Fiesta en invierno: la floración del almendro, especie introducida muy nuestra | El Blog de La Tabla

16 febrero 2017

Fiesta en invierno: la floración del almendro, especie introducida muy nuestra




Un árbol robusto y de larga vida. En la cuenca mediterránea puede vivir entre 60 y 80 años, en ocasiones hasta un siglo. El almendro es uno de los principales árboles cultivados con fines comerciales en el litoral mediterráneo. Su floración es una de las más admiradas y, dependiendo de las variedades, puede comenzar en enero (floración temprana); en febrero (floración media); entre febrero y marzo (floración tardía) y en marzo (floración extra tardía).




El almendro • Especie introducida muy nuestra

Es interesante recordar que el almendro (Prunus dulcis) no es una especie autóctona. Su área natural está en el centro y sudoeste de Asia, y en el norte de África. Pero en la Península es una planta introducida desde hace más de 2.000 años, probablemente por los fenicios; y ampliamente distribuida por los romanos, de modo que tendríamos que decir que es una especie alóctona introducida muy, muy nuestra.

Árbol frutal con fines comerciales y ornamentales

Todos sabemos que el almendro es uno de los primeros frutales en florecer, por eso su cultivo con fines comerciales ha estado restringido tradicionalmente a las zonas libres de heladas o con un peligro de heladas reducido.

Su temprana y espectacular floración, que varía, tal y como comenté al inicio, en función de las diferentes variedades, ha hecho que sea un perfecto candidato para su cultivo como árbol ornamental en parques y jardines, públicos o privados.



Producción de almendro en España

En relación a su enfoque comercial, lógicamente el almendro se cultiva principalmente por su semilla, la almendra. Existen numerosas variedades de cultivo, siendo España en la actualidad el tercer productor mundial después de EEUU (California) y Australia (en el año 2010 Australia supera a España por primera vez en la historia)

El cultivo del almendro ocupa en España alrededor de 544.186 hectáreas de cultivo. La producción se concentra en las Comunidades del litoral mediterráneo: Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares (Mallorca), Andalucía y Aragón. 

Se cultivan más de cien variedades debido a la gran riqueza genética, pero existen cinco tipos comerciales definidos y seleccionados entre las variedades de mayor calidad, que son Marcona, Largueta, Planeta, Comunas o Valencias y Mallorca.

De las cinco variedades, tres son variedades nativas españolas botánicamente puras: Marcona, Largueta y Planeta. Mallorca y Valencias no son variedades en sentido estricto, Mallorca es el nombre genérico bajo el que se comercializan todas las variedades producidas en la Isla de Mallorca y Valencias, un conglomerado heterogéneo de diversas variedades botánicas.




Polinización cruzada para obtener cosecha

Las variedades tradicionales de almendro son autoincompatibles, es decir, que las flores no se polinizan con el polen de flores de su variedad, sino que necesitan polen de variedades diferentes, que sean compatibles y que crezcan en su proximidad, lo que hace que resulte indispensable la polinización cruzada para producir una cosecha.


Algunos usos del almendro y su semilla

La almendra se consume cruda, tostada, salada o ahumada.  Se utiliza como complemento en gastronomía (guisos o ensaladas) y muy especialmente en repostería, una herencia de la cultura árabe que ha llevado a elaborar tartas, turrones, polvorones, mazapanes y otros dulces a base de almendra.

Es muy apreciado también el aceite que se extrae de las almendras para su uso en cosmética. También lo es la leche de almendras, semejante a la de la horchata, que se extrae al triturarlas.

La cubierta verde de la semilla se utiliza para forraje y su cáscara como combustible. Además, su madera rojiza es muy apreciada en ebanistería, por ser muy dura y no agrietarse con facilidad.



Especie rústica apropiada para jardinería sostenible

La rusticidad del almendro es conocida y hace que sea un árbol muy adecuado para su uso en el diseño de jardines sostenibles. El almendro requiere suelos calizos y tolera climas extremos de inviernos húmedos y veranos calurosos. Claro que, si queremos que esté a sus anchas, no debemos olvidar que prefiere climas templados, secos, a veces algo áridos. En la Cuenca del Mediterráneo están realmente felices. Yo llevo días viéndolos en flor, a orillas de los caminos, en mitad del campo. Son almendros asilvestrados, es decir, que crecen en estado silvestre, aunque proceden de semilla cultivada. Lo cierto es que regalan un paisaje absolutamente evocador, especialmente al atardecer.


Flores de invierno

No nieva, por aquí no nieva, pero las flores de los almendros nos regalan multitud de pétalos blancos (a veces rosados, según la variedad) que nada tienen que envidiar a los copos de nieve. Son flores de invierno por excelencia. Por esta zona las variedades son mayoritariamente de floración temprana y llevó viendo esas flores desde finales de enero. 

Ahora, dos semanas después, algunos de esos pétalos empiezan a caer, otros pierdes su frescura, pero las hojas verdes, brillantes, que comienzan a brotar en sus ramas anuncian que el ciclo continúa, que pronto vendrán la primavera y, unos meses después, los frutos y sus ricas almendras.







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