El campo está dorado y el bouquet de flores silvestres, también


Una ola de calor es un periodo más o menos prolongado, excesivamente cálido, que puede ser también muy húmedo, aunque ello suele ser raro, ya que el propio calor atmosférico hace que la humedad se condense formando nubes, con lo que disminuye el calor atmosférico (calor de condensación) al ser en parte absorbido por esas nubes.

Toda esa definición “de carrerilla” la he copiado de Wikipedia, porque hace tanto calor que mi cerebro no es capaz de articular palabra. Pero quería presumir un poco del ramo que hice ayer, que es una buena prueba de que el campo ya no recuerda aquellas lluvias de otoño e invierno, porque las reservas están más que consumidas. No obstante, es julio y lo cierto es que ya es habitual que el paisaje por estos lares sea así, dorado, muy dorado. En esta ocasión se cuela el luminoso verde claro de las inflorescencias del Sedum sediforme y … y ya está, algo de blanco, y oro por aquí y por allá.

Los ingredientes del bouquet silvestre hoy son Allium ampeloprasum, Allium polianthum, Stipa parviflora, Avena Sativa, Stipa tenacissima, Sideritis angustifolia, Scabiosa columbaria, Plantago lanceolata, Sedum sediforme y Daucus Carota.