Salvia canariensis 'Lancelot', una planta tolerante a la sequía con flores que atraen miradas y polinizadores

Salvia canariensis 'Lancelot'

Un salvia de porte erguido y follaje gris perfumado, que produce vistosas espigas de flores desde la primavera hasta el otoño. Gran polinizadora para pájaros, abejas y mariposas; de bajo mantenimiento; resistente a plagas y tolerante a la sequía y a los vientos costeros. Poco más se le puede pedir a una planta que, además, no escatima en belleza.


Conocida como salvia canaria, garitopa o salvia morisca, Salvia canariensis es un endemismo presente en todas las Islas Canarias, y una de las 1006 especies aceptadas de ese popular género de plantas, de distribución nativa cosmopolita, que pertenecen a la familia Lamiaceae.

Se trata de arbusto erguido de hoja perenne, de crecimiento rápido, que puede alcanzar entre 1,5 y 2,4 m de altura y 1,5 m de ancho.

Salvia Canariensis ‘Lancelot’

‘Lancelot’ es una forma hortícola de Salvia canariensis, con tallos grandes y cuadrados que están cubiertos de una pelusa blanca muy tomentosa, hojas grandes lanceoladas-triangulares que son muy fragantes y también se cubren de un espeso pelo blanco que ayuda a mantener la humedad, lo que ayuda a la planta a adaptarse a condiciones de sequía extrema.

 




Pero sin duda, su gran interés ornamental lo brinda la espectacular y duradera floración. Desde la primavera hasta el otoño, produce grandes espigas de flores de color lavanda púrpura con brácteas lavanda rosado más largas que el cáliz, que permanecen coloridas cuando las terminan de florecer. 

Pero esas flores no solo resultan atractivas desde el punto de vista ornamental, ya que también lo son para polinizadores como pájaros, abejas y mariposas que las visitan, un valor añadido, sin duda, especialmente en jardines donde se desea fomentar la biodiversidad.

Es una planta de bajo mantenimiento, una verdadera todoterreno nada exigente en el tipo de suelo, siempre que esté bien drenado, ya que no toleran el exceso de agua. Prefieren una situación soleada o sombra moteada. Además, es conocida por su alta resistencia a plagas y enfermedades, los vientos costeros, el fuerte calor del verano, la sequía (una vez establecida la planta) y las heladas suaves.


Después de la floración, cuando las espigas florales mueren, podemos podar ligeramente, incluso, se pueden realizar otras podas a finales del otoño o principios del invierno y en primavera volverá a crecer con rapidez. Se propaga a partir de semillas sembradas en primavera u otoño.

Son ideales para cultivar en la zona intermedia de borduras de herbáceas o en el centro de un jardín de salvias. También se pueden cultivar como ejemplares aislado o en macetas (así la estoy cultivando yo, de momento con éxito).

Sus espigas recién cortadas se pueden incorporar a los arreglos florales, y también suele ser utilizada en composiciones como flor seca.



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