En la vida nos encontramos con muchas personas que quieren todo lo que tiene los demás de manera obsesiva;  y si el objeto de deseo es una planta exótica, las consecuencias pueden llegar a ser desastrosas.

La parte menos amable del mundo de las plantas viene representada por la actitud de quienes, bien por vanidad o bien por interés lucrativo -a veces por ambos motivos- son capaces de arrasar con todo lo que encuentran a su paso. La historia nos habla, por ejemplo, de la Tulipomanía y las consecuencias económicas de ese episodio, que dio como resultado la primera burbuja financiera de la historia.

La “pasión” por las orquídeas también ha traído de todo y, por el camino, se ha llevado mucho. Numerosas especies silvestres de orquídeas se ha vuelto vulnerables, mientras que otras han desaparecido.  Hace dos años, al hablaros del festival de orquídeas de Kew Gardens, que en esa edición tenía como lema Cazadores de plantas ya mencionaba las “aventuras” de los cazadores de orquídeas durante la época Victoriana. También he mencionado el proyecto que desarrollan en el jardín botánico Fairchild Tropical Botanical Garden, The Million Orchid Project, con el que se pretende recuperar buena parte de los tesoros perdidos dentro de ese género. 


Orquideomanía | Orchidelirium

Hoy volvemos a hablar de fiebre, de la que provoca el ser humano y, de nuevo, de las orquídeas. Esa fiebre de los cazadores de orquídeas derivó en la llamada orquideomanía (orchidmania en inglés)  es decir,  el período de euforia por el cultivo de orquídeas exóticas entre las clases sociales acomodadas de Europa, que se produjo durante los siglos XVIII y XIX y que también es conocido como orchidelirium. Esa palabra casi lo define mejor.  Esos delirios del ser humano que tanto daño hacen. Si querían estar acorde con su estatus social, era casi obligado tener un orquidario, e incluso, cuando una especie exótica florecía, se organizaban fiestas para celebrarlo.

El descubrimiento del barco a vapor a mediados del siglo XVIII contribuyó a la expansión de las orquídeas exóticas .  El apogeo de la fiebre de orquídeas estaba en marcha.  Se buscaban orquídeas que fueran raras.  Se llegaron a pagar cantidades astronómicas por ellas. Arrasaron sin pudor bosques de las regiones tropicales de América. También organizaron expediciones a Asia.  Algunos empresarios se hicieron millonarios. Frederick Sander,  cultivador de orquídeas para  la reina Isabel , fue considerado como el “rey de la orquídea” y tomó el control de ese mercado.

Pero, tras la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1929, el panorama cambió. Ya no había poder adquisitivo y, además, la carestía energética hacía imposible utilizar la calefacción en los orquidarios privados para  conservar las orquídeas. A partir de entonces, el comercio de orquídeas pasó a manos de empresarios comerciales.


Orchidelirium Jardín Botánico de Nueva York

Con ese nombre ‘Orchidelirium’ presenta el Jardín Botánico de Nueva York su feria de orquídeas de este año, donde se exhiben miles de orquídeas (27 febrero a 17 abril 2016) creando un colorido tapiz en uno de los invernaderos:  Enid A. Haupt Conservatory.  La puesta en escena ha sida diseñada por  Christian Primeau,  creando cascadas, como solían hacer en los invernaderos de la época Victoriana,  con el propósito de simular el ambiente natural de esas  especies exóticas.  

Y ahora sí, nos trasladamos, por arte de magia, al Jardín Botánico de Nueva York para ver cómo lucen esas orquídeas que conservan con esmero y que ahora se exhiben en «Orchidelirium»


Fotos | New York Botanical Garden


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