Monarda, plantas con flores estivales que atraen polinizadores

Monarda didyma 'Jacob Cline' y Crocosmia masoniorum 'Vulcano' | Foto Royal Botanic Garden Edinburg


Monarda (bergamota silvestre) es un componente habitual en los jardines de vivaces, con densos racimos terminales de flores de colores brillantes en verano que duran un largo periodo y proporcionan un gran impacto visual cuando se plantan en masa.

Pero, a su valor ornamental, hay que añadir que estas plantas juegan un papel en la mejora del medio ambiente, puesto que sus flores, que son una rica fuente de néctar, atraen a muchos tipos de vida silvestre, incluidos los colibríes, las abejas, las mariposas, las polillas y las aves que se alimentan de semillas, haciendo de estas plantas una apuesta segura cuando se persigue una plantación que favorezca la biodiversidad en el jardín.



Género Monarda


Ciertamente, se pueden encontrar numerosas virtudes en estas plantas polinizadoras incluidas en el género Monarda, que lo integran 22 especies aceptadas de herbáceas perennes rizomatosas de hoja caduca (vivaces); anuales o bienales, todas ellas nativas de Norteamérica. Los tallos cuadrados de las monardas nos dan la pista de la familia a la que pertenecen, Lamiaceae, la misma que la menta o la salvia.

El género Monarda recibió su nombre del médico y botánico español Nicolás Bautista Monardes(1493-1588), quien escribió en 1571 el primer libro de referencia sobre el valor medicinal de las plantas nativas de América del Norte: Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales.

Monarda tiene un crecimiento erguido, en grupos de tallos verticales con hojas opuestas que tienen fragancia mentolada cuando son aplastadas. Dependiendo de la especie, puede alcanzar de 60 a 120 cm de altura.


Monarda ‘Purple Rooster’ | Foto Mt. Cuba Center

Monarda 'Raspberry Wine' | Foto US Perennials


La floración, que surge desde principios del verano hasta la llegada del otoño, puede durar hasta 6 semanas. La inflorescencia es una agrupación de cálices en forma de brotes, de los cuales surgen las flores de abajo hacia arriba. Sus flores son tubulares, de color rojo, lavanda, rosa, blanco o morado, y aparecen en la parte superior de la planta. La inflorescencia –de 2,5 a 7,5 cm– se presenta rodeada de brácteas que en ocasiones se presentan en colores brillantes y son una parte importante de la gran belleza de esta planta.


Monarda ‘Judith’s Fancy Fuchsia’ | Foto Mt. Cuba Center


Los nativos americanos y los primeros colonos usaron las hojas y flores de Monarda para hacer una variedad de ungüentos y bebidas medicinales. De hecho, en inglés se suele conocer a las monardas como bee balm (bálsamo de abeja) en alusión a su capacidad de calmar el dolor asociado con las picaduras de abeja. A pesar de ese nombre común, sus flores tubulares son mucho más atractivas para otros polinizadores, como los abejorros de lengua larga, las mariposas y las polillas. Quienes viven en la región tropical del continente americano pueden comprobar también lo seductoras que resultan esas flores para los colibríes.


Monarda ‘Colrain Red’ | Foto Mt. Cuba Center


Es conocida también como bergamota silvestre porque tiene una fragancia similar a la verdadera bergamota (Citrus x bergamia), una fruta amarga de cuya piel se extrae el aceite esencial que se usa como aromatizante de las variedades de té Earl Grey y Lady Grey.



Monarda en el Jardín


Las monardas se pueden plantar en primavera o en otoño. Prefieren suelo arcilloso, rico en materia orgánica, húmedo, pero bien drenado, y con pH neutro o ligeramente ácido a neutro.

Es muy importante situarlas a pleno sol para lograr una rica floración y que desarrollen tallos vigorosos, evitando así, especialmente en las variedades más altas, que la planta se doble cuando hay fuertes lluvias y viento. Lo recomendable es plantarlas en un lugar que reciba al menos 6 horas de pleno sol cada día.

También conviene mantener el suelo uniformemente húmedo durante la temporada de crecimiento. Si es necesario, se puede agregar mantillo alrededor de las plantas para preservar la humedad en el suelo.


Monarda en la frontera de herbáceas (Hot Border) de Helmsley Walled Garden | Foto Helmsley Walled Garden


Hay que evitar que las plantas crezcan abarrotadas, dejando que el circule el aire entre ellas, y no debemos regar las plantas por encima. Con ello contribuiremos a protegerlas del moho o mildiu polvoriento, enfermedad causada por una infección de las muchas especies de hongos de la familia Erysiphaceae y que se convierte en el punto débil de las monardas. Aunque suele ser un problema meramente estético, las infecciones graves pueden causar decoloración y caída prematura de las hojas.

Como sucede con otras especies, conviene cortar las flores marchitas para alentar a la planta a volver a florecer a finales de verano. En la última floración, podemos dejar las cabezas de semillas, que aportarán estructura al jardín en otoño e invierno y servirán de alimento para las aves silvestres.

Se puede dividir en primavera cuando haya un buen crecimiento basal. Al ser una planta que puede extenderse rápidamente por estolones subterráneos, cada tres a cinco años conviene desenterrarlos y dividirlos, para replantar después las partes externas del grupo, desechando el centro más viejo. Son plantas de raíces poco profundas, por lo que se pueden extraer fácilmente. 


Especies


La mayoría de las selecciones disponibles actualmente para su uso en jardinería son híbridos de dos especies de Monarda: M. didyma y M. fistulosa.


Monarda didyma

Es una especie nativa del este de Canadá al este de los Estados Unidos. Tiene tallos altos y robustos –60 a 120 cm de altura– y tiene flores de color rojo escarlata que se mantienen hasta 8 semanas. Se encuentran disponibles selecciones de cultivares con tonos de flores de rojo, rosa, lavanda, púrpura y violeta.


Monarda didyma | Foto Mt. Cuba Center


Proporciona color y contraste en las fronteras de vivaces en jardines de estilo naturalista o en los de estilo cottage; en prados floridos y a lo largo de estanques y arroyos. Son ideales para jardines de estilo silvestre y de polinizadores.

Es la especie que se extiende con más fuerza, en comparación que otras especies como Monarda fistulosa, que lo hace de forma moderada, y Monarda bradburiana, más lenta.


Monarda fistulosa

Es una especie nativa de Canadá al noreste de México. Se produce en suelos secos en praderas, bosques rocosos secos y márgenes de claros, campos baldíos y a lo largo de carreteras y ferrocarriles. Tiene tallos altos y robustos –60 a 120 cm de altura– y flores de color lavanda.


Monarda fistulosa | Foto Mt. Cuba Center


A pesar de que se encuentra a menudo en hábitats más secos y soleados que M. didyma, no se recomienda plantarla en suelos secos, ya que cualquier estrés adicional puede conducir a la planta sufrir mildiu polvoriento y defoliación.

Proporciona color y contraste en prados floridos y fronteras de vivaces, aunque lo cierto es que las selecciones obtenidas de esta especie son menos coloridas que las de Monarda didyma.

Otras especies interesantes desde el punto de vista ornamental son Monarda bradburiana, con flores de color rosa pálido, hábito corto (75 cm) y resistente a enfermedades;  M. citriodora (bergamota limón), con vistosas flores de color lavanda, pero con hábito débil que hace que se comporten como anuales;  y M. Punctata, cuyas inflorescencias presentan grandes brácteas, justo debajo de cada cabeza de flor, que pueden variar en color de rosa claro a blanco y proporcionan un interés ornamental por mucho más tiempo que las flores reales. 


Monarda bradburiana | Foto Mt. Cuba Center


Monarda citriodora | Foto Mt. Cuba Center


 



Híbridos y cultivares de Monarda 


El primer registro histórico de Monarda utilizada como planta de jardín data de 1745, cuando el inglés Peter Collinson sembró en su jardín semillas de Monarda didyma del famoso botánico estadounidense de Filadelfia, John Bartram, que las había recolectado en Oswego, Nueva York.

Durante muchos años, se ha llevado a cabo la cría de nuevos cultivares de Monarda, principalmente con el objeto de obtener nuevos colores de las flores. Fue a partir de la década de 1960, gracias a un programa del gobierno canadiense, cuando se tuvo en cuenta también la mejora del rendimiento de la planta y su resistencia al mildiu polvoriento.

Con el tiempo, los cultivares obtenidos han mejorado su resistencia a la sequía y enfermedades, el hábito de crecimiento y la calidad del follaje. También se ha ido mejorando la exhibición floral y se presentan en una amplia gama de colores que incluyen rojo brillante, púrpura, fucsia, blanco y muchos tonos intermedios. Los tamaños varían mucho de las selecciones enanas de solo 30 cm de alto a los cultivares de más de 120 cm.

En el jardín, las monardas proporcionan color, estructura vertical y néctar. Todos los cultivares atraen a determinados polinizadores, aunque sí es cierto que las mejores monardas para atraerlos son las especies silvestres, especialmente Monarda fistulosa, considerada como un verdadero imán polinizador.

Su tendencia a extenderse se presenta como un atributo negativo, aunque puede convertirse en ventaja desde el punto de vista del diseño, especialmente en áreas donde se necesita cubrir mucho espacio o en plantaciones de estilo naturalista junto a otras plantas vigorosas que puedan competir en igualdad de condiciones.


Monarda 'Cambridge Scarlet' | Foto US Perennials

Monarda 'Marschall's Delight' | Foto US Perennials

Monarda 'Mohawk' | Foto US Perennials

Monarda 'Purple Rooster' | Foto US Perennials

Monarda AChal (Grand Marshall) Foto Mt. Cuba Center

Monarda 'Colrain Red' | Foto Mt. Cuba Center

Monarda 'Dark Ponticum' | Foto Mt. Cuba Center

Monarda ‘Gardenview Scarlet’ | Foto Mt. Cuba Center

Monarda ‘On Parade’ | Foto Mt. Cuba Center

Monarda ‘Violet Queen’  | Foto Mt. Cuba Center






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