Villa y jardines de Max Liebermann | El Blog de La Tabla

22 septiembre 2013

Villa y jardines de Max Liebermann

Es realmente gratificante recorrer jardines privados y los abiertos al público en el siglo XIX y principios del XX. Descubrir detalles y  admirar cómo esos conceptos  de libertad, renovación y sensaciones ligadas a la naturaleza, quedan tan maravillosamente reflejados en la pintura impresionista. 



Como un “trozo de campo llevado a la ciudad”, el Rus in Urbe.  Espacios ajardinados pensados para embellecerla, para uso y disfrute de los ciudadanos y con la clara intención de llevar aire sano, escapando de algún modo del calor y el polvo de la ciudad. Y cuando eso no es posible, se busca en cualquier rincón ese pequeño paraíso. Y así seguimos en el siglo XXI, de un modo u otro, siempre escapando, siempre buscando ese refugio.






Ayer, en esos ‘paseos’, desde  Francia,  cuadro a cuadro y paso a paso,  acabé  en Alemania. Allí encontré la casa de verano que  Max Liebermann (1847-1935), máximo exponente del Impresionismo alemán, tenía a orillas del lago Wannsee, en  Berlín. Considerado por muchos un adelantado de su tiempo, Liebermann, formaba parte de esa élite ilustrada judía que, con la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933, tuvo que elegir entre el exilio o la persecución nazi.

Desde el año 2006, la Villa Liebermann  está abierta al público como museo, donde se exponen cerca de 40 pinturas al óleo, de un total de 200 obras relacionadas con el jardín y esa villa que él llamaba pequeño castillo junto al lago.  




La restauración de la Villa Liebermann fue posible gracias a la labor de voluntarios. En la página web del museo comentan que  siguen siendo voluntarios lo que hacen posible este proyecto, ocupándose del mantenimiento del museo y del jardín.  Se identifican de tal manera con la Villa Liebermann,  que dan al visitante la sensación de estar invitados a la casa-museo del pintor. Creo que ese entusiasmo bien merece un buen recorrido por la intensa obra de Liebermann  y  un  tranquilo paseo por esa villa formada por dos parcelas con una superficie total de 6.730 m2.




El jardin fue diseñado por  Albert Brodersen (1857-1930), pero Liebermann también contó con el consejo de Alfred Lichtwark (1873 -1914). La hija de Liebermann participó en el diseño y fue ella quien propuso dividir la propiedad en dos áreas bien proporcionadas: un jardín delantero y un jardín junto al lago.  

Se conservó el bosque de abedules. Una amplia explanada con un rectángulo de césped queda acentuada por cuatro arbustos de boj redondos en las esquinas Se crearon terrazas, bordes y macizos con plantas anuales, dalias y malvas que ofrecían al artista un amplio abanico de colores a través de las distintas temporadas, inspirando buena parte de su obra. En las camas centrales siempre plantó geranios rojos  que aseguraban  un intenso color hasta bien avanzado el otoño. Camas con plantas perennes.  Todo un jardín de flores en contraste con la zona donde situaron los tres jardines con setos. Separado de la fachada principal por 8 árboles de tilo, se sitúa la casa del jardinero y el huerto.


Tenemos fotos y tenemos pinturas, todo un privilegio poder disfrutar doblemente de un hermoso jardín,  donde, además de las personas que lo disfrutan,  no van a faltar tampoco aquellas que trabajaban en él, algo muy recurrente en la obra de Liebermann.











































CONTENIDO RELACIONADO