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Pérgolas bioclimáticas en el jardín

Pérgolas bioclimáticas
Pérgola bioclimática | © Coberti

Las pérgolas bioclimáticas se han convertido en una solución innovadora para disfrutar de los espacios exteriores durante todo el año. Combinan diseño, tecnología y eficiencia para ofrecer confort, protección y ahorro energético en cualquier entorno.

El término “bioclimático” hace referencia a su capacidad para crear un ambiente confortable de forma inteligente. La tecnología forma parte de su esencia, por eso la mayoría de los modelos funcionan de manera automática, aunque también existen opciones con sistema manual.


Qué son las pérgolas bioclimáticas

Las pérgolas bioclimáticas son estructuras de terraza y jardín que destacan por su capacidad para regular la temperatura y la luz natural gracias a sus lamas ajustables, que permiten mantener el espacio fresco en verano y aprovechar el sol en invierno.

También protegen frente a lluvia y viento al poder cerrarse por completo y llevar integrado un sistema de drenaje. Además, favorecen la ventilación natural sin necesidad de aire acondicionado, lo que mejora el confort y reduce el consumo energético.

Pérgola bioclimática
Pérgola bioclimática | © Coberti

Hay que tener en cuenta también que el diseño moderno de estas pérgolas se adapta a cualquier estilo y ofrece múltiples opciones de personalización, como iluminación LED o cortinas.

En cuanto a la orientación, conviene tener en cuenta la dirección del sol y del viento, el entorno y el uso que se le dará al espacio para maximizar la comodidad. Aun así, cualquier orientación es válida si se adapta a tus necesidades.


Mantenimiento básico y periódico

Cuando instalas una pérgola bioclimática, lo que buscas es confort, diseño y durabilidad. Por eso, otra de sus ventajas es que están fabricadas con materiales duraderos, cuyo mantenimiento está pensado para ser sencillo y práctico, sin complicaciones.

Con una limpieza cada seis meses (una sobre la primavera para prepararla para el calor y el sol, y otra en otoño, antes del invierno) es más que suficiente para mantener la pérgola en perfecto estado. Solo necesitas agua tibia, jabón neutro y una esponja suave para eliminar polvo y suciedad acumulada. Es importante evitar productos abrasivos como lejía, vinagre y cepillos de cerdas, puesto que tendría el efecto contrario al esperado, al dañar considerablemente el material. Tampoco se deben utilizar limpiadores a presión, ya que podrían dañar el acabado.

Además de la limpieza, conviene prestar atención a algunos detalles clave. Cuando llega el buen tiempo, hay que eliminar hojas, ramitas y polvo acumulados; y en otoño, conviene retirar las hojas secas que puedan obstruir las lamas y los canalones, es decir, comprobar que los drenajes estén libres de obstrucciones, evitando así problemas en la evacuación del agua de lluvia. Además de mantener las lamas limpias, es importante lubricar los mecanismos móviles cuando sea necesario. Estos pequeños gestos marcan la diferencia y ayudan a garantizar un funcionamiento suave y una larga vida útil.

Pérgolas bioclimáticas
Pérgola bioclimática | © Coberti

En definitiva, las pérgolas bioclimáticas representan una solución práctica y versátil para mejorar los espacios exteriores. Su capacidad de adaptación, junto con un mantenimiento sencillo, permite disfrutar de un entorno cómodo y funcional durante todo el año, manteniendo sus prestaciones y su estética a lo largo del tiempo.



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