Flora humilde (y silvestre) del Mediterráneo que da color a la primavera

Gladiolus illyricus


Flora humilde que asoma entre matorrales, que se esconde entre las gramíneas o que brota a ras de suelo. Flores de lirios, gladiolos, puerros o achicoria. Flora silvestre mediterránea, cuyas flores cada primavera salpican los paseos de amarillo, pero también de rosa, morado o azul.

Hoy, de nuevo, os invito a pasear por mi “barrio”, como lo hago yo a diario. Si hace un par de meses hablaba de la flora silvestre mediterránea que daba la bienvenida a la primavera, en esta ocasión el recorrido será por las plantas silvestres que han destacado durante el mes de abril y mayo.  Nada extraordinario, es posible, pero yo me empeño en verlo tan mágico que no puedo evitar compartirlo.


flores silvestres color rosa
Convolvulus althaeoides

flores de margaritas silvestres y gramíneas
Chrysanthemum coronarium


A principios de abril, Chrysanthemum coronarium fue una de las plantas que abanderaron la estación con sus flores en forma de margarita. Son plantas que suele presentarse en masa, aunque también es frecuente ver flores salpicadas donde menos te lo esperas. También llegaron en abril los lirios (Iris germánica), una planta bulbosa perenne nativa del noroeste de la península balcánica y cultivada en jardines de todo el mundo. Se propaga con mucha facilidad , hasta el punto de que ahora se puede encontrar esta especie como subespontánea en bordes de caminos.


flores azules de lirios silvestres o iris germanica
Iris germanica


Mis flores favoritas este año son las de los gladiolos (Gladiolus illyricus), plantas que por esta zona asoman muy tímidamente, siempre en segunda línea, pero si caminas con atención es imposible que pasen desapercibidas sus flores, ya que a veces cogen cierta altura , como si quisieran llamar tu atención. No sucede lo mismo con las flores rosa intenso de Centaurium quadrifolium, una planta de poca altura y siempre creciendo entre piedras, pero situada en primera línea, sin esconderse, para capturar bien la luz … y tu mirada.






Centaurium quadrifolium

Otras flores que están entre mis favoritas cada primavera son las inflorescencias globosas del puerro silvestre (Allium ampeloprasum), siempre junto a campos de cultivo. 

Hay, también, una flor blanca, que a primera vista podríamos confundir con la de alguna especie del género Allium, pero que no pertenece a ese género. Se trata de Nothoscordum gracile (también conocida como Nothoscordum bornonicum y Allium fragans), una bulbosa herbácea que, a pesar de ese parecido con plantas del tipo de Allium roseum, no solo no huele a ajo, sino que tiene una delicada fragancia. Es muy común verlas por esta zona,  yo tengo siempre algunas espontáneas en el jardín y suelo preparar pequeños ramitos con sus flores todas las primaveras. En realidad, es una planta nativa de Colombia y buena parte de Sudamérica. Fue introducida en su momento como planta ornamental, habiéndose naturalizado de tal modo, que ya es difícil no considerarla nuestra cuando la encontramos en márgenes de caminos y zonas ruderales.


Ajo fragante, allium fragans, flores blancas de planta parecida al ajo pero con fragancia
Nothoscordum gracile

Flor blanca y abeja
Nothoscordum gracile

 Allium rotundum 

Allium ampeloprasum


Allium ampeloprasum


Las gramíneas siguen avanzando, atrayendo la luz y dejándose mecer suavemente por el viento. Siempre junto a los tonos amarillos, rosas o púrpura de algunas flores, realzando su belleza y convirtiéndose en sus fieles compañeras.

Si te gusta el azul intenso, quédate junto a las matas donde crecen las flores de la achicoria común o escarola (Chicorium intybus), una muy planta útil y popular.  Muy cerca de las achicorias, encontré las inflorescencias en espiga de armuelle silvestre (Atriplex Prostrata). También en azul, aparecen las flores típicas de la familia Borraginaceae, a la que pertenece Cynoglossum creticum.  

Pero si prefieres delicados tonos rosas, mira bien, al amanecer o el atardecer, las alfombras de flores de corregüela o correhuela rosa (Convolvulus althaeoides), siempre atentas a la luz del sol.


Flores azules de achicoria (escarola)
Chicorium intybus

Convolvulus althaeoides

Cynoglossum creticum





Me declaro gran admiradora del llantén (Plantago lagopulus). Bueno, en realidad de muchas las especies del género Plantago que veo por aquí, pero tengo especial predilección por esos suelos cubiertos de botones brillantes cuando los rayos del sol al caer la tarde los enciende. Una maravilla.

Pero se hace aún más vistosa esa alfombra, cuando al llantén le acompañan las inflorescencias secas de las crestas de gallo (Bartsia trixago) que previamente lucieron unas espigas de flores terminales bilabiadas, en este caso bicolor (rosaceo y blanco).


Bartsia trixago






Las escabiosas (Scabiosa atropurpurea), solas o en compañía de alguna abeja, cogen cada vez más altura, parecen querer alcanzar el cielo y sus flores bailan de tal forma que resulta muy difícil capturarlas con la cámara. Me encantaría tener miles de escabiosas por el jardín, pero solo he conseguido alguna que otra despistada.


Scabiosa atropurpurea





La ruda menor (Ruta angustifolia) una planta con olor fuerte y ciertamente desagradable,  pero muy utilizada en la medicina tradicional por sus múltiples propiedades, y con flores amarillas que tienen su encanto. En azul, otra planta cuyo follaje tiene un olor muy peculiar, parecido al betún, pero con bonitas flores en tonos azul pálido.


Ruta angustifolia

Helichrysum stoechas

Anacylus valentinus


Manzanillas, no podían faltar las flores de manzanilla, como la manzanilla valenciana (Anacylus valentinus); o la manzanilla basta (Helichrysum stoechas),  que es una verdadera delicia acercarse a ella por el agradable aroma que desprende.

Los cardos se hacen notar, mientras que las flores de Centaurea aspera, hierba típica de los campos de secano, asoman desde febrero y continuarán haciéndolo hasta noviembre. También desde febrero, y hasta julio, se pueden ver las vistosas inflorescencias de Galactites tomentosa, siempre mágicas.


Galactites tomentosa


Pero hay para descubrir. Han sido dos meses, con sus correspondientes amaneceres y atardeceres, y, creo recordar, en ese tiempo ha habido cuatro o cinco días de lluvia en total. Si no me salen mal las cuentas, estas plantas se consideran humildes porque crecen en terrenos baldíos; en márgenes de caminos o junto a campos de cultivo, pero está claro que dan mucho para lo poco que reciben, y eso las hace grandes y encantadoras.


Bituminaria bituminosa
Echium creticum ssp coincyanum



Fumana ericoides


Echium creticum ssp. coincyanum 


Atriplex Prostrata

Paronychia capitata

Cynoglossum creticum



PUEDE INTERESARTE




EXPLORA MÁS SOBRE ESTE TEMA