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10 formas de reducir el plástico en el jardín

Reducir el plástico en el jardín. Marcadores de madera | Foto: RHS

La industria de la horticultura y la práctica de la jardinería no actividades ajenas a la contaminación ambiental por el uso de plástico. Esa crisis global requiere urgentemente un cambio de actitud que comienza por plantearnos de qué forma podríamos reducir el uso de plástico en el jardín, además de tener en cuenta la necesidad de reutilizarlo durante el mayor tiempo posible y, en última estancia, la obligación de desecharlo en los contenedores adecuados.

Ligero, económico y resistente a la putrefacción, incluso cuando está húmedo. El plástico es realmente útil en el jardín, no nos vamos a engañar. Pero, tampoco podemos ignorar que tiene un elevado coste para el medio ambiente y la vida silvestre. Razones no faltan para que nos preocupe esta cuestión. El tema inquieta aún más cuando descubrimos, por ejemplo, que las macetas de plástico tardan más de 400 años en descomponerse y que alrededor de un tercio de los envases de plástico terminan en los océanos.

Jardinear sin plástico

Ya hablé en su día de las tres erres de la ecología (Reducir – Reutilizar – Reciclar) y la importancia de seguir ese orden, a las que se ha unido una cuarta R, la de reinvertir, que se refiere al hecho de estimular la demanda de productos reciclados comprando artículos reciclados. Ahora quería aplicar ese modelo a la forma de reducir, usar y reciclar el plástico en la jardinería.

► Reducir: deja de comprar plástico nuevo y busca alternativas

Reducir es siempre la prioridad en la jerarquía de residuos, por lo tanto, en la horticultura lo más importante es reducir el consumo de macetas y accesorios de plástico que solemos necesitar para el cultivo de nuestras plantas, especialmente cuando se trata de plástico no reciclable.

► Reutiliza el plástico que ya tienes

Reutilizar es la segunda alternativa, cuando ya disponemos de cualquier tipo de envase de plástico en el hogar al que podemos darle una segunda oportunidad y alargar su vida útil. Aquí la creatividad se convierte en nuestra mejor aliada y, si las musas nos abandonan, siempre podemos buscar algo de inspiración en Internet, porque hay ideas par todos los gustos.

► Recicla el plástico que ya no puedes usar

Reciclar es la tercera alternativa y, en el caso de los plásticos, se convierte en un pequeño galimatías, porque no todos los plásticos son reciclables y, por lo tanto, surge la eterna duda de dónde hay que depositar los objetos de plástico que desechamos.

Cuando nos referimos a las macetas, en España, el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) ha elaborado el Real Decreto de envases y residuos para impulsar la prevención y la reutilización, y mejorar el reciclado posterior. En ese documentose define como envase las “Macetas destinadas a utilizarse únicamente para la venta y el transporte de plantas y no para que la planta permanezca en ellas durante su vida”. Se entiende que esa definición se refiere a las macetas de plástico termoformadas (las ligeras y flexibles) en las que suelen venir las plantas que adquirimos en centros de jardinería y otros puntos de venta. En este caso, tendríamos que depositarlas en el contenedor amarillo (el de los envases).
En el mismo decreto, se establece que no son consideradas como envases las “Macetas previstas para que las plantas permanezcan en ellas durante su vida”. Aquí se entiende que hacen referencia a las macetas de plástico moldeadas por inyección (las más rígidas) y cualquiera otro tipo de maceta, contenedor o jardinera que contenga plástico y que sea de larga duración. Cuando es así, no se pueden reciclar como envases, sino que tenemos que depositarlas en un punto limpio o, en su defecto, en el contenedor gris.

► Reinvierte en plástico reciclado y reciclable

En última instancia, si vamos a adquirir algún artículo de horticultura fabricado con plástico, deberíamos asegurarnos de que esté fabricado con plástico reciclado y reciclable.

Cómo conseguir jardinear sin (casi) plástico Efectivamente, si queremos plantarle cara a esa crisis global, una forma de reducir el plástico en la horticultura es adquirir, en la medida de lo posible, artículos que puedan fabricarse en otro material más sostenible. Pero cuidado con el “usar y tirar”, porque el plástico es malo, pero no todas las soluciones que dicen ser respetuosas con el medio ambiente son milagrosas y pueden tener una gran huella ambiental, lo que nos lleva de nuevo a la primera R de la jerarquía de residuos: comprar solo lo que realmente necesitamos.

Afortunadamente, cada vez son más las personas sensibilizadas con esta cuestión. No obstante, y a modo de ejemplo, quería mencionar algunos de los gestos que pueden ayudarnos a jardinear sin (casi) plástico:


❶ Bandejas de semilleros

Podemos optar por utilizar bandejas de semilleros fabricadas en madera o bambú, y evitar las bandejas de semillas de plástico, incluidas las bandejas de polietileno de alta densidad (HDPE), que son livianas y duraderas, pero difíciles de reciclar una vez rotas.

Jardinería sin plástico
Bandejas de semilleros biodegradables y compostables en el hogar, fabricadas con bambú, almidón de arroz y resina de compuestos de origen natural

Las bandejas de semilleros de madera se pueden comprar, reciclar las que tienen en algunas fruterías (ventajas de la compra de proximidad) o hacer en casa con restos de madera. Si se cuidan bien, pueden durar indefinidamente, aunque es cierto que resultan algo más pesadas y requieren que sean almacenadas en un lugar seco durante el invierno. Necesitan más riego, sí, pero es más fácil volver a humedecer el sustrato cuando se ha secado, ya que absorben el agua y no dejan que corra como lo hace en las bandejas de plástico.

También se pueden utilizar bandejas fabricadas con bambú que dan la apariencia de plástico y resultan más livianas que la madera. Son biodegradables y compostables, porque están fabricadas con bambú, almidón de arroz y resina de compuestos de origen natural. El problema es que no son fáciles de conseguir en España. Yo, al menos, no las he encontrado.

❷ Macetas y contenedores

Las macetas de plástico suelen estar fabricadas con polipropileno (PP), polipropileno de baja densidad (LDPE) o polipropileno de alta densidad (HDPE). Como he comentado antes, son livianas y baratas, pero difíciles de reciclar una vez rotas. Por eso, las alternativas pasan por elegir macetas de materiales más sostenibles durante todo el ciclo de cultivo de nuestras plantas.

Semilleros hechos con papel reciclado

Cuando iniciamos un cultivo, la alternativa pasa por utilizar cualquier medio que sea biodegradable, es decir, que pueda ser descompuesta por hongos, bacterias y microorganismos, para que no persista indefinidamente en el medio ambiente. Idealmente, los productos que afirman ser biodegradables deben descomponerse rápidamente y no dejar nada dañino. Una cuestión que requiere otro apartado.

Una de las alternativas más populares y ampliamente disponibles en los últimos tiempos son las bolsas y los contenedores biodegradables que no se quitan antes de plantar para evitar que se alteren las raíces. Una opción mucho más económica es confeccionar nuestras propias macetas con cartón de desecho.

Macetas y platos biodegradables y compostables en el hogar, fabricadas con bambú, almidón de arroz y resina de compuestos de origen natural

Como he comentado antes, no son fáciles de conseguir, pero también existen las macetas de bambú con apariencia de plástico que, como las bandejas para semillero, son biodegradables y compostables en el hogar una vez que ya no esté en uso, porque están fabricadas con bambú, almidón de arroz y resina de compuestos de origen natural.

Una vez que vamos a situar nuestras plantas en el jardín, porche, terraza, balcón o patio, tenemos que olvidarnos definitivamente del plástico y optar por bellos contenedores de cualquier material que sea más sostenible, como barro, cerámica, cemento, madera tratada y metal.


❸ Comprar las plantas sin maceta 

Es preferible, en la medida de lo posible, comprar las plantas a raíz desnuda o con el cepellón envuelto de forma sostenible. Algunos centros de jardinería y puntos de venta online del Reino Unido y otros países europeos ya empiezan a vender las plantas sin maceta de plástico. 

Venta de plantas sin maceta

Cuando es así, se suele cubrir el cepellón con un embalaje de papel o cartón, o una malla biodegradable. Pero, me temo que esa medida todavía no está muy implantada, de modo que resulta inevitable llegar a casa con plantas en macetas de plástico. Si son termoformadas (las ligeras y flexibles) y no las vamos a reutilizar, debemos depositarlas en el contenedor amarillo para su reciclaje. Las moldeadas por inyección (de plástico duro) podemos lavarlas y reutilizarlas siempre que sea posible o, en su defecto, deberemos depositarlas en un punto limpio.

❹ Etiquetas y marcadores

Lo recomendable es usar etiquetas y marcadores de plantas hechos de madera, bambú o pizarra. Si nos gustan de madera, podemos reutilizar, por ejemplo, los palos de los helados, o fabricar nuestras propias etiquetas si somos habilidosos. También tenemos la posibilidad de comprarlas, porque hay un buen número de diseños y tamaños disponibles.

Jardinería sin plástico. Macetas biodegradables y marcadores de madera

Hay que tener en cuenta que las etiquetas de madera sin tratar absorben el agua del sustrato húmedo, motivo por el que la escritura se vuelve borrosa. En este caso, es mejor utilizarlas para el etiquetado a corto plazo, como las semilleros y el cultivo de esquejes y plantel a cubierto, que posteriormente se plantan en el exterior.

Las etiquetas fabricadas en bambú se mantienen legibles durante toda la temporada, ya que el material es menos absorbente. Tal vez, las etiquetas más bonitas y fáciles de reutilizar sean las de pizarra, aunque también es cierto que son más caras. Las etiquetas de metal son otra opción, pero el problema es que no se pueden reutilizar una vez grabadas.

❺ Bolsas de embalaje

Uma medida sencilla y muy práctica es reutilizar las bolsas de plástico con las que se embala el sustrato, compost, abono, mantillo, etc. Hay quien, incluso, les da la vuelta y lo utiliza como contenedor de cultivo. 
Si cultivamos un buen número de nuestras plantas a partir de semillas; o practicamos la jardinería orgánica y obtenemos nuestro propio compost, abono orgánico, enmiendas orgánicas y acolchado, mejor que mejor, porque evitaremos el plástico del embalaje industrial.

❻ Protección de las plantas en invierno

En aquellas zonas en las que es necesario proteger las plantas en invierno, es preferible evitar materiales como campanas de polietileno, policarbonato rígido, mallas térmicas de plástico tejido, etc. En su lugar, podemos utilizar campanas de vidrio, tela de arpillera o aislamiento de paja y cartón.

❼ Riego

Ya sabemos que las regaderas de plástico duran mucho, pero también son casi eternas las regaderas de metal y, además de tener mucho encanto, son más sostenibles.

Jardinería sin plástico. Regadera de metal

Las mangueras y los sistemas de riego automático están hechos exclusivamente de plástico, por lo que la única alternativa libre de plástico es dejar de usarlos o conservarlos bien para que duren lo más posible.

❽ Entutorado

Cuando las plantas necesitan algún tipo de sujeción, podemos utilizar tutores de metal, bambú, madera o cualquier material vegetal que tengamos disponible y sirva para esa función.

En las ataduras, es preferible usar cordel de yute o cáñamo, que está fácilmente disponible y resulta más delicado con las plantas que las ataduras de plástico, ya que no daña los tallos.

❾ En el huerto

En el huerto, para proteger los cultivos de frutas y verduras de las aves, podemos optar por construir jaulas individuales de malla metálica galvanizada fina (1/2”) grapadas en marcos de madera.

❿ Las plantas, siempre naturales

Por último, y no por ello menos importante, quería rogar (casi suplicar) que no se compren plantas de plástico, por favor… En casa o el jardín, hay que tener siempre plantas naturales, porque, además de ser mucho más bellas, benefician nuestra salud, la vida silvestre y el medio ambiente.

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