Cambio climático y plantación de jardines tolerantes a la sequía

Vivero de Olivier y Clara Filippi (Pépinière Filippi), Meze Francia © Foto Clive Nichols


Manejarse en un jardín soleado y caluroso con un suelo que siempre parece secarse puede llegar a convertirse en una pesadilla, pero muchos jardineros han comprobado que existe un buen surtido de plantas de gran belleza que adoran esas condiciones. La inspiración está servida si ponemos los ojos en las regiones con clima mediterráneo y la extraordinaria diversidad de su flora adaptada a la sequía.


El cambio climático ha puesto en alerta a jardineros y diseñadores de plantación de jardines, especialmente a quienes estaba acostumbrados a las condiciones de cultivo propias de regiones con clima templado y la sequía no era un problema con el que lidiar a la hora de diseñar o mantener un jardín.

Pero la experiencia de los últimos veranos y los escenarios de cambio climático, que predicen veranos más cálidos con mayores horas de luz y períodos de sequía en regiones de clima templado, han hecho que las especies mediterráneas se estén convirtiendo en plantas de jardín ideales y las propuestas de expertos en jardines de secano, como Olivier Filippi, son cada vez más aceptadas y admiradas, porque han puesto de manifiesto que elegir las plantas adecuadas para hacer frente a las condiciones secas no tiene por qué ser difícil ni costoso.


Cómo se adaptan las plantas al clima mediterráneo


Lo que caracteriza al clima mediterráneo es la coincidencia de un periodo anual de sequía con la época más calurosa del año. Esta circunstancia hace que las plantas sufran un fuerte estrés hídrico, puesto que la evaporación es mayor que la precipitación. Además, los inviernos son templados, y los otoños y primaveras se suelen presentar con abundantes precipitaciones. Otra de las características del clima mediterráneo se refiere a los frecuentes incendios forestales, a los cuales la vegetación ha llegado a adaptarse.


Vivero de Olivier y Clara Filippi (Pépinière Filippi), Meze Francia © Foto Clive Nichols


Las plantas mediterráneas se originan en hábitats caracterizados por veranos calurosos y muy secos, inviernos moderadamente húmedos y suelos pedregosos y bien drenados. Se adaptan a la situación de estrés hídrico modificando las hojas. Son plantas perennifolias (en ocasiones pueden perder las hojas en el período seco) y esclerófilas (hojas pequeñas, duras y coriáceas como adaptación a climas secos). Además, las hojas están cubiertas de gruesa cutícula brillante o blanquecina que puede estar tapizada por una capa de pelos o glándulas.  Las estomas se concentran en el envés de las hojas, que pueden enrollarse sobre sí mismas, para reducir la superficie de contacto con el aire. En ocasiones las hojas se reducen y los tallos se transforman en espinas.

Muchas de estas plantas mediterráneas son aromáticas, ya que producen aceites esenciales que repelen a los herbívoros y se extienden por la superficie de las hojas reduciendo la evaporación.


Buscar inspiración imitando el Mediterráneo


Si bien es cierto que la flora mediterránea propiamente dicha se refiere a las plantas nativas de la cuenca del Mediterráneo, existente otras cuatro regiones de clima mediterráneo del mundo que ofrecen especies que también están perfectamente adaptadas a la sequía (ver Un paseo por las plantas mediterráneas).


Alchemilla mollis y Verbascum olympicum en el sendero de grava de Asthall Manor, Oxfordshire © Foto Clive Nichols


Quienes buscan inspiración en las plantas mediterráneas seguramente la encuentren sin dificultad, puesto que la flora es mucho más rica en regiones con clima mediterráneo que en regiones con clima templado. Si a las 25.000 especies de plantas mediterráneas le unimos las 50.000 que suman las del centro de Chile, California, Sudáfrica (Región del Cabo) y Australia, es lógico suponer que se pueden lograr fácilmente plantaciones espectaculares a partir de especies que tienen poca demanda de humedad.


Selección plantas tolerantes a la sequía


Cuando buscamos crear un jardín capaz de hacer frente a las condiciones cálidas y secas, las hojas de las plantas pueden darnos una gran pista: si son puntiagudas, con tiras, plateadas, peludas, cerosas, perfumadas o con forma de aguja, es probable que la planta disfrute creciendo a pleno sol.

Si las hojas de una planta tienen dos de estas cualidades (como el follaje plateado y perfumado de la lavanda), es casi seguro que adorará el sol y, además, no le importará secarse de vez en cuando.

Jardín Seco en RHS Garden Hyde Hall © Foto RHS /Jason Ingram


Estas adaptaciones de las plantas al calor les dan personalidades muy atractivas, llenas de colores, texturas y formas interesantes. Si mezclamos plantas con diferentes atributos obtendremos un mejor impacto. Las hojas grises y peludas de Stachys byzantina, por ejemplo, contrastan de maravilla con las matas plumosas verticales doradas de textura fina de Nassella tenuissima (Stipa tenuissima).

Teniendo en cuenta que a muchas plantas aromáticas les encantan las condiciones cálidas y secas, es importante pensar en las especies de lavandas y romero que crecen silvestres en las laderas mediterráneas bañadas por el sol. En este caso, es mejor cultivarlos junto a los senderos para que pueda pasar fácilmente por sus hojas aromáticas u oler sus flores perfumadas con facilidad.


El clima, el suelo y la resistencia a la sequía


Para determinar qué especies de plantas serán las más adecuadas para cultivar a pleno sol y con bajos requerimientos hídricos, no solo es importante conocer previamente las características del clima y el suelo de la zona donde debamos realizar la plantación, sino también, el grado de resistencia a la sequía de las plantas.

Olivier Filippi propone una clasificación de plantas según la escala de resistencia a la sequía que orientan en selección de especies en función de las características de nuestra zona. Esta escala utiliza códigos que van del 1 al 6: el 1 corresponde a las plantas menos resistentes a la sequía y el 6 a las plantas más resistentes. De este modo, las plantas con el código 1 solo resistirán los períodos de sequía en verano que no excedan un mes. Las plantas con el código 3 serán adecuadas para un jardín sin riego, en condiciones normales de suelo y exposición, en las regiones donde el período de sequía estival dura de 3 a 4 meses (como, por ejemplo, la región de Marsella). Las plantas con el código 6 son plantas extremadamente resistentes, provenientes de ambientes subdesérticos.


Verbascum, Stipa gigantea, Eryngium bourgatti 'Picos Blue', Acanthus mollis y Dasylirion. RHS Hyde Hall © Foto RHS /Jason Ingram

Además de la selección de especies, debemos tener en cuenta algunas consideraciones prácticas, como plantar pequeños especímenes con el fin de que se vayan acostumbrando a su entorno de crecimiento gradualmente a medida que se desarrollan. También es importante agregar materia orgánica al suelo antes de plantar, lo que puede ayudar a mejorar tanto la disponibilidad de agua como el drenaje, pero no es conveniente agregar fertilizantes, ya que fomentarían un crecimiento exuberante que puede requerir riego adicional. Para retener la humedad del suelo podemos utilizar mantillo.

Cualquiera de los libros de Olivier Filippi son recomendables para descubrir el potencial de las plantas mediterráneas en la jardinería y familiarizarse con el diseño de plantación en condiciones de sequía. Entre ellos, El jardín sin riego se ha convertido en una todo un “manual de instrucciones” sobre los jardines de secano, y (en inglés) Planting Design for Dry Gardens  una gran herramienta para descubrir un nuevo concepto de cubierta vegetal que va más allá de lo que solemos entender como césped tradicional. Los libros siempre ayudan. Nuestra experiencia será el siguiente paso.

Jardín Seco en RHS Garden Hyde Hall © Foto RHS / Jason Ingram




Libros sobre jardinería sin casi riego y plantas tolerantes a la sequía
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