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La belleza de las cosas simples: flora silvestre mediterránea que cabe en un jardín

Inflorescencias ténues y casi transparentes de Piptatherum miliaceum (ahora Oloptum miliaceum)
Flora silvestre del Mediterráneo. Gramíneas. Piptatherum miliaceum (ahora Oloptum miliaceum)

Quienes residen en algún lugar de la cuenca del Mediterráneo saben lo difícil que es lidiar con los rigores del verano en lo que a las plantas del jardín se refiere. Pero solo tienes que salir de tu zona de confort y pasear por el campo más cercano, para apreciar el modo en que se adapta la flora silvestre a esas condiciones y, después, sacar partido de esa experiencia.

Yo vivo en una comarca de la provincia de Valencia conocida como el Camp de Túria. Se trata de un territorio que comprende un sector entre la Sierra Calderona, prolongación de la sierra de Javalambre, y el río Turia, que tradicionalmente se ha reconocido geográficamente como los “piedemontes valencianos”.



Todavía se puede leer que esta comarca disfruta de un clima suave mediterráneo, con una temperatura media de 16 grados, 8,8 en enero y 24,3 en julio, y una precipitación media anual de 450 mm. Pero, creo que la realidad hoy en día es otra, porque la temperatura media ha subido, los veranos son cada vez más largos y las precipitaciones anuales han bajado de forma alarmante.



Ese es el escenario en el que prosperan las especies vegetales de las zonas por las que suelo pasear a diario, donde abundan las masas de pino carrasco (Pinus halepensis) y especies de sotobosque como la coscoja (Quercus coccifera) y el lentisco (Pistacia lentiscus), que configuran el típico matorral mediterráneo existente en estas latitudes.

Plantas silvestres mediterráneas al final de la primavera y principios del verano

Plantas resilientes sí, mucho, aunque hay especies herbáceas que en ocasiones se resienten, incluso antes de que llegue el verano.

Hace unos días he fotografiado un buen número de esas plantas silvestres (se ha colado también alguna que otra arvense). Son plantas herbáceas perennes, anuales o bienales que, en algunos casos, hoy en día se utilizan en jardinería como variedades hortícolas y se incluyen en algunos esquemas de plantación con especies mediterráneas y tolerantes a la sequía, donde son muy valoradas.

Melica ciliata

Melica ciliata

Me refiero, por ejemplo, a Melica ciliata, que puede verse en algunos jardines de paisajistas españoles e internacionales, quienes suelen incluir esta gramínea como ornamental en su paleta de plantación con especies mediterráneas tolerantes a la sequía.

Melica ciliata es una gramínea que puede alcanzar un metro de altura y se reconoce por su inflorescencia alargada (de 15 a 25 cm) y densa, que tiene generalmente una coloración amarillenta y espiguillas con pelos sedosos. Florece desde abril hasta junio y su distribución natural se encuentra en el Mediterráneo occidental (norte de África y suroeste de Europa); en Europa se encuentra desde Portugal hasta Italia; en la península ibérica por casi todo el territorio. La verdad es que adoro esta gramínea.

Piptatherum miliaceum

Piptatherum miliaceum (ahora Oloptum miliaceum)

También me encantan las inflorescencias tenues y casi transparentes de Piptatherum miliaceum (parece ser que ahora es Oloptum miliaceum), una gramínea muy común en los márgenes de caminos y carreteras y también en los campos abandonados. Florece durante gran parte del año, especialmente en primavera y otoño, y su distribución natural es circunmediterránea, pero está introducida en otras partes del mundo.

Ballota hirsuta

Ballota hirsuta

Otra planta muy valorada en los esquemas de plantación naturalista con especies mediterráneas es Ballota hirsuta, una herbácea perenne, leñosa en la base, con flores agrupadas en verticilos densos. Suele verse por esta zona en bordes de caminos, campos de cultivo y lugares alterados. Florece desde mayo hasta junio y su distribución natural se encuentra en el Mediterráneo occidental.

Verbascum sinuatum

Verbascum sinuatum

No podían faltar al final de la primavera y principios del verano los gordolobos, un género de plantas que nunca falla en los esquemas de plantación de los jardines secos, como vimos hace unos días en el Dry Garden de Hyde Hall.

En esta zona, la especie que encuentro es Verbascum sinuatum, una herbácea bienal robusta y grande, que presenta la características roseta de hojas basales de los gordolobos, de la cual sobresale del centro un tallo cubierto de hojas y acabado en una panícula alargada de flores de color amarillo. Florece de junio a septiembre y su distribución natural se encuentra en la cuenca del Mediterráneo hasta oeste y sur de Irán.

Avena barbata

Avena barbata

Conocida comúnmente como avena loca, Avena barbata es la avena silvestre más frecuente en caminos y campos sin cultivar; matorrales y pinares. Es una especie nativa de la cuenca del Mediterráneo a Asia Central y oeste del Himalaya, pero introducida en diferentes partes del mundo. Florece de abril a julio.

Daucus carota

Zanahoria silvestre (Daucus carota)

Tenían que acudir a esta cita, como deberían estar en todos los jardines de estilo salvaje o silvestre, las adorables inflorescencias en umbela de umbelas blancas de la zanahoria silvestre (Daucus carota), que surgen entre abril y noviembre. Son maravillosas. Ampliamente distribuida e introducida en todo el mundo, esta herbácea bienal o perenne de corta vida se suelen encontrar en los márgenes de caminos y campos de cultivo abandonados.

Eryngium campestre

Cardo corredor (Eryngium campestre)

Claro que, sin duda, para mí el verano en esta zona es sinónimo de otra umbelífera, el cardo corredor (Eryngium campestre), que suele florecer entre mayo y octubre. Vive en los campos y claros de los matorrales y su distribución nativa se sitúa desde Europa hasta el Cáucaso, y el noroeste de África.

Leucanthemum gracilicaule

Me he permitido «colar» aquí un endemismo iberolevantino, Leucanthemum gracilicaule, que fotografié en el Jardín Botánico de Valencia el mes pasado. Es una margarita que puede alcanzar hasta medio metro de altura y florece entre abril y julio.

Leucanthemum gracilicaule

Sedum sediforme

Las hojas suculentas de Sedum sediforme (ahora Petrosedum sediforme) tienen aplicaciones medicinales y suculentas. Pero, por estas fechas, también se suelen ver también las inflorescencias que se forman en la parte superior de los tallos de esta planta, con flores hermafroditas de color blanco-amarillo, que al atardecer se vuelven casi fosforescentes. El origen de esta especie se encuentra en la cuenca mediterránea. Ver también Sedum sediforme: cuando las flores también importan.

Inflorescencias de Sedum sediforme (uña de gato)

Carthamus lanatus

Cártamo silvestre (Carthamus lanatus)

Además del cardo corredor, y mientras otros cardos han ido recogiendo los bártulos, el cardo cabrero o cártamo silvestre (Carthamus lanatus) reparte desde junio hasta agosto sus flores amarillas por los campos de cultivo, bordes de caminos y lugares alterados. Su distribución nativa se encuentra en Europa, Macaronesia, la cuenca del Mediterráneo e Irán.

Macrochloa tenacissima

Macrochloa tenacissima (antes Stipa tenacissima)

Hay gramíneas que estos días ya van recogiendo sus inflorescencias, como el popular esparto (Macrochloa tenacissima, antes Stipa tenacissima), una especie nativa del oeste y sur de la cuenca del Mediterráneo, con espiguillas de 3-3,5 cm de longitud, agrupadas en panículas terminales compactas que lucen sus mejores galas entre mayo y junio. Es originaria del oeste y sur de la cuenca del Mediterráneo.

Amaranthus retroflexus

Amaranthus retroflexus

Pero los paseos también dan para muchas plantas herbáceas alóctonas que finalmente hemos acogido, como Amaranthus retroflexus, un amaranto originario de América del Norte que puede llegar a tener un metro de altura y es muy frecuente en campos, bordes de caminos y parterres de jardines.

Plantago lagopus

Cabezas de semillas de Plantago lagopus

No puedo dejar de lado las cabezas de semilla de Plantago lagopus, una planta silvestre poco apreciada en jardinería (como otras especies del género) y que yo he dejado crecer en el jardín junto a silvestres de floración primaveral como la manzanilla de flor dorada (Glebionis coronaria). Se distribuye en la Macaronesia y la cuenca del Mediterráneo hasta Paquistán.

Sideritis x angustifolia

Rabo de gato (Sideritis x angustifolia)

También quería mostrar un endemismo ibérico ampliamente distribuido en zonas litorales de Valencia y Castellón: el rabo de gato (Sideritis x angustifolia), un híbrido natural entre S. incana × S. tragoriganum. Se trata de una planta perenne erguida de base muy leñosa, que forma inflorescencias en racimos en primavera y verano. Una joya que debería estar en todos los jardines con esquemas de plantación que incluyan especies mediterráneas tolerantes a la sequía. Es una de mis favoritas.

Asphodelus fistulosus

Asphodelus fistulosus

El gamoncillo o varita de San Jose (Asphodelus fistulosus) es, como otras especies del género Asphodelus, una planta cada vez más apreciada en los esquemas de plantación con especies tolerantes a la sequía, pero en cierto modo, creo que todavía está infravalorada desde el punto de vista de la horticultura ornamental.

Adoro esta herbácea anual que alcanza hasta 70 cm de altura y, aunque ampliamente introducida, es originaria de Macaronesia; la cuenca del Mediterráneo a la Península Arábiga y Mauricio. Vive en campos y garrigas, y sus inflorescencias en panícula con flores blancas espaciadas aparecen al principio de la primavera y continúan hasta junio. Es una planta silvestre preciosa.

Stipa parviflora

Stipa parviflora

Parece ser que su nombre científico ahora es Achnatherum parviflorum, pero seguiré llamando a esta delicada gramínea silvestre Stipa parviflora, que es más sencillo (tampoco me gusta mucho uno de sus nombres vernáculos: pelos de bruja). Esta hierba perenne y cespitosa produce inflorescencias muy laxas desde marzo hasta junio. Crece en herbazales secos, pastos y tomillares. Su distribución nativa se encuentra en el sudoeste de Europa, norte de África y sudoeste de Asia. En la península ibérica se distribuye en el centro, sur y este.

► Albaida (Anthyllis cytisoides)

Albaida (Anthyllis cytisoides)

Y aunque a estas alturas las vistosas espigas de la albaida (Anthyllis cytisoides) ya han perdido sus flores, no está de más recordar que es una perfecta candidata para jardines con plantación mediterránea y con escasos o nulos requerimientos hídricos, tal y como comenté hace poco. Ver: Albaida (Anthyllis cytisoides), planta silvestre mediterránea con espigas de flores amarillas ideal para jardín seco.

Pino carrasco (Pinus halepensis)

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