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Albaida (Anthyllis cytisoides), planta silvestre mediterránea con espigas de flores amarillas ideal para jardín seco

Albaida (Anthyllis cytisoides)
Inflorescencia en espigas flores amarillas de Anthyllis cytisoides albaida
Albaida (Anthyllis cytisoides), planta silvestre mediterránea con espigas de flores amarillas que puede utilizarse en jardinería

Un planta termófila propia de la región mediterránea, con espigas de flores amarillas de gran belleza, tolerante a la sequía y de bajo mantenimiento. Una joya que bien merece un lugar en jardines con plantación mediterránea de escasos o nulos requerimientos hídricos.

Llevo muchas primaveras admirando la belleza de las albaidas (Anthyllis cytisoides) en mis paseos diarios. Esos vistosos matorrales al borde del camino, cuyas inflorescencias estallan entre abril y mayo con numerosas espigas de pequeñas flores amarillas que se dejan ver en la distancia. Tenía una deuda pendiente con este subarbusto mediterráneo, y hoy me dispongo a saldarla.

Albaida (Anthyllis cytisoides)

Albaida (Anthyllis cytisoides)

La albaida (Anthyllis cytisoides) es un subarbusto perennifolio de hasta 120 cm de altura de la familia de las leguminosas (Leguminosae). Sus ramas son más o menos erectas, las hojas siempre verdes, que tienen un folíolo alargado y ovalado bastante más grande que los otros, son de color gris y los tallos de color blanco plateado. Pero lo que verdaderamente llama la atención son las abundantes inflorescencias con aspecto de espiga de hasta 20 cm, que cubren la planta de mayo a julio de pequeñas flores amarillas. Puede tener una segunda floración ocasional después de periodos favorables, pero si esto sucede, lo hace de manera poco intensa y no se tiene la certeza de que en esa floración la especie llega a producir semillas viables.

Espigas de flores amarillas de Albaida (Anthyllis cytisoides)

La albaida (Anthyllis cytisoides) se distribuye por el este y sur de la península ibérica (alcanza su óptimo en el sureste ibérico), Baleares (excepto Menorca), sur de Francia (Provenza) y norte de África (Marruecos y Argelia). En su hábitat natural crece en condiciones extremas de sequía en pinares y matorrales termófilos abiertos, a veces taludes; preferentemente calcícola y más ocasional en arenales costeros. En la península ibérica, a la albaida (Anthyllis cytisoides), que se siembra sola con facilidad en suelos pobres, se la puede ver colonizando bordes de caminos, laderas y páramos por todo el sur de España.

Planta melífera

La albaida es una planta conocida y aprovechada por el hombre desde la antigüedad. Tiene un alto poder forrajero y también tiene algunos usos medicinales. Pero es especialmente interesante saber que la albaida es una planta cuyo rico néctar atrae a las abejas y a algunos abejorros, de hecho, es muy apreciada por su interés melífero. En el sureste árido de la península ibérica, sobre todo en Almería, se obtiene a partir de ella miel monofloral de gran calidad, tan solo superada por la miel del azahar y del romero.

Albaida (Anthyllis cytisoides)

Albaida en el jardín

La albaida es una planta con pocos requerimientos, ya que es indiferente al sustrato y al pH del suelo, y soporta los suelos pobres en nutrientes y materia orgánica. Eso sí, no hay que olvidar que prefiere crecer a pleno sol en suelos secos, pedregosos y bien drenados. Un exceso de riego o fertilidad del suelo puede producir plantas demasiado tiernas o, incluso, llegar a provocar su muerte.

En cuanto a su rusticidad, la albaida puede llegar a resistir de -10 a -12ºC y su código de tolerancia a la sequía es 5 (de cinco a seis meses). Ocasionalmente, puede perder sus hojas en los periodos de sequía intensa, pero, puesto que se trata una especie que posee la capacidad de rebrotar después de los incendios, tan pronto como las condiciones de humedad edáfica lo permiten, la planta rebrota, manteniendo su vigor.

Se puede recortar después de la floración para mantener el arbusto limpio. La propagación es por semilla en otoño después de tratar las semillas con agua caliente, para lo que deberemos colocar las semillas en agua hirviendo y dejarlas toda la noche para que se hinchen.

En jardinería, se puede utilizar la albaida como arbusto ornamental en borduras, setos y rocallas. En jardinería de bajo mantenimiento sin apenas riego se puede usar en agrupaciones de arbustivas. Hay algunos ejemplos de inspiradoras combinaciones creadas en el jardín experimental sin riego que Clara y Olivier Filippi han construido junto Pépinière Filippi, su vivero en Meze, al sur de Francia, un jardín donde se prueba el comportamiento de las plantas en periodo de sequía estival. 

1 : Salvia lavandulifolia subsp. blancoana
2 : Anthyllis cytisoides
3 : Achillea clypeolata
4 : Euphorbia rigida
1 : Salvia fruticosa
2 : Anthyllis cytisoides
3 : Achillea coarctata
4 : Lavandula dentata ‘Adrar M’Korn’
5 : Pistacia lentiscus

Entre esas combinaciones, algunas incluyen la albaida (Anthyllis cytisoides) junto con lentiscos y especies de Achillea, Euphorbia, Salvia, Lanvandula, entre otras.

La albaida también se suele utilizar en jardinería publica en isletas y rotondas. No obstante, su principal uso es la reforestación de zonas degradadas y en la protección de taludes y ribazos de cunetas de carreteras y caminos.



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