a partir de la iniciativa de los residentes del barrio y a través de la asociación “Amigos de Maxima Park”. Pero hoy no vamos a recrearnos la vista viendo esas imágenes espectaculares del jardín cuando todo ha brotado. Antes de que eso suceda hay que preparar todo. Cortar las gramíneas y, a medida que los primeros bulbos emergen, eliminar las plantas viejas para dejar espacio a las nuevas. 

No es la primera vez que muestro imágenes de los voluntarios de Vlinderhof trabajado en esos 5.000 metros cuadrados de jardín. Hemos visto ya varias imágenes de ellos plantando bulbos en otoño, o entre plantas en primavera, esas plantas que en su mayoría atraen mariposas y otros insectos beneficiosos. De hecho, el nombre de este jardín, Vlinderhof, se traduce como jardín de mariposas, tal y como comenté en su día.



El trabajo de los Jardineros (voluntarios) 


Pero hoy vamos un poco más atrás en el calendario de tareas jardineras. Concretamente, al inicio de cada nueva temporada. Las fotos que comparto son imágenes de la primera jornada de trabajo duro de esta nueva campaña en el jardín de Vlinderhof. Fotos sin flores, con pocos colores, pero con mucha ilusión. Escenas que ponen en valor el trabajo de los jardineros voluntarios (o voluntarios jardineros, como os guste más), que en ocasiones es realmente intenso. Una labor que requiere paciencia, la que hace falta para esperar y comprobar que el esfuerzo realizado en su momento ha merecido la pena.








Los voluntarios trabajan todos los sábados por la mañana y, a partir de mayo, cuando la actividad es más intensa, también lo hacen los miércoles al final de la tarde. 

El perfil del voluntario en el jardín de Vlinderhof es muy diverso y hay lugar para todas la edades y condiciones físicas. La labor que realizan suele consistir en quitar las “malas hierbas”, podar, replantar y cortar el césped. En ocasiones realizan otro tipo de tareas, como la construcción de apiarios o relacionados con el sistema de riego. En todos los casos, la asociación facilita a los voluntarios la ropa adecuada y las herramientas correctas. 

Aquellos que no se caracterizan por tener “dedos verdes” también son bien recibidos como voluntarios en otros ámbitos, como organización de eventos, visitas guiadas, relaciones públicas y comunicación; todo con el objeto de recaudar fondos que ayuden a mantener el jardín.

Están empezando a asomar de nuevo las flores de bulbos de primavera (en octubre de 2017 se plantaron casi 30.000 bulbos). Después, al despertar de la primavera le seguirán imágenes cada vez más coloridas, como hemos visto en otras ocasiones, y que recogen muy bien las imágenes del vídeo que comparto al final de este artículo, en el que se hace un resumen de lo mejor del año 2017 en Vlinderhof.

Pero antes de que todo eso vuelva a suceder, tenemos que trabajar un poco y, en este caso, sería justo rendir un pequeño homenaje a esos voluntarios dándoles su minuto de gloria, porque se lo han ganado.



















Fotos: Vlinderhof (Edwin Barendrecht y Marcel Leicher)





Si queréis conocer más detalles sobre Vlinderhof, o disfrutar de las imágenes con colores de primavera y verano, en este enlace tenéis todas las entradas que he publicado sobre este extraordinario jardín comunitario.